
El estudio reporta un descenso generalizado y creciente entre quienes utilizan el transporte público, ya que, en julio del 2022, el número de usuarios de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) fue de 137.8 millones de personas, es decir, 6.5% menos con respecto a junio de este mismo año”, difundió en un comunicado.
Antes de la pandemia de covid-19, los sistemas de transporte público de la ZMVM movían a más de 180 millones de pasajeros al mes, indicó. La AMTM reaccionó al estudio publicado recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía titulado Estadística sobre el Transporte Urbano de Pasajeros (ETUP).
La información se refiere a siete sistemas de transporte urbano que operan en el área metropolitana de la Ciudad de México y municipios conurbados del Valle de México, Guadalajara, Monterrey, Pachuca, Querétaro y Chihuahua, a partir de los registros de los servicios del sistema de transporte público estatal.
La AMTM indicó que el Sistema de Transporte Colectivo Metro transporta 40% menos pasajeros que antes de la pandemia.
Mientras que el Metrobús, la Red de Transporte de Pasajeros y el Trolebús se han contraído hasta en un 6%.
Para detener la caída de usuarios al transporte público es necesario que las autoridades definan cómo privilegiarse sobre el transporte privado y valoren alguna forma de subsidio diferenciado, con el fin de mantener a las empresas operando; también equipar con mayor tecnología que permita al usuario tener interacción entre rutas, así como mantener regularidad en el servicio”, consideró la AMTM.
Javier Hernández, presidente de las Academias de Ingeniería en Transporte de la UPICSA del IPN y Fernando Osorio, director de Planeación y Evaluación de Proyectos de Grupo Corredor Insurgentes S.A., propusieron que la primera estrategia de las autoridades debe ser definir cómo privilegiar el transporte público sobre el privado, crear carriles preferenciales exclusivos.
Además de valorar alguna forma de subsidio diferenciado, ya sea para el usuario o el concesionario, con el fin de mantener funcionando a los sistemas de transporte y a las empresas que los operan”, indicó.
La segunda estrategia debe ser equipar a las unidades con tecnología que permita a los usuarios contar con información entre rutas, para que puedan decidir el origen destino más orientado, rápido, corto y más económico e incluso abordar para realizar la transferencia de un sistema a otro, rentar una bicicleta o caminar.
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Una tercera opción sería aprovechar toda la información y datos que genera la tecnología y que permitiría a los concesionarios identificar la demanda y generar incluso nuevas líneas de negocios, además de mantener la regularidad en el servicio, para evitar que los usuarios migren a otro tipo de transporte”, señaló.




































