
Por primera vez, la seguridad vial formará parte de la agenda oficial de una Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno. El acuerdo quedó plasmado en la Declaración de Madrid, documento aprobado por las agencias de tránsito y seguridad vial de los 22 países que integran la Conferencia Iberoamericana y que marca el inicio de una nueva etapa de cooperación regional para reducir una problemática que cada año cobra más de 90 mil vidas en la región.
La declaración fue presentada durante el encuentro “Hacia un Espacio Iberoamericano de Seguridad Vial”, celebrado en la Casa de América, en Madrid, como parte de los trabajos preparatorios de la XXX Cumbre Iberoamericana que España albergará el próximo mes de noviembre.
Durante la clausura del encuentro, el ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, destacó el carácter histórico del acuerdo alcanzado. “Hoy es un día especial, que exige compromisos y resultados especiales.”
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El funcionario señaló que la Declaración de Madrid representa mucho más que una manifestación de buenas intenciones, al convertirse en una hoja de ruta para fortalecer la cooperación técnica, institucional y normativa entre los países iberoamericanos.
“Constituye un compromiso sin precedentes en la historia de la cooperación regional en materia de seguridad vial. Reafirma el valor de la vida como principio rector de nuestras políticas públicas, reconoce la seguridad vial como una condición indispensable para el desarrollo sostenible y expresa la voluntad de nuestros países de seguir avanzando juntos durante los próximos años.”
Uno de los acuerdos más relevantes consiste en avanzar hacia la armonización progresiva de las licencias de conducir y de las principales normas relacionadas con los factores que más inciden en los siniestros viales.
Para ello, la Declaración encomienda al Programa Iberoamericano de Seguridad Vial y al Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial (OISEVI) elaborar, en un plazo de dos meses, una propuesta de marco legislativo y normativo que sirva como base para homologar criterios en toda la región.
El documento contempla trabajar sobre aspectos fundamentales como los límites de velocidad, el uso obligatorio de sistemas de protección, el consumo de alcohol al conducir y las distracciones provocadas por el uso del teléfono móvil, con el propósito de facilitar la movilidad entre los países y elevar los niveles de protección para todas las personas usuarias de las vías.
La propuesta será presentada durante la Cumbre Iberoamericana de noviembre, donde los jefes de Estado y de Gobierno analizarán su posible adopción.
Una estrategia regional con horizonte al 2030
Como complemento de la Declaración de Madrid, las autoridades presentaron el Marco Estratégico Iberoamericano de Movilidad Segura 2030, documento que establece las prioridades que orientarán las políticas públicas durante la segunda mitad de la presente década.
La estrategia reconoce que, aunque cada país enfrenta desafíos particulares y posee diferentes modelos institucionales, existen principios comunes capaces de fortalecer la seguridad vial en toda la región mediante el intercambio de información, la cooperación técnica y la construcción de estándares compartidos.
Asimismo, reafirma el papel del Programa Iberoamericano de Seguridad Vial y del OISEVI como la principal red de cooperación entre las autoridades responsables de esta materia.
Nace un índice para medir el compromiso de los países
Durante el encuentro también fue presentado el Índice Iberoamericano de Movilidad Segura (IMSS), iniciativa impulsada por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas contra la Violencia Vial (FICVI), Fundación MAPFRE y diversas organizaciones de la sociedad civil.
El índice propone una agenda de once líneas prioritarias de actuación que incluye el fortalecimiento de la atención integral a víctimas de siniestros viales, una mayor armonización normativa entre países, el reforzamiento de la vigilancia y el cumplimiento de las leyes de tránsito, el impulso al transporte público como alternativa de movilidad más segura y sostenible, así como la incorporación de programas de movilidad segura en empresas e instituciones.
De igual manera, plantea mejorar la calidad de la información sobre siniestralidad vial para fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia, incorporando indicadores relacionados con personas fallecidas y lesionadas, comportamiento de los usuarios, seguridad de los vehículos, infraestructura vial y atención posterior a los siniestros.
Los usuarios vulnerables, en el centro de las políticas públicas
La Declaración de Madrid también pone especial énfasis en la protección de peatones, ciclistas y motociclistas, al reconocer que estos grupos concentran buena parte de la vulnerabilidad en el espacio público.
Por ello, los países acordaron fortalecer el conocimiento sobre sus patrones de movilidad, los factores que incrementan su exposición al riesgo y las medidas necesarias para ofrecer una infraestructura y una regulación más seguras.
Las víctimas, protagonistas del diálogo regional
Uno de los elementos más relevantes del encuentro fue la participación de representantes de asociaciones de víctimas de siniestros viales de doce países iberoamericanos, quienes compartieron espacio de diálogo con autoridades gubernamentales, organismos internacionales y especialistas.
El secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, advirtió que la región enfrenta un escenario preocupante debido al crecimiento constante de las víctimas fatales, particularmente entre la población joven.
“Que el número de víctimas de la inseguridad vial en Iberoamérica siga creciendo, y que sean principalmente jóvenes, nos obliga a actuar. Y mientras eso ocurre, el parque móvil de América Latina y el Caribe no deja de aumentar, y sus infraestructuras son deficitarias. Por todo eso, debemos actuar, porque hablamos de muertes evitables.”
Por su parte, Grande-Marlaska destacó que pocas veces se había logrado reunir en un mismo espacio a gobiernos, especialistas y organizaciones de víctimas para construir una agenda común.
“Es difícil encontrar precedentes de una reunión en la que responsables gubernamentales de todos los países iberoamericanos y representantes de asociaciones de víctimas hayan podido dialogar conjuntamente sobre el presente y el futuro de la seguridad vial en nuestra región. Su presencia aporta legitimidad, humanidad y sentido a nuestro trabajo, porque detrás de cada política pública, detrás de cada estrategia y detrás de cada indicador, hay vidas humanas que debemos proteger.”
Con la celebración de este encuentro, la XII Asamblea General del OISEVI y la Asamblea General de la FICVI, Madrid se consolidó durante esta semana como el principal foro iberoamericano para definir el futuro de las políticas de seguridad vial, movilidad segura y cooperación regional, con la expectativa de que los acuerdos alcanzados sean respaldados por los jefes de Estado en la próxima Cumbre Iberoamericana.


































