La Ciudad de México desde hace décadas ha desarrollado una cultura ciclista, no obstante, no había la infraestructura y legislaciones que fomentaran el uso de la bicicleta; con la llegada de Ecobici, en 2010, comenzó un cambio en el modo de movilidad de los usuarios.
Fernanda Rivera Flores, Directora General de Seguridad Vial y Sistemas de Movilidad Urbana Sostenible del gobierno capitalino, indicó que el 60% de las personas que utilizan el sistema no usaban la bicicleta como un modo de transporte, lo que habla de la aceptación que ha tenido el uso de ésta.
“Ecobici está subiendo gente a la bici que no estaba dispuesta a hacerlo, y a casi 10 años hemos llegado a más de 60 millones de viajes. Somos el sistema más grande de América Latina con 480 estaciones y 6 mil 500 bicicletas, esto es muestra de que la gente está dispuesta a utilizar la bicicleta para sus tramos cortos en combinación con el transporte público”, declaró Rivera Flores.
Este sistema fue el primero de bicicletas con anclaje en América Latina y comenzó con 84 cicloestacionamientos y mil 200 bicicletas. Además, el uso de la bicicleta en la capital pasó de 98 mil viajes al día en 2007 a casi 300 mil este año. Además, han evitado la emisión de más de 4 mil 700 toneladas de CO2, equivalentes a plantar más de 13 mil árboles, detalló Fernanda Rivera.
Areli Carreón, Alcaldesa de la Bicicleta en la CDMX y miembro fundador de Bicitekas, manifestó que Ecobici ha tenido un papel muy importante en la transformación cultural urbana. “Fue la primera oportunidad de experimentar la bicicleta como forma de transporte, hay personas que en su vida jamás pensaron que se iban a ir en bici a trabajar y lo han hecho gracias a que existe esta opción”, indicó.
Añadió que la promoción del uso de bicicleta con los ciclotones, los paseos temáticos o las biciescuelas ayudaron a su aceptación y arraigo, pero el tema de seguridad vial e infraestructura son las principales barreras que impiden que más gente utilice la bicicleta de forma cotidiana.
La activista apuntó que en los últimos 12 años, la capital mexicana comenzó a implementar políticas públicas sobre ciclismo urbano y movilidad a partir del diálogo entre sociedad civil y gobierno, con lo que inició una transformación en la movilidad ciclista.
“Ecobici ha tenido un nivel de adopción casi inmediato y muy grande, es todavía el sistema de bicicletas más grande de América Latina y principalmente ha tenido un papel fundamental para romper este prejuicio extendido de que la bicicleta era solamente para los pobres, para el jodido que no se puede comprar un coche.
“Este sistema de bicicletas ha permitido que mucha más gente de todas las clases sociales utilice la bicicleta, la aprecien. En este sentido es un caso de éxito absoluto, el único pero es que no llega a gran parte de la capital, nos gustaría ver que el sistema creciera más rápidamente”, dijo la activista.
ECOBICI EN ZONA EXCLUSIVA
Este sistema de bicicletas públicas solamente se encuentra en 3 de las 16 alcaldías de la Ciudad de México: Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuauhtémoc, las cuales, de acuerdo con el gobierno local, concentran el 40% del total de viajes en la capital y es el área que cuenta con la mayor cantidad de redes de transporte. Asimismo, dicha zona es plana y tiene menos barreras urbanas, lo que la hace ideal para este sistema de bicicletas.
“Se cree que Ecobici solo beneficia a la gente que vive en la zona donde está el sistema, pero el 50% de las personas que lo utilizan no viven donde están instaladas las estaciones, vienen de otras alcaldías e incluso el 15% viene del Estado de México”, señaló Fernanda Rivera, funcionaria de la Secretaría de Movilidad de la CDMX.
Esta administración plantea que la bicicleta sea parte del sistema de movilidad de la ciudad, ya que en anteriores gobiernos Ecobici era parte de la Secretaría de Medio Ambiente y ahora es administrada por la Secretaría de Movilidad.
El objetivo, al finalizar el gobierno de Claudia Sheinbaum, es duplicar el número de viajes ciclistas en la ciudad y entre la estrategia para lograrlo se proyecta construir 16 biciestacionamientos, alrededor de 600 kilómetros de ciclovías y alcanzar las 10 mil bicicletas en el sistema.
“Esto es importante porque no solamente ayuda a las personas que ya andamos en bici como modo de transporte, sino que potencia el uso de la bicicleta porque la gente que todavía duda en utilizarla, con las ciclovías se anima, es parte del plan de movilidad de bicicleta y también para reducir emisiones del sector transporte”, destacó Rivera Flores.
El Gobierno de la Ciudad de México estudia la posibilidad de llevar Ecobici a otras alcaldías, como Coyoacán, Álvaro Obregón y la parte norte de Miguel Hidalgo. “Nos encontramos en el análisis, no solo se trata de expandir
sino tener una planeación y analizar dónde se concentra la mayor cantidad de viajes, dónde se pueden reemplazar viajes que se hacen a pie, en transporte público o en automóvil con centros de transferencia”, dijo.
SIN COMPETENCIA
Los servicios de bicicletas sin anclaje por aplicación no reducirán el número de usuarios de Ecobici, sino que generan que haya más personas interesadas en utilizar la bicicleta como forma de movilidad, subrayó Fernanda Rivera.
“Ecobici no se reducirá sino al contrario, estas aplicaciones nos están ayudando a ampliar las alternativas de movilidad que tiene la ciudadanía. Nos hemos dado cuenta que se genera un círculo virtuoso, ya que la manera de hacer más seguro el ciclismo urbano en las ciudades es teniendo más ciclistas en la calle.
Areli Carreón no ve un conflicto entre Ecobici con los sistemas sin anclaje. “Son distintos, el sistema sin anclaje tiene la ventaja de que te deja exactamente a dónde vas, no tienes que estar buscando donde guardar la bicicleta y esa también es su desventaja mayor, que como usuario no sabes a dónde vas a ir a recogerla”, indicó.



































