Con mujeres de la comunidad al volante, Xochimilco apuesta por recuperar la confianza en el transporte público - Pasajero7

Con mujeres de la comunidad al volante, Xochimilco apuesta por recuperar la confianza en el transporte público

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La movilidad no sólo conecta destinos; también puede convertirse en una herramienta para fortalecer el vínculo entre las comunidades y el transporte público. Bajo esa premisa, Grupo CISA inició en Xochimilco un programa de formación de mujeres conductoras provenientes de la propia zona donde opera el servicio, con el propósito de responder al déficit de operadores y, al mismo tiempo, generar un modelo de movilidad más cercano, confiable e incluyente para las personas usuarias.

La iniciativa retoma como referencia la experiencia desarrollada por La Rolita, la empresa distrital de transporte de Bogotá, Colombia, reconocida por demostrar que la incorporación de mujeres sin experiencia previa al volante puede transformar la operación del transporte público en una estrategia de inclusión social. Sin embargo, el proyecto implementado en la Ciudad de México fue diseñado para responder a las necesidades específicas de Xochimilco y de los pueblos originarios donde presta servicio Zonal Xochimilco (Zoxo), empresa filial de Grupo CISA.

Más que reproducir un esquema internacional, el objetivo consiste en construir un modelo donde quienes conducen las unidades compartan el entorno, la identidad y la realidad cotidiana de las personas que utilizan el transporte.

“Queremos que nuestras conductoras sean vecinas de la comunidad a la que diariamente prestamos servicio, porque eso fortalece la confianza entre usuarios y operadores. Buscamos que el transporte vuelva a sentirse cercano, que quienes están al volante comprendan las necesidades de las personas y contribuyan a construir un servicio más humano. Además, las mujeres aportan una enorme responsabilidad, compromiso con la seguridad y una sensibilidad que fortalece la calidad del servicio”, afirmó Óscar Guzmán Pedroza, gerente general de Zonal Xochimilco.

El programa responde también a uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector: la creciente falta de operadores profesionales. Para atender esta problemática, Grupo CISA diseñó un esquema de capacitación integral que permite formar nuevas conductoras desde cero, aun cuando nunca antes hayan manejado un autobús de pasajeros.

Las participantes representan historias de superación que comenzaron dentro y fuera de la empresa. Algunas desempeñaban labores de lavado de unidades o monitoreo operativo; otras llegaron mediante ferias de empleo motivadas por la posibilidad de aprender una profesión que tradicionalmente había sido ocupada por hombres. Todas comparten un elemento en común: decidieron asumir el reto de conducir transporte público como una oportunidad de crecimiento personal y profesional.

“Cuando ingresé a la empresa trabajaba lavando autobuses. Nunca imaginé que algún día estaría conduciendo una unidad de pasajeros. Aquí recibí toda la capacitación necesaria y la confianza para desarrollar una profesión que hoy me llena de orgullo. Es una oportunidad que cambió mi vida y demuestra que sí es posible abrir nuevos caminos para las mujeres”, relató Adriana Olivera Amador, una de las primeras operadoras formadas dentro del programa.

Una experiencia similar vive Brenda Noelia Prado Martínez, quien anteriormente laboraba en el área de monitoreo y hoy forma parte del proceso de capacitación para convertirse en conductora profesional.

“Aprender a manejar un autobús representa mucho más que adquirir una habilidad técnica. Para mí significa demostrarle a mi hijo que siempre podemos aprender algo nuevo, crecer profesionalmente y romper los límites que muchas veces nosotros mismos creemos tener. Me siento orgullosa de este reto y de formar parte de un proyecto que abre oportunidades para muchas mujeres”, expresó.

El proyecto constituye además uno de los primeros resultados tangibles derivados del intercambio de experiencias promovido durante el Congreso Internacional de Transporte (CIT), espacio donde especialistas y empresas de distintos países comparten modelos exitosos de innovación en movilidad urbana.

La experiencia de Bogotá evidenció que un proyecto concebido originalmente para resolver un problema de operación del transporte podía generar beneficios mucho más amplios: inclusión laboral, fortalecimiento comunitario, incorporación de flotas de bajas emisiones y una nueva relación de confianza entre operadores y ciudadanía.

Con esta iniciativa, Grupo CISA reafirma una visión de movilidad centrada en las personas, convencido de que el futuro del transporte público depende no sólo de incorporar nuevas tecnologías o mejores unidades, sino también de construir comunidades más participativas, generar oportunidades para las mujeres y recuperar la confianza de quienes todos los días depositan su movilidad en el transporte colectivo.




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