
La congestión vehicular continúa creciendo en las principales ciudades del mundo y con ello aumentan también los tiempos de traslado, el consumo de combustible y las emisiones contaminantes derivadas de millones de vehículos atrapados diariamente en el tráfico urbano.
El informe “INRIX 2025 Global Traffic Scorecard”, que analiza la circulación en más de 900 ciudades, reveló que el 62 por ciento de las áreas urbanas del planeta registró un incremento en los congestionamientos durante el último año. Estambul encabeza la lista de las ciudades con mayor saturación vial, seguida por Ciudad de México, Chicago, Nueva York y Filadelfia.
Frente a este escenario, gobiernos, universidades y centros de investigación aceleran la implementación de sistemas de “smart traffic” o tráfico inteligente, una estrategia tecnológica enfocada en gestionar la movilidad urbana en tiempo real mediante sensores, cámaras, inteligencia artificial y análisis masivo de datos.
Carlos Tavares Calafate, catedrático del Departamento de Informática de Sistemas y Computadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), explicó que este modelo representa una evolución de los sistemas tradicionales basados en semáforos fijos.
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“El smart traffic utiliza tecnologías digitales para observar, analizar y actuar sobre la movilidad en tiempo real con el objetivo de hacerla más segura, eficiente y sostenible”, señaló el especialista en redes vehiculares y ciudades inteligentes.
El sistema integra información proveniente de vehículos, infraestructura y usuarios para tomar decisiones dinámicas como modificar tiempos semafóricos, gestionar incidentes, establecer rutas alternas y priorizar determinados flujos vehiculares o servicios de transporte público.
Entre las tecnologías utilizadas destacan sensores urbanos, cámaras, radares, drones, dispositivos IoT, comunicación vehículo a vehículo y vehículo a infraestructura, además de plataformas de inteligencia artificial capaces de anticipar patrones de tráfico y responder con menor tiempo de reacción.
Especialistas advierten que el problema no se limita al volumen de automóviles, sino también a la forma en que circulan. Tráfico lento, frenados constantes y aceleraciones frecuentes elevan las emisiones contaminantes y aumentan los riesgos para la salud pública.
Investigaciones del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, relacionan directamente la congestión vehicular con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y mortalidad prematura.
Ante ello, el tráfico inteligente busca mejorar la fluidez vehicular, disminuir tiempos de traslado y optimizar la coordinación entre distintos modos de transporte, incluyendo autobuses, bicicletas, scooters, tranvías y vehículos de emergencia.
“El smart traffic ya no es un concepto futurista”, afirmó Tavares Calafate al señalar que ciudades como Berlín, París, Ámsterdam, Barcelona y Madrid ya operan sistemas inteligentes de movilidad con resultados medibles.
En América Latina, Medellín y Santiago de Chile aparecen entre los casos más avanzados en implementación de sistemas ITS (Sistemas Inteligentes de Transporte), incorporando tecnología para reducir accidentes, mejorar velocidades promedio y disminuir emisiones contaminantes.
Sin embargo, especialistas también advierten desafíos importantes como la necesidad de infraestructura digital confiable, interoperabilidad entre plataformas, baja latencia en las comunicaciones y protección de datos personales.
A ello se suma la integración progresiva de vehículos autónomos con unidades tradicionales dentro de entornos urbanos altamente complejos y dinámicos.
Aunque el desarrollo tecnológico avanza, expertos sostienen que ninguna herramienta será suficiente sin políticas públicas orientadas a fortalecer el transporte público y promover modelos de movilidad sustentable.
“La capacidad física de las vialidades sigue siendo limitada. La eficacia real depende también de políticas que fomenten el uso del transporte público y garanticen tiempos de viaje competitivos y fiables”, concluyó el investigador español.



































