En el camino de las ciudades mexicanas hacia el desarrollo de espacios humanos, y de una movilidad eficiente y sustentable, las Calles Completas comienzan a ocupar un lugar importante.
De acuerdo con el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés), el concepto de Calle Completa, permite la convivencia de todas las formas de movilidad urbana en un mismo espacio seguro y agradable: peatón, ciclista, transporte público y automóvil, pero además, ofrece otros beneficios como la disminución de vehículos motorizados y en consecuencia, de emisiones de dióxido de carbono, así como de tiempo de congestión vial.
Para Bernardo Baranda Sepúlveda, Director para Latinoamérica del ITDP, en México se empieza a considerar este concepto, buscando un equilibrio para que los diferentes usuarios de una vía tengan cabida en la misma: “Antes se pensaba en darle prioridad al automóvil haciendo primero la avenida, y en seguida unas banquetas pequeñas y unos arbolitos, para al final, pensar en los peatones que tienen que cruzar y ponerles un puente.
Hoy, considerar las Calles Completas es pensar en cambiar eso hacia un concepto más equilibrado, donde se dé prioridad al peatón, haciéndole espacio para que circule cómodamente, con aceras de al menos dos metros de ancho, áreas verdes o arbolado, y se consideren espacios para los ciclistas con ciclovías, para el transporte público y desde luego, también al automóvil, pero ya sin priorizarlo. Asimismo, que todo sea accesible, para que la gente con algún tipo de discapacidad pueda circular libre y seguramente a través de la infraestructura”.
Dos ejemplos interesantes para el experto y que en su opinión, se pueden replicar en muchos otros lugares, son la Línea 5 del Metrobús y la calle 16 de Septiembre, ambos espacios ubicados en la Ciudad de México. En el primer caso, el concepto de Calle Completa se planteó desde su concepción: “Se mejoraron las banquetas, se incluyó ciclovía y, por supuesto, el Metrobús, además de mobiliario como biciestacionamientos en las estaciones, inclusive algunos juegos para los niños. Claro que es una vialidad que por su ancho permitió todo esto, pero ha funcionado bien y la gente sin duda prefiere una calle así, a lo que era antes, una vialidad de seis carriles de circulación por lado”.
Por su parte, la calle 16 de Septiembre, está enclavada en Centro Histórico de la ciudad y “aunque es una calle de prioridad peatonal, en realidad termina siendo una calle completa, en la cual se dejó un carril de circulación para los autos, se ampliaron las banquetas y la bici también puede circular en ese carril; además, se pusieron bancas para que la gente se pueda sentar. Se hizo una buena intervención”.
Con todo y los beneficios que el concepto de Calle Completa ofrece, cabe recordar que la calle es un espacio público, por lo cual la forma de distribuir los carriles de circulación de una vialidad, es parte de una decisión política que, sin embargo, hoy tiene una visión más sustentable y equilibrada, observó Baranda Sepúlveda.
También, señaló que este tipo de desarrollos enfrentan algunos retos en los cuales intervienen varios factores: “A veces la planeación nos come; en mi experiencia veo que en muchos casos, las autoridades están atendiendo lo urgente y no lo importante. De igual forma, a veces estos esquemas necesitan una participación efectiva de los vecinos; además intervienen cuestiones presupuestales, desafortunadamente hay casos en que elementos como las áreas verdes se ven como algo secundario y no se consideran en el presupuesto. También existe falta de especialistas que diseñen bien este tipo de conceptos; en Europa se vienen haciendo desde hace mucho tiempo, pero aquí apenas se están considerando”.




































