
Veintiún años después de modificar de manera profunda la operación del transporte público concesionado en la Ciudad de México, Metrobús se encuentra ante una nueva etapa de transformación. Si a principios de la década de los 2000 el reto consistió en sustituir el esquema de microbuses por un modelo empresarial de operación organizada, hoy el desafío apunta hacia la transición tecnológica que permita reducir emisiones y avanzar hacia una movilidad más sustentable.
Durante la conmemoración del aniversario del sistema, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recordó que uno de los mayores logros de Metrobús fue construir acuerdos entre autoridades y concesionarios para transformar un modelo fragmentado en empresas operadoras con capacidad de inversión, profesionalización y crecimiento.
“El fondo más importante fue el cambio sustantivo en la manera de operación del transporte público. Lo que permitió Metrobús fue generar un esquema donde los antiguos concesionarios pudieran integrarse a empresas operadoras formales y ofrecer un servicio con mejores condiciones para los usuarios”, señaló la mandataria al recordar las negociaciones que hicieron posible el nacimiento del sistema.
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Esa reestructuración empresarial es considerada por especialistas como uno de los principales factores que explican la permanencia y expansión del modelo durante más de dos décadas. A diferencia de los esquemas basados en la competencia por el pasaje, las empresas operadoras de Metrobús funcionan bajo criterios de planeación, control operativo y renovación programada de flota.
Fernando Osorio, director de Proyectos de Grupo CISA, afirmó que la experiencia acumulada por las empresas participantes demuestra que el transporte público puede ser financieramente sostenible cuando existe una estructura adecuada de operación.
“Todas las empresas están sanas, han renovado flota, siguen invirtiendo y el modelo de negocio ha demostrado su viabilidad. Esa estabilidad es precisamente la que hoy permite pensar en inversiones de largo plazo vinculadas con la electromovilidad y con la incorporación de nuevas tecnologías para mejorar el servicio”, destacó.
Actualmente, la red opera siete líneas y más de 125 kilómetros de corredores exclusivos que conectan algunos de los principales centros de actividad de la capital. Sin embargo, para los operadores, la consolidación del sistema ya no representa el principal objetivo. La prioridad ahora es acelerar la incorporación de tecnologías de cero emisiones.
De acuerdo con Osorio, las características operativas de Metrobús convierten al sistema en uno de los entornos más favorables para impulsar la electrificación del transporte masivo en México.
“La ruta es muy clara. Metrobús cuenta con las condiciones necesarias para evolucionar hacia la electromovilidad y convertirse en uno de los referentes más importantes de esta transición en el país. La experiencia que ya existe con autobuses eléctricos demuestra que es una alternativa viable desde el punto de vista operativo y ambiental”, explicó.
La incorporación de unidades eléctricas en distintos corredores ha permitido generar experiencia técnica y operativa que servirá de base para ampliar gradualmente la tecnología al resto de la red conforme concluyan los ciclos de vida útil de las flotas actuales.
Además de reducir emisiones contaminantes, la electrificación representa una oportunidad para disminuir costos energéticos, mejorar la experiencia de viaje y fortalecer la estrategia climática de la Ciudad de México, donde el transporte público es una pieza central para avanzar hacia una movilidad más sostenible.
Para Grupo CISA, empresa que participa actualmente en cuatro de las siete líneas del sistema mediante cinco operadores, el aniversario también abre espacio para reflexionar sobre los desafíos pendientes. Entre ellos destacan la ampliación de la red, el fortalecimiento de la infraestructura operativa, la incorporación de nuevas tecnologías y la necesidad de mantener inversiones que permitan responder al crecimiento de la demanda urbana.
“A 21 años de distancia es momento de reconocer lo que se hizo bien, corregir lo que requiere fortalecerse y prepararnos para la siguiente etapa. La movilidad de la Ciudad de México seguirá dependiendo de sistemas de alta capacidad como Metrobús para responder a los retos de congestión, sustentabilidad y calidad de vida que enfrenta la capital”, concluyó Osorio.


































