
La electrificación del transporte público dejó de concentrarse en proyectos piloto para convertirse en una operación cada vez más extendida en las ciudades de América Latina. El número de autobuses eléctricos en circulación en la región llegó a 10 mil unidades, de acuerdo con datos consolidados por E-Bus Radar y presentados por C40 Cities y el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT).
México representa una parte relevante de ese crecimiento. Con corte a agosto de 2026, el país registra 1,114 autobuses eléctricos en operación, distribuidos en más de 11 ciudades y con una reducción estimada de 377.33 kilotoneladas de CO₂ al año.
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Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Cancún, Mérida y San Luis Potosí forman parte de las ciudades mexicanas donde ya circulan estas unidades. La cifra coloca al país entre los principales mercados de electromovilidad para el transporte público de la región.
El dato regional fue uno de los puntos centrales del panel “Transporte público eléctrico: una parada en la ruta hacia la electrificación”, convocado por Iniciativa Climática de México (ICM) y la Unión Internacional de Transporte Público (UITP).
Para Gabriela de la Torre, jefa de Vehículos de Cero emisiones de C40 Cities para América Latina, el volumen alcanzado modifica la discusión sobre el papel de la tecnología eléctrica en los sistemas de transporte.
“La movilidad eléctrica para el transporte público ya no es un piloto, ya no es el futuro: ya es una realidad”.
Más tarde, durante su participación ante autoridades y medios, la representante de C40 volvió sobre el crecimiento regional:
“Hoy tenemos más de 10,000 autobuses eléctricos en operación circulando en nuestras ciudades de América Latina. Eso es algo que vale la pena celebrar, y sobre todo es una muestra de que la movilidad eléctrica para el transporte público ya no es un piloto ni es el futuro: ya es una realidad”.
La expansión, sin embargo, no ha ocurrido de manera homogénea. Ciudad de México y Bogotá aparecen entre las ciudades que han impulsado con mayor fuerza la incorporación de autobuses eléctricos. De la Torre señaló que la capital mexicana cuenta ya con una flota superior a las mil unidades, mientras que Bogotá concentra una proporción significativa de los vehículos eléctricos de la región.
“Ahora la Ciudad de México cuenta con una flota de más de 1,000 autobuses eléctricos y, por ejemplo, Bogotá cuenta con el 15% de la flota que representan esos 10,000 autobuses eléctricos”.
El siguiente desafío planteado por C40 apunta precisamente a ampliar ese proceso más allá de las grandes capitales. La organización trabaja con el Gobierno federal mexicano para acompañar proyectos de electrificación en otras ciudades del país, mediante asistencia técnica y pruebas piloto.
La colaboración comenzó con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y posteriormente incorporó a otras dependencias federales, entre ellas las secretarías de Economía, Energía y Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).
“Hace un par de meses anunciamos un compromiso y un apoyo con la Semarnat para acompañar la iniciativa de electrificación de transporte público en todas las ciudades de México (…) desde ahí, en colaboración con más secretarías del Gobierno federal (como Economía, Energía y Sedatu), estamos llevando asistencia técnica y haciendo pruebas piloto de la tecnología en ciudades con proyectos muy ambiciosos, como Chetumal”.
El caso de Chetumal, Quintana Roo, muestra cómo esta estrategia comienza a trasladarse hacia ciudades fuera de los principales corredores metropolitanos. El proyecto contempla 66 autobuses eléctricos Taruk, de los cuales cinco ya se encuentran en operación. Las unidades cuentan con 73% de contenido nacional, de acuerdo con la información presentada durante el panel por Rodolfo Osorio, director de Coordinación Técnica y Planeación de la Secretaría de Economía.
La discusión sobre electrificación también incorporó una dimensión que rebasa la sustitución tecnológica de las flotas. Para C40 Cities, la transición tiene implicaciones en materia de salud pública y generación de oportunidades económicas y laborales.
“Tanto Metrobús como Transmilenio han sido gestores de transporte que han demostrado eso, y Bogotá y la Ciudad de México lo han puesto al centro”.
El panel reunió también a Pedro Gutiérrez, director de Transmilenio; María del Rosario Castro, directora de Metrobús Ciudad de México, quien presentó los planes para electrificar las siete líneas del sistema; y Vicente Torres, director de la UITP para México y Centroamérica.
Así, mientras América Latina alcanza el umbral de 10 mil autobuses eléctricos, México entra en una nueva etapa: consolidar lo avanzado en sus principales ciudades y extender la transición hacia sistemas de transporte público de otros territorios.



































