Ciudades caminables: por qué el futuro de la movilidad empieza a pie - Pasajero7

Ciudades caminables: por qué el futuro de la movilidad empieza a pie

CIUDADES CAMINABLES

ESCRITO POR: Cristela Gutiérrez / redaccion@pasajero7.com.mx

Casi desde su origen, las ciudades fueron diseñadas para mover mercancías e impulsar el desarrollo económico, lo que exigió calles más amplias con la llegada del auto, más carriles y mayores velocidades se convirtieron en sinónimo de progreso. Sin embargo, la experiencia internacional ha demostrado que una movilidad eficiente no depende únicamente de la capacidad vial, sino de la facilidad con la que las personas pueden caminar hacia su trabajo, a la escuela, al transporte público o a los servicios básicos.

Hoy, las llamadas ciudades caminables se han convertido en una referencia para urbanistas, autoridades y especialistas en movilidad. Lejos de representar una tendencia pasajera, constituyen una estrategia que busca mejorar la calidad de vida, fortalecer el transporte público, reducir emisiones contaminantes y construir espacios urbanos más seguros e inclusivos.

Caminar es el primer eslabón de prácticamente cualquier viaje urbano, incluso los trayectos realizados en autobús, metro o bicicleta comienzan y terminan con un recorrido peatonal.

Por ello, una ciudad caminable no se limita a contar con banquetas. Implica una red urbana que permita desplazamientos seguros, cómodos y accesibles mediante infraestructura adecuada, cruces seguros, iluminación, conectividad y proximidad entre actividades cotidianas.

El urbanista danés Jan Gehl, uno de los principales referentes mundiales en diseño urbano centrado en las personas, sostiene que durante años las ciudades fueron planeadas observándolas desde el aire o desde el automóvil, cuando en realidad deberían diseñarse desde la perspectiva de quienes las recorren a pie. Su trabajo ha influido en la transformación de ciudades como Copenhague, donde el espacio público y la movilidad activa ocupan un papel prioritario.

Salud y bienestar

La evidencia científica muestra que caminar regularmente contribuye a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y otros padecimientos asociados al sedentarismo.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la actividad física integrada a los desplazamientos cotidianos representa una de las herramientas más efectivas para mejorar la salud pública. Es decir que, las ciudades caminables facilitan que miles de personas incorporen movimiento a su rutina diaria sin necesidad de realizar actividades deportivas adicionales.

Pero los beneficios no son únicamente físicos, diversas investigaciones también relacionan los entornos peatonales de calidad con una mejor salud mental, menores niveles de estrés y una mayor interacción social.

Seguridad e inclusión

La calidad de una ciudad puede medirse por la forma en que trata a sus usuarios más vulnerables. Personas mayores, niños, mujeres y personas con discapacidad suelen ser quienes enfrentan mayores barreras cuando la infraestructura peatonal es deficiente.

Cruces inseguros, banquetas deterioradas, obstáculos permanentes o tiempos insuficientes en los semáforos pueden convertir un desplazamiento cotidiano en una experiencia riesgosa.

La especialista estadounidense Jane Jacobs advertía ya desde la década de 1960 que las calles con actividad peatonal constante generan entornos más seguros y dinámicos. Su concepto de “ojos en la calle” continúa siendo una referencia para comprender cómo el uso activo del espacio público contribuye a mejorar la seguridad urbana.

Además, una ciudad caminable favorece la inclusión social al permitir que más personas accedan a oportunidades de empleo, educación y servicios, independientemente de si poseen o no un vehículo particular.

La calidad peatonal no depende únicamente de la infraestructura vial; requiere una planeación urbana que acerque servicios, garantice accesibilidad y priorice a las personas sobre los vehículos. 

Aliadas del transporte público

Las ciudades con sistemas de transporte público más exitosos del mundo comparten una característica fundamental: una buena experiencia peatonal.

Estaciones accesibles, parabuses inteligentes o en buen estado y recorridos cómodos facilitan la conexión entre el origen y el destino de cada viaje. De poco sirve contar con corredores de autobús de alta capacidad o redes ferroviarias modernas si los usuarios enfrentan dificultades para llegar a ellas caminando.

Por esta razón, organismos internacionales como el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) han insistido en que la movilidad peatonal debe considerarse parte integral de cualquier estrategia de transporte sustentable.

Hay que considerar que las ciudades generan cerca del 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, de acuerdo con  ONU-Hábitat. Reducir la dependencia del automóvil se ha convertido, por tanto, en una prioridad ambiental.

Las ciudades caminables permiten sustituir viajes cortos motorizados por desplazamientos a pie, disminuyendo emisiones, ruido y consumo energético; es decir generan comunidad, pues contribuyen a recuperar espacio público para las personas.

Conceptos recientes como la “Ciudad de los 15 minutos”, impulsada por el urbanista Carlos Moreno, parten precisamente de esta lógica: acercar servicios y actividades para que las necesidades diarias puedan resolverse mediante trayectos cortos y accesibles.

El reto latinoamericano

Aunque varias ciudades de América Latina han avanzado en infraestructura peatonal y movilidad sustentable, todavía persisten desafíos importantes relacionados con la expansión urbana dispersa, la inseguridad vial y la falta de inversión en espacio público.

La construcción de ciudades caminables exige una visión integral que combine planeación urbana, transporte público, accesibilidad universal y seguridad vial. No se trata únicamente de mejorar banquetas, sino de reorganizar las ciudades para que las personas puedan realizar más actividades cerca de donde viven.

Frente a ciudades que viven en constante congestión vial, altos niveles de contaminación, caminar deja de ser solamente una forma de desplazamiento natural, se convierte en una herramienta para construir ciudades más humanas, saludables y eficientes.

Referencias

Gehl, J. (2010). Cities for people. Island Press.

Jacobs, J. (2011). The death and life of great American cities (50th anniversary ed.). Modern Library. (Obra original publicada en 1961).

Moreno, C. (2024). The 15-minute city: A solution for saving our time and our planet. Wiley.

Organización Mundial de la Salud. (2022). Global status report on physical activity 2022. World Health Organization.

ONU-Hábitat. (2024). World cities report 2024: Cities and climate action. United Nations Human Settlements Programme.

Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP). (2022). Pedestrians first: Tools for a walkable city. ITDP.

Speck, J. (2018). Walkable city rules: 101 steps to making better places. Island Press.




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