Metrobús CDMX plantea completar la electrificación de sus siete líneas para 2033 - Pasajero7

Metrobús CDMX plantea completar la electrificación de sus siete líneas para 2033

Metrobús electrico

 

 

 

Convertir toda la flota de Metrobús a propulsión eléctrica es una meta que la Ciudad de México proyecta alcanzar en 2033. El proceso plantea una sustitución gradual de los vehículos diésel, conforme concluyan su vida útil, mientras se amplía la infraestructura necesaria para operar una flota cada vez mayor de autobuses eléctricos.

La directora general de Metrobús, María del Rosario Castro, explicó que la estrategia contempla incorporar alrededor de 400 unidades eléctricas adicionales hacia 2030, con lo que el sistema llegaría a aproximadamente 700 vehículos de este tipo, equivalentes a cerca del 70 por ciento de su flota.

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“Con un compromiso de continuidad impulsado por nuestra jefa de Gobierno (Clara Brugada) para seguir electrificando Metrobús, estaríamos cumpliendo más o menos la sustitución de 400 unidades más (en 2030)”, señaló.

La meta final es que las siete líneas del sistema funcionen con una flota completamente eléctrica para 2033.

“La meta es lograr esta sustitución más o menos programada para el 2033 de toda nuestra flota”, aseguró Castro.

La transición ya comenzó

Metrobús opera actualmente 168 unidades eléctricas dentro de una flota que atiende alrededor de 1.6 millones de pasajeros diariamente. La primera línea en completar su transición a electricidad fue la Línea 3, que en 2023 incorporó 60 autobuses eléctricos y dejó de operar con unidades diésel.

En febrero de 2024, la transformación continuó en la Línea 4, con la incorporación de 55 unidades eléctricas. Esta ruta tiene una relevancia particular por conectar el Centro Histórico con las terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

El siguiente paso previsto para este año estará en la Línea 6, que atraviesa las alcaldías Azcapotzalco y Gustavo A. Madero.

La estrategia consiste en reemplazar los autobuses diésel conforme llegan al final de su vida útil. Con este esquema, la electrificación no ocurre mediante una sustitución simultánea de toda la flota, sino a través de un proceso progresivo vinculado al ciclo de renovación de los vehículos.

Los resultados ambientales ya son medibles. De acuerdo con la dirección del sistema, la sustitución de unidades permite evitar anualmente alrededor de 17 mil toneladas de dióxido de carbono (CO₂). A ello se suma la reducción de ruido y vibraciones asociada con la operación de vehículos eléctricos.

“Sabemos que el beneficio no es solo hacia la salud y hacia el medio ambiente, sino para brindar mejores viajes a nuestros usuarios”, afirmó Castro durante su participación en la mesa “Transporte público eléctrico en México: primera parada para transformar la movilidad”.

El desafío detrás de los autobuses

El crecimiento de la flota eléctrica también obliga a resolver una cuestión menos visible de la transición: dónde y cómo cargar los vehículos.

A medida que Metrobús incremente el número de unidades eléctricas, deberá ampliar y adaptar su infraestructura de carga para atender las necesidades operativas de las siete líneas. Para la directora del sistema, esta transformación requiere coordinación entre distintos niveles de gobierno y actores involucrados en la infraestructura energética y de transporte.

“La infraestructura que se tiene que rediseñar involucra sobre todo una coordinación muy estratégica a todos los niveles”, advirtió.

Así, la meta de 2033 no depende únicamente de sustituir autobuses diésel por eléctricos. La electrificación de toda la flota implica acompasar la renovación vehicular con infraestructura de carga, planeación operativa y coordinación institucional, mientras el sistema mantiene el servicio para sus 1.6 millones de pasajeros diarios.




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