
El transporte público en México ha dejado de ser un asunto técnico para convertirse en un desafío político, económico y social que exige decisiones estructurales inmediatas. Así lo señalaron representantes del sector durante la presentación del 17º Congreso Internacional de Transporte (17CIT), donde coincidieron en la urgencia de colocar la movilidad en el centro de la agenda urbana nacional.
Jesús Padilla Zenteno, presidente de Grupo CISA, advirtió que el país enfrenta un momento decisivo en materia de política pública. Planteó que el transporte debe dejar de abordarse como un tema periférico y asumir un papel estratégico en el desarrollo urbano. En ese contexto, delineó tres ejes prioritarios: integrar el transporte público en la política urbana, acelerar la transición energética bajo condiciones viables —infraestructura, financiamiento y certeza regulatoria— y garantizar la sostenibilidad financiera del sistema.
Sobre este último punto, fue enfático: el modelo basado casi exclusivamente en la tarifa está rebasado frente al incremento de costos operativos, particularmente el combustible. Bajo ese esquema, trasladar la carga al usuario no resuelve el problema de fondo, por lo que consideró indispensable replantear el financiamiento con mayor մասնակցación del Estado.
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En la misma línea, Nicolás Rosales Pallares, presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), subrayó que el 17CIT se consolida como un espacio de articulación entre actores públicos, privados y académicos para avanzar en soluciones integrales. Adelantó que el encuentro reunirá a autoridades de distintos niveles de gobierno, así como a representantes de sistemas internacionales como Metro de Medellín, TransMilenio y el transporte de Buenos Aires.
También participarán organismos federales como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), el Instituto Mexicano del Transporte, BANOBRAS y la Secretaría de Economía, además de organismos internacionales como WRI, ITDP y UITP. Este diálogo multisectorial, dijo, permitirá construir una visión más amplia sobre los retos de la movilidad.
Rosales Pallares destacó además que la tecnología se ha convertido en un componente central de la discusión pública en transporte, no como un elemento accesorio, sino como una inversión necesaria para mejorar la calidad del servicio y su impacto en la vida cotidiana de las personas.
Por su parte, Javier Hernández, coordinador de la sección académica del Congreso, enfatizó la necesidad de incorporar evidencia técnica y científica en la toma de decisiones. Detalló que la Red Académica Mexicana por el Transporte Público participará en mesas enfocadas en movilidad sustentable, ciencia de datos, modelación de transporte y formación de capital humano.
Desde la academia, añadió, el transporte público se reconoce como una herramienta clave para reducir congestión, emisiones contaminantes y siniestralidad, con efectos directos en la salud y la calidad de vida urbana. En ese sentido, se impulsarán ejercicios de investigación aplicada para vincular a universidades con empresas y atender problemáticas concretas del sector.
El 17º Congreso Internacional de Transporte se realizará del 7 al 9 de mayo y reunirá a autoridades, especialistas, industria y sociedad en un espacio orientado a la construcción de soluciones, generación de alianzas e impulso a inversiones en movilidad.




































