
Por Katya Rodríguez Fedenaje
Las ciudades en México son las principales generadores de emisiones contaminantes, en parte, debido al combustible fósil utilizado en el transporte público y en los automóviles particulares, de acuerdo con la organización no gubernamental Greenpeace.
En el país, casi el 80% de los habitantes viven en zonas urbanas, lugares donde principalmente se encuentra la generación de emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) que están calentando el planeta.
“Las ciudades mexicanas son las mayores contribuyentes en la aceleración del cambio climático, por la cantidad de emisiones contaminantes que generan provenientes de la quema de combustibles fósiles y de la generación de aguas residuales y residuos sólidos, principalmente”, de acuerdo con la organización.
Las zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara y Monterrey generaron un 53% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y hasta 22% de las emisiones contaminantes en el país.
Solamente la Zona Metropolitana del Valle de México hay unos 5.7 millones de autos, los cuales son la primera fuente de emisiones de GEI en la ciudad, y su consumo de combustibles fósiles es responsable del 95% de las emisiones de CO2, según el Inventario de Emisiones 2016.
Asimismo, estas emisiones son el primer causante de la contaminación atmosférica que deteriora la calidad del aire en Monterrey, Guadalajara, Puebla, Querétaro y otras grandes urbes.
Además, la organización informó que el transporte de las ciudades es, principalmente, alimentado con combustibles fósiles, por lo que hizo un llamado a cambiar los hábitos de movilidad y exigir a los gobiernos un transporte público no contaminante y amigable con el ambiente.
Cabe destacar que, las ciudades del mundo ocupan menos del 2% de la superficie de la tierra pero son responsables por la mayor parte de las emisiones totales de GEI, entre ellas del 71 al 76% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), según cifras de ONU Habitat.
Cabe destacar que solamente en 2015, México emitió 683 millones de toneladas de bióxido de carbono, de las cuales 64% corresponden al consumo de combustibles fósiles.



































