
La violencia que enfrentan las mujeres durante sus desplazamientos cotidianos en el transporte público comienza a formar parte de una experiencia que muchas de ellas perciben como habitual. Así lo advierte una encuesta aplicada en nueve municipios de Guerrero con alerta por violencia feminicida, cuyos primeros resultados revelan altos niveles de inseguridad durante distintos momentos del viaje.
De acuerdo con los resultados dados a conocer, 65.7% de las mujeres encuestadas habría normalizado situaciones de violencia durante sus traslados, mientras que ocho de cada 10 usuarias manifestaron sentirse inseguras al utilizar el transporte público o durante sus recorridos.
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La percepción de inseguridad no se concentra únicamente dentro de los vehículos. 34% de las participantes señaló sentirse insegura mientras esperaba la unidad; 19.2% durante el recorrido y 10% al descender del transporte. En contraste, 24% indicó no sentirse insegura en ningún momento de su trayecto.
La encuesta fue realizada en nueve municipios de Guerrero incluidos en la alerta por violencia feminicida, a petición de la Secretaría General de Gobierno del estado, como parte de las acciones asociadas con la medida 7 de prevención, que plantea desarrollar una estrategia para prevenir la violencia contra las mujeres en el transporte público.
Uno de los hallazgos que adquiere relevancia para la movilidad es la percepción de que las condiciones de seguridad “siguen igual” respecto al año anterior. De acuerdo con las investigadoras responsables, esta respuesta puede estar relacionada con un proceso de normalización: situaciones que deberían generar alarma pueden dejar de reconocerse como excepcionales cuando forman parte recurrente de la experiencia cotidiana de traslado.
El fenómeno también evidencia que la seguridad de las usuarias no puede abordarse únicamente al interior de las unidades. Esperar el transporte, abordar, realizar el recorrido y descender forman parte de una misma cadena de exposición, por lo que las políticas de prevención requieren considerar el viaje completo y no sólo el comportamiento dentro del vehículo.
Los resultados fueron obtenidos a partir de la encuesta de percepción de seguridad de las mujeres en el transporte público. Sin embargo, la información difundida hasta ahora es preliminar: los resultados completos todavía no han sido publicados y serán presentados en los nueve municipios antes de darse a conocer en su totalidad.
Para el transporte público, el dato plantea un desafío que trasciende la percepción. Si la inseguridad se vuelve parte normal del traslado, recuperar la confianza de las usuarias requiere intervenir sobre las condiciones físicas, operativas e institucionales que acompañan cada viaje, además de fortalecer los mecanismos para prevenir, atender y denunciar situaciones de violencia.



































