Autor: Ing. Carlos Contreras-Montoya, D.Sc. Fundación Alatpu y Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica
En la mesa “Decenios para la Seguridad Vial: de los Cinco Pilares al Sistema Seguro. Cambio de paradigma”, realizada en el XXI CLATPU (2021), se hicieron profundas reflexiones sobre los Decenios de Acción de la ONU, 2011-2020 y en perspectiva 2021-2030. El contexto para esas reflexiones y algunas contribuciones se señalan a seguir.
La seguridad vial como tema relevante en el mundo: los decenios de acción
En marzo de 2010, la Resolución A/64/255 de la Asamblea General de la ONU proclamó el período 2011–2020 como el Decenio de Acción para la Seguridad Vial, el primer decenio, con el objetivo de estabilizar y reducir las cifras previstas de víctimas mortales en accidentes de tránsito en el mundo.
En mayo de 2011, se da a conocer el Plan Mundial del Decenio, donde se enfatiza que los accidentes de tránsito representaban la décima causa de defunción a nivel mundial, que más del 90% de las defunciones y traumatismos ocurrían en países de ingresos bajos y medianos, que eran la principal causa de defunción entre los jóvenes de 15 a 29 años, que cerca de 50% de las víctimas mortales eran peatones, ciclistas o motociclistas y que estos accidentes provocaban enormes pérdidas económicas, que oscilaban entre el 1% y el 3% del PIB, y en algunos casos podían llegar al 5%.
En septiembre de 2015, en la Cumbre de la ONU sobre el Desarrollo Sostenible, se aprobó el documento que incluye los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS, y donde la meta específica 3.6 planteaba reducir las muertes por accidentes de tránsito en 50% para 2020, y la meta 11.2 orientaba para que en 2030 se brindara acceso a sistemas de transporte seguros, accesibles y sostenibles, mejorando la seguridad vial, con especial atención a los usuarios vulnerables (peatones, ciclistas y motociclistas), mujeres, niños, personas con discapacidad y adultos mayores. La meta 3.6 no se alcanzó cinco años después, al terminar el primer decenio.
En agosto de 2020, en Resolución A/RES/74/299, la Asamblea General de la ONU integra la Declaración de Estocolmo, aprobada en la Tercera Conferencia Ministerial Mundial sobre Seguridad Vial, y proclama el período 2021-2030 como Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial, que tendrá por objetivo reducir las muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico por lo menos en un 50 % de 2021 a 2030., considerando el mismo dentro del contexto de los ODS.
Algunos datos con énfasis en la Región de las Américas
En la tabla siguiente se muestran los índices de mortalidad en muertos/100.000 habitantes para diversos países y regiones de interés, ordenados de peor a mejor índice según el año 2016, la variación porcentual de 2013 a 2016 se muestra con signo positivo cuando es de mejoría.
Se verifica una relativa estabilidad mundial (variación de menos de 5%) pero con comportamientos diversos, tanto de mejoría notable como el caso de Singapur, y en la Región de las Américas como el de Uruguay, sin embargo otros en esa Región empeoraron con destaque para Panamá, aunque la Región como un todo mejoró en más del 7%. Llama la atención el caso de países de la OCDE, que en conjunto empeoraron pero continúan entre los mejores desempeños a nivel global. Lo anterior señala que es difícil mejorar, o inclusive mantenerse, cuando ya se tiene un muy buen desempeño, con excepciones notables claro, ejemplificadas aquí por Singapur y Suecia.
En lo que se refiere a la tasa de mortalidad para la Región de las Américas según la OPS, los índices de Santa Lucía, Dominicana, Venezuela y Belice elevan el dato regional y el promedio es de 15,6 fallecidos por 100.000 habitantes, como se muestra en la figura siguiente.
Hay que enfatizar en el aumento exponencial de la presencia y la mortalidad de motociclistas, como parte de los usuarios vulnerables. Para ese conjunto en la región se tiene que las muertes en el tránsito son la segunda causa principal de mortalidad en adultos jóvenes de 15 a 29 años; además prácticamente la mitad del total de muertes castiga a esos usuarios más vulnerables, a saber: motociclistas (23%), peatones (22%) y ciclistas (3%).
Algunas reflexiones y contribuciones
Durante el Primer Decenio, sin considerar el año 2020 por las distorsiones debido a la pandemia del Covid-19, en promedio a nivel mundial las muertes por accidentes aumentaron, pero si se consideran los grandes incrementos en ese período del tamaño de la población mundial y de la motorización, y por eso de la exposición al riesgo, y se verifica que las tasas de mortalidad por población se han mantenido relativamente constantes, entonces se puede interpretar que la conciencia, el esfuerzo y las acciones promovidas en función del decenio han ayudado a mitigar los efectos y evitar peores desempeños.
Algunos cambios en los paradigmas que se enfatizan son:
- Los siniestros son prevenibles y predecibles y por eso deben ser sometidos a análisis racionales.
- La seguridad vial es multisectorial.
- La vulnerabilidad humana debe ser un parámetro determinante y por eso los sistemas deben acomodar los errores de los usuarios de la vía.
- Los siniestros son una cuestión de equidad social y se debe disminuir la carga desproporcionada sobre los más pobres y vulnerables;
- La experiencia de los países desarrollados debe ser ponderada y así el conocimiento de la realidad local debe orientar las soluciones.
El nuevo Plan de Acción se alineará con la Declaración de Estocolmo, contemplando: preservar al ser humano caracterizado por su fragilidad y la probabilidad de cometer errores en la conducción; mantener las mejoras en el diseño de vehículos y de carreteras que contemple el concepto de carreteras o vías que perdonan (forgiving roadways) o que se auto-explican (self-explaining roads); mantener la revisión y actualización de las leyes y su aplicación en los riesgos de comportamiento con énfasis en el exceso de velocidad y el consumo de alcohol; mejorar la prestación de atención de emergencia oportuna y vital para los heridos.







































