
A poco más de dos años de haber implementado el esquema de pago por kilómetro recorrido en el transporte público, el Gobierno de Nuevo León reconoció su fracaso y aprobó una nueva modalidad: el pago por kilómetro recorrido por pasajero. Con este cambio, los concesionarios asumirán ahora el riesgo de la demanda, modificando la relación financiera entre el Estado y los prestadores del servicio.
La decisión fue tomada en sesión de la Junta de Gobierno del Instituto de Movilidad y Accesibilidad (IMA), en la que se detalló que el modelo vigente desde marzo de 2023 no logró reducir los tiempos de espera ni mejorar la calidad del servicio en el Área Metropolitana de Monterrey.
El Estado ya no cubrirá el riesgo de demanda
El esquema anterior trasladaba al Gobierno estatal la carga financiera de operar el sistema de transporte, al tener que supervisar 3,300 autobuses, casi 5,000 conductores y 180 contratos administrativos, sin lograr eficiencia operativa ni mejoras perceptibles para los usuarios. Además, las unidades no eran propiedad ni del Estado ni de los transportistas, lo que limitaba los incentivos para su conservación.
En contraste, el nuevo modelo busca generar beneficios directos para los operadores, como la posibilidad de adquirir los autobuses, lo cual les permitiría tener un mayor interés en mantenerlos en buenas condiciones y alargar su vida útil.
Cambios con impacto directo en el operador
Según la nueva modalidad, los transportistas serán retribuidos con base en el número de pasajeros transportados y la distancia recorrida por cada uno, lo que se espera motive una optimización del servicio: mayor cobertura, reducción de evasión de pago, y rutas alineadas con la demanda real.
La transición al nuevo esquema iniciará esta misma semana y se espera que esté completamente implementado a finales de 2025.
Persisten dudas sobre los efectos para los usuarios
A pesar del anuncio, algunas voces expresaron reservas. La diputada Aile Tamez, presidenta de la Comisión de Movilidad en el Congreso local, advirtió que el cambio podría no solucionar uno de los principales problemas actuales: la saturación de unidades.
“El esquema de pago por pasajero-kilómetro recorrido puede reconectar al sistema con la demanda real de los usuarios, pero también abre la puerta a repetir errores del pasado, como la competencia desleal entre operadores”, explicó Tamez.
Agregó que dará seguimiento al proceso de migración para asegurar que no se trate sólo de un cambio administrativo, sino de una transformación real en beneficio de la ciudadanía.
No se prevén aumentos en la tarifa
Como parte del plan, el Gobierno estatal, a través de la Secretaría de Finanzas y Tesorería General, mantendrá subsidios al arrendamiento de autobuses. Esto permitiría, al menos en el corto plazo, evitar un incremento en la tarifa del transporte público.
Una apuesta por la eficiencia aún por demostrar
Con este giro en la estrategia, el Gobierno de Nuevo León intenta reconfigurar un sistema de transporte público que, hasta ahora, ha mostrado deficiencias estructurales tanto en calidad como en eficiencia operativa. El nuevo modelo pone en el centro al usuario y traslada la responsabilidad del servicio al operador, con incentivos alineados a la productividad.
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Queda por ver si este nuevo esquema logrará cumplir con los objetivos propuestos: reducir aglomeraciones, mejorar frecuencias, y garantizar unidades en mejores condiciones, sin comprometer la sostenibilidad económica del sistema.




































