
Más que la incorporación de nuevas unidades o la llegada de autobuses de doble piso, la transformación del transporte público en Oaxaca comienza a tomar forma a partir de un cambio en su modelo de gestión. El Gobierno del Estado anunció la incorporación de empresarios del transporte urbano al esquema operativo del BinniBus mediante un fideicomiso, una estrategia que busca dejar atrás la confrontación entre autoridades y concesionarios para construir un sistema con responsabilidades compartidas y mayor capacidad operativa.
El gobernador Salomón Jara Cruz explicó que los transportistas dejarán de operar de manera independiente para integrarse como socios del sistema impulsado por la administración estatal, un mecanismo que permitirá sumar la infraestructura y experiencia del sector privado sin que el Estado pierda la rectoría del servicio.
“Los concesionarios se integrarán al BinniBus mediante un fideicomiso, participando como socios de este nuevo sistema de movilidad. Con ello buscamos ampliar la cobertura, fortalecer el servicio y aprovechar la capacidad instalada con la que ya cuenta el transporte urbano”, señaló el mandatario.
El anuncio representa un giro relevante en la política de movilidad de Oaxaca. Durante años, el transporte concesionado fue objeto de constantes críticas por la antigüedad de las unidades, deficiencias en la prestación del servicio y una limitada capacidad para responder al crecimiento de la demanda. Al mismo tiempo, la puesta en marcha del entonces CityBus —hoy BinniBus— generó diferencias entre el Gobierno estatal y los concesionarios, quienes argumentaban que el proyecto originalmente contemplaba su participación.
Ahora, la administración estatal busca convertir esa relación en un esquema de colaboración. De acuerdo con el Gobierno de Oaxaca, la entidad dispone de alrededor de 250 autobuses para la operación del BinniBus, mientras que los concesionarios concentran más de 600 unidades que, bajo un modelo regulado, podrían incorporarse gradualmente para ampliar la cobertura del sistema en la Zona Metropolitana.
Entre las empresas que podrían integrarse a este nuevo esquema se encuentran Transportes Urbanos y Suburbanos Guelatao (Tusug), Transportes Urbanos de la Ciudad de Oaxaca (Tucdosa), Choferes del Sur y Servicios de Transportación de Antequera (Sertexa), operadores que históricamente han concentrado buena parte de las concesiones del transporte urbano en la capital y municipios conurbados.
Esta nueva etapa también coincide con la incorporación de autobuses de doble piso a la ruta troncal del BinniBus, unidades que se suman a la estrategia de modernización del sistema y que buscan mejorar la capacidad de transporte y la experiencia de viaje de las personas usuarias. Sin embargo, más allá de la renovación de la flota, el principal cambio radica en el modelo institucional que comienza a construirse: uno en el que el Estado conserva la conducción del sistema mientras incorpora al sector concesionado como aliado para ampliar la cobertura y fortalecer la movilidad urbana.
Con este replanteamiento, Oaxaca se suma a la tendencia observada en distintos sistemas de transporte masivo, donde la colaboración entre autoridades y operadores privados busca equilibrar la planeación pública, la eficiencia operativa y la sostenibilidad financiera, con el objetivo de ofrecer un servicio más confiable, integrado y orientado a las necesidades de las personas.



































