
Por: Cristela Gutiérrez
La seguridad vial en Jalisco se ha colocado como una prioridad de política pública con metas claras y una hoja de ruta definida. En el marco del Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024–2030, el gobierno estatal se fijó como objetivo reducir al menos 50% las muertes y lesiones graves derivadas de siniestros viales, un problema que hoy cobra alrededor de 1,200 vidas cada año en la entidad.
Para lograrlo, la Secretaría de Transporte, a través de la Dirección General de Seguridad Vial, impulsa una estrategia basada en el enfoque de Sistema Seguro, que reconoce que los siniestros no son hechos fortuitos, sino eventos prevenibles si se actúa de manera estructural sobre la infraestructura, los vehículos, las personas usuarias, la normativa y la gestión institucional. En entrevista, Jesús Carlos Soto Morfín, titular de la dirección explica los principales proyectos que marcarán la agenda de seguridad vial en Jalisco durante los próximos cinco años.
¿Cuáles son los ejes generales de la política de seguridad vial en Jalisco?
—Lo primero para nosotros es que todo lo que hagamos tenga un impacto directo en la reducción de muertes y lesiones graves por siniestros viales. Partimos de la meta establecida en el Plan Estatal de Desarrollo 2024–2030: reducir al menos 50% las fatalidades. Todo lo que estamos haciendo y lo que vamos a hacer busca ese objetivo, bajo la premisa de que todos los siniestros viales pudieron haberse evitado.
¿Desde qué enfoque se están diseñando estas acciones?
—Trabajamos desde el enfoque de Sistema Seguro. Reconocemos que hay múltiples factores que intervienen para salvar vidas en la movilidad y que la responsabilidad no recae únicamente en las personas usuarias. Además, buscamos que toda la toma de decisiones esté sustentada en evidencia científica, para evitar improvisaciones o acciones que parezcan intuitivamente buenas, pero que no tengan respaldo técnico ni posibilidad de evaluación.
Jalisco implementará un Sistema Único de Datos de Siniestralidad Vial, interoperable y con enfoque de salud pública, que permitirá mejorar la toma de decisiones y transparentar la información en todo el estado.

En ese sentido, ¿cuál es el proyecto central para este año?
—Sin duda, el Sistema Único de Datos de Siniestralidad Vial de Jalisco. Es un proyecto que ya veníamos desarrollando desde el año pasado y que este año se consolida. La idea es contar con información de calidad, confiable y útil para la toma de decisiones.
¿Cómo funcionará este Sistema Único de Datos?
—Se trata de una plataforma interoperable que integra y homologa información de distintas instituciones que intervienen cuando ocurre un siniestro vial: Policía Vial, Secretaría de Salud, Fiscalía, Secretaría de Transporte y direcciones de movilidad municipales. Captura datos como ubicación del siniestro, tipo de hecho vial, vehículos involucrados, edad y sexo de víctimas y presuntos responsables. Lo concebimos como un sistema de vigilancia epidemiológica, porque estamos frente a un problema de salud pública.
¿Por qué hablar de epidemiología en seguridad vial?
—Porque las cifras son tan graves que el problema se comporta como una pandemia a nivel mundial. En Jalisco tenemos un promedio de 1,200 muertes al año por siniestros viales. Llevamos varios años con cifras similares, lo que nos habla de un problema estructural que requiere un abordaje sistemático, no acciones aisladas.
¿Qué permitirá este sistema en términos prácticos?
—Tendremos protocolos unificados de registro, herramientas de análisis, tableros públicos y reportes temáticos por tipo de usuario y por región. Esto permitirá que las autoridades tomen mejores decisiones y que también exista transparencia. Empezamos con el Área Metropolitana de Guadalajara, donde ya tenemos información más detallada, pero uno de los pasos clave este año es integrar datos de municipios del interior del estado que actualmente no reportan su siniestralidad de forma sistemática.
¿Cuándo comenzará a operar formalmente el sistema?
—La plataforma ya está diseñada y lista. Lo que falta es la firma de convenios interinstitucionales para que cada dependencia la incorpore en su operación diaria. Esperamos que en el primer semestre del año estos acuerdos queden establecidos y la plataforma comience a operar de manera formal.
¿La integración de más municipios podría modificar las cifras actuales de fatalidades?
—Podría haber algunos ajustes, sobre todo en el registro de lesiones graves. En el caso de las muertes, no porque hoy no se registren, sino porque al mejorar la trazabilidad desde el sistema de salud pública podríamos identificar fallecimientos que ocurren semanas o meses después del siniestro y que hoy no siempre se vinculan correctamente a su causa original.
Además del sistema de datos, ¿qué otros proyectos destacan?
—Tenemos un fortalecimiento importante en la atención a víctimas de siniestros viales, particularmente en los casos donde está involucrado el transporte público. A través de la Comisión Interinstitucional para la Seguridad Vial del Transporte Público, vamos a robustecer el protocolo de atención, garantizar el pago de gastos médicos, hospitalarios, funerarios e indemnizaciones, y mejorar la vigilancia sobre los prestadores del servicio.
— También estamos trabajando en una mejora integral de trámites, procesos digitales y prácticas internacionales. Un ejemplo claro son los exámenes prácticos de manejo. En el caso de motociclistas, vamos a implementar de manera definitiva un examen práctico diferenciado, que evalúa habilidades específicas como maniobras, esquive de obstáculos y control del vehículo, algo fundamental dado el riesgo que enfrentan estos usuarios.
¿También habrá cambios para los automovilistas?
—Así es. Vamos a implementar un curso obligatorio de seguridad vial para quienes tramiten por primera vez su licencia de automovilista. Es algo que ya estaba contemplado en la ley, pero que no se había desarrollado. Además, estamos avanzando hacia un sistema de cursos y evaluaciones cada vez más específicas según el tipo de licencia: automovilistas, motociclistas, choferes de transporte público, carga y vehículos de emergencia.
¿Qué papel juegan las normas técnicas en esta estrategia?
—Un papel clave. Este año presentaremos una norma técnica para el diseño de entornos escolares seguros, que servirá como referente mínimo para municipios de todo el estado. También trabajamos en una norma técnica para inspecciones y auditorías de seguridad vial, con la que buscamos estandarizar un padrón de auditores e inspectores que puedan evaluar proyectos e identificar riesgos en la infraestructura.
¿Cómo se articula el trabajo con organismos internacionales?
—Tenemos un convenio con la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Mundial hasta 2030. Con ellos desarrollamos campañas de comunicación, capacitaciones para policías viales, talleres con periodistas y operativos de control de velocidad, que es el principal factor de riesgo en muertes y lesiones graves.
Finalmente, ¿cómo se inserta Jalisco en la Agenda Nacional de Seguridad Vial?
—Participamos activamente en el Sistema Nacional de Movilidad y Seguridad Vial. Actualmente lideramos o colideramos el grupo de trabajo que busca sentar las bases para un Registro Nacional de Conductores. Es un reto enorme, pero indispensable si queremos avanzar hacia una visión cero en México y eventualmente a esquemas como licencias por puntos.
La estrategia de seguridad vial de Jalisco apuesta por transformar la movilidad desde la estructura institucional, los datos, la regulación y la capacitación, con una visión de largo plazo y coordinación interinstitucional. El reto es mayúsculo, pero la hoja de ruta está trazada.
La estrategia estatal combina datos, normas técnicas, nuevos exámenes de manejo y atención a víctimas, con el objetivo de reducir 50% las muertes por siniestros viales al 2030.


































