Calidad y equidad en el transporte público: una relación que empieza - Pasajero7

Calidad y equidad en el transporte público: una relación que empieza

alianza simus

En los sistemas de transporte público, la calidad y la tarifa parecen ir por caminos opuestos. ¿Cómo equilibrar alta calidad y tarifas bajas en nuestros sistemas?

La movilidad sustentable es un eficiente motor del desarrollo para nuestras ciudades, sin embargo, estamos en la encrucijada de la sostenibilidad ya que casi todos los sistemas de transportes de América Latina están en una profunda crisis, visible desde la disminución de pasajeros y profundizada por la enorme dependencia de la tarifa.

Es claro que hacen falta fuentes alternativas de financiamiento, pero existe una idea errónea sobre que las limitaciones presupuestarias no nos permiten tener alta calidad en nuestros sistemas de transporte con tarifas bajas y que, de hecho, estas dos variables parecen ir por caminos opuestos.

Hasta el momento, hemos puesto mucho empeño en la optimización de la oferta para tener menores costos y así contrarrestar la falta de ingresos, pero existe un punto donde dicha optimización de la oferta nos empieza a afectar la calidad, y así hemos ido sacrificando atributos importantes como el espacio entre usuarios dentro de un vehículo de transporte público y otras variables importantes de la calidad, que ahora en tiempos de crisis, debemos revisar.

¿Cuánta desigualdad adicional está dispuesta a aceptarla sociedad para aumentar la eficiencia? Joseph E. Stiglitz

Una de las cuestiones importantes es analizar la responsabilidad de los actores de los sistemas de transporte público. En muchas ciudades vemos que existe una disyuntiva entre la responsabilidad pública vs la responsabilidad privada cuando se trata de calidad y tarifa: el sector público culpa a concesionarios privados, señalando que sus prácticas, que buscan eficiencia de sus modelos de negocio, van en contra de la calidad entregada. Por su parte, los concesionarios privados se quejan constantemente de que el sector público no entrega condiciones operativas óptimas para el cumplimento de sus actividades, lo cual encarece su operación. Esta disyuntiva parece ser una situación típica en la gestión de los sistemas de transporte.

En general, es misión gubernamental regular los aspectos de los sistemas de transporte público, como a su vez proveer las condiciones para que este se desarrolle de la forma más adecuada posible y pueda satisfacer las necesidades de la población, de esta manera, las decisiones de inversión pública tienen una profunda relación con el impacto financiero de los sistemas y por ende en su tarifa. Una correcta política de inversiones puede ser la clave a la hora de tener un sistema de transporte público eficiente y financieramente sano.

Encontramos entonces una serie de relaciones directas entre Condiciones Operativas (principalmente infraestructura), Costo (de capital y de operación), Demanda (pasajeros), Calidad (del servicio) y Tarifa (al usuario).

En caso de no contar con condiciones operativas óptimas, se activa un círculo vicioso que nos lleva a mayores costos y menor calidad, lo cual conduce a una disminución de pasajeros y a un aumento en las tarifas.

grafica alianza simus

Por el contrario, la mejora en las condiciones operativas necesariamente lleva a una mejor calidad, reducción de costos, tanto, costos de capital porque no se necesitan tantos vehículos, como costos operativos porque el aumento de velocidad, tiene disminución de costos de la operación. Esta reducción de costos lleva a una reducción en las tarifas, lo mismo que pasa con una mejoría en la calidad, lo cual reduce las tarifas y aumenta la cantidad de pasajeros que están en los sistemas de transporte público.

graficas alianza simus2

Ahora bien, sabemos que las inversiones en mejorar condiciones operativas resultan en mejoras del sistema de transporte, por ende, en la tan anhelada sostenibilidad de la movilidad urbana. Sin embargo, no siempre vemos reflejada la relación de las condiciones operativas en los contratos de transporte público masivos de América Latina.

¿Cómo entonces relacionar las condiciones operativas a la calidad del servicio esperada y a las tarifas de los sistemas de transporte?

Pretender esta relación es buscar ligar las políticas públicas de movilidad urbana a la calidad de la prestación del servicio y con esto, generar un compromiso de los actores público y privado de la movilidad y, sobre todo, buscar sinergia entre estos actores que terminen en sistemas de transporte resilientes, de calidad y asequibles para todos.

En los sistemas de transporte de América Latina, el caso del sistema RED de Santiago (ex Transantiago), liga la remuneración de los operadores de transporte a la  velocidad y al IPK (índice de pasajeros por kilómetro) a través de vouchers, donde el sector público y los operadores privados comparten responsabilidades, buscando siempre un mayor alcance en términos de equidad y que la calidad en la prestación del servicio sea un buen negocio para los concesionarios y para la administración pública.

En tiempos de crisis por pandemia, es necesario que las personas cuenten con más opciones de viajes y se puedan reducir las aglomeraciones, aumentando la confiabilidad y seguridad en los espacios públicos dedicados al transporte. Por esto, la implementación de las llamadas “pistas segregadas” permiten mejorar considerablemente la operación del transporte público e incrementar la oferta de buses, con aumentos de velocidad hasta un 18%, mejorando uno de los aspectos claves en la calidad del transporte.

En la medida que mejoran las condiciones operativas, se pueden exigir nuevos y mejores estándares de calidad, tales como flotas con elementos que mejoren la percepción de calidad durante el viaje, tales como vehículos eléctricos, aire acondicionado, carga de celulares dentro de los vehículos, más espacio por persona dentro de los mismos, mejores tecnologías para la seguridad y confiabilidad del servicio, entre otras.

Lo importante es que, con este tipo de relación en los modelos financieros de los sistemas de transporte, con cada peso que se invierte en condiciones operativas como la infraestructura dedicada, se evitan costos por la ineficiencia y se gana en la sostenibilidad de nuestras ciudades.

Es el momento de las ciudades, es el momento de avanzar hacia la sostenibilidad de la movilidad y para esto es necesario contar con mecanismos que nos permitan generar confianza entre los actores de la movilidad, siempre pensando en la calidad de nuestros sistemas de transporte, evitando que los modos individuales terminen por inundar y paralizar de nuevo nuestro espacio.