
Más que la incorporación de autobuses eléctricos, el proyecto de electromovilidad que prepara el Gobierno de Morelos representa un intento por transformar el modelo bajo el cual ha operado históricamente el transporte público en la entidad. La propuesta contempla la creación de un corredor que conectará la Universidad Politécnica del Estado de Morelos (Upemor), en Jiutepec, con el campus Chamilpa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), en Cuernavaca, mediante un esquema de operación más estructurado y con mayores controles sobre el servicio.
De acuerdo con la Coordinación General de Movilidad y Transporte, la iniciativa se desarrollará bajo el modelo ruta-empresa, un esquema que busca sustituir gradualmente la lógica individual de operación por mecanismos de administración centralizada, programación de frecuencias y supervisión permanente del servicio. La apuesta responde a un diagnóstico que reconoce que buena parte de los problemas que enfrenta actualmente el transporte público no pueden resolverse únicamente mediante ajustes tarifarios o la renovación aislada de unidades.
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El coordinador estatal de Movilidad y Transporte, Jorge Alberto Barrera Toledo, explicó que el proyecto se encuentra en una fase avanzada de planeación técnica, en la que se han analizado aspectos relacionados con la demanda potencial, el tipo de vehículos requeridos, las frecuencias de operación y las condiciones necesarias para ofrecer un servicio más confiable a los usuarios.
“Nos hemos enfocado más bien en el tema técnico de la demanda, del tipo de autobuses, de las frecuencias y del modelo que atiende algunas de las peticiones que se han vertido, como un control más estricto de los operadores y la ampliación de horarios. Estamos justo en una fase final para poder darlo a conocer y abrirlo al público”, señaló el funcionario.
Uno de los elementos centrales de la propuesta es la incorporación de herramientas tecnológicas para el control operativo. El nuevo esquema contempla eliminar la figura de los llamados “checadores”, que durante décadas han regulado informalmente los intervalos entre unidades, y sustituirlos por sistemas de monitoreo que permitan conocer en tiempo real la ubicación y el recorrido de los vehículos. Esta información estará vinculada a plataformas digitales que faciliten a los usuarios consultar trayectos y tiempos de paso.
La estrategia de modernización también incorpora medidas relacionadas con la seguridad vial y la profesionalización de los operadores. En ese contexto, la Coordinación General de Movilidad y Transporte anunció la reactivación obligatoria de pruebas toxicológicas para conductores del transporte público, un programa que había sido aplicado anteriormente pero que dejó de operar.
Barrera Toledo advirtió que los operadores que se nieguen a realizar las evaluaciones o que obtengan resultados positivos podrán perder su gafete de operador, documento indispensable para prestar el servicio. La medida busca fortalecer los mecanismos de supervisión y contribuir a elevar los estándares de seguridad en una actividad que diariamente moviliza a miles de personas en la entidad.
Con una inversión estimada en al menos 500 millones de pesos, el corredor de electromovilidad se perfila como una de las principales apuestas de infraestructura de transporte de la actual administración. Más allá de la incorporación de tecnologías limpias, el proyecto plantea un cambio de fondo en la forma de organizar y gestionar el servicio, en un momento en que Morelos enfrenta el desafío de ofrecer un transporte más eficiente, seguro y acorde con las necesidades de movilidad de su población.



































