
A pesar de los esfuerzos institucionales, más de 250 mil unidades del transporte público en el Estado de México siguen operando sin una concesión oficial. Así lo reconoció Ricardo Delgado Reynoso, subsecretario de Movilidad, quien señaló que el rezago en el sistema de registro impide avanzar con la regularización del sector.
De los aproximadamente 350 mil vehículos que brindan servicio en la entidad, apenas 120 mil cuentan con su documentación en regla. Unas 50 mil unidades más están en proceso de regularización, mientras que el resto continúa operando al amparo de un acuerdo institucional que les permite circular sin ser sancionadas.
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Un sistema obsoleto que impide avanzar
La Secretaría de Movilidad (Semov) reconoció que el sistema actual de registro no permite procesar nuevas concesiones. Desde 2011 no se ha entregado una sola, a pesar del crecimiento exponencial del parque vehicular en la entidad.
“Empezamos a actualizar el sistema de registro. Queremos darle certeza jurídica a los transportistas y trazabilidad a sus concesiones”, explicó Delgado Reynoso en conferencia de prensa, al anunciar que ya se realizan pruebas para migrar la información del viejo sistema al nuevo.
La meta: regularizar y planear el futuro del transporte
Según las estimaciones de la Semov, será hasta el año 2026 cuando pueda arrancar formalmente el proceso de regularización, una vez que el nuevo sistema esté funcionando. Para 2027, se prevé contar con un diagnóstico actualizado que permita definir cuántas concesiones requiere el sistema de transporte público en el Estado de México.
Entre las estrategias propuestas por la dependencia estatal, destaca la creación de una “concesión única”, que permitiría operar varios derroteros o rutas bajo un solo permiso, lo que podría facilitar el ordenamiento del sector y reducir la fragmentación actual.
Debate pendiente: el incremento tarifario
Además del tema de la regularización, las autoridades de movilidad confirmaron que continúan evaluando el posible ajuste a la tarifa del transporte público, una discusión que ha generado inquietud tanto entre concesionarios como entre usuarios, en un contexto de inflación y deficiencias en el servicio.
Mientras tanto, operadores y usuarios continúan lidiando con un sistema que, a pesar de movilizar a millones de personas cada día, arrastra más de tres décadas de rezago administrativo y operativo.




































