
Por: Blanca González
La movilidad es más que solo un sistema de transporte. “Es un eje fundamental del desarrollo económico”, señaló el director ejecutivo de World Resources Institute México (WRI), Francisco Barnés, quien puntualizó “cómo en realidad cuando hablamos de movilidad hablamos de acceso a empleos, acceso a salud, o a la cultura”.
Barnés destaca que la movilidad no solo impulsa el debate sobre la inclusión y la justicia social, sino que también está profundamente ligada a la economía y productividad de México. Ofrece numerosas oportunidades de mercado, como la creación de nuevas cadenas de valor, el fomento del crecimiento económico y una mayor integración comercial con socios.
“Yo siempre he visto el tema de movilidad desde una lógica muy integral, está en el centro del desarrollo económico, es un tema de inclusión y es fundamental para el tema de salud pública,” mencionó, subrayando que en ciertos aspectos de la salud la movilidad juega un papel importante, aunque no sea este la única causa de perjudicación.

La salud pública, desde su conocimiento, es un componente central de la integración de la movilidad. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 se registraron 374,976 accidentes de tránsito terrestre en zonas urbanas y suburbanas. A ello se suma el impacto de la contaminación: el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) estimó que en 2019 se produjeron 48,331 muertes prematuras atribuibles a la mala calidad del aire. Así, a lo que él se refiere, la movilidad en México no sólo desplaza personas, también distribuye riesgos y oportunidades en materia de la salud.
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La movilidad, adicionalmente, en México tiene compromisos globales como es la responsabilidad social de reducción de emisiones, y el cumplimiento de normativas y obligaciones ambientales, Barnés asegura que “México tiene que vivir una transición hacia una economía inclusiva pero baja en carbono.”
Para el representante de WRI México, el ámbito político de igual manera juega un papel determinante, siendo un punto clave en el desarrollo de los sistemas de la movilidad, ya que este depende tanto del contexto económico -incluyendo dinámicas como la exportación-, como de la capacidad de adaptación a nuevos marcos políticos regulatorios y políticas públicas que están en constante cambio.
“Estos son tiempos globales de mucha incertidumbre, el orden global ha cambiado, la situación de México con sus socios comerciales ha cambiado. Estamos ahora en la coyuntura de la renegociación del Tratado del Libre Comercio, es un tema fundamental porque una parte muy significativa depende de la economía de la exportación, siendo un momento clave”.
Señaló que los cambios gubernamentales, el inicio de administración de nuevos socios comerciales y la volatilidad geopolítica mundial, demuestra que es crucial que las políticas públicas implementadas en México se adapten a la realidad y el entorno específicos del país. Dentro de este escenario, su mensaje es que la evolución positiva de la movilidad depende no solo del apoyo de los avances tecnológicos, sino también del impulso de las políticas públicas y su implementación efectiva.
“Los cambios no son tersos. Lo que podemos observar es una tendencia positiva en múltiples aspectos. La discusión debería ser, ¿cómo podemos hacer para acelerar esa transformación y generar un avance de velocidad superior al que vemos actualmente?”.




































