
A contrarreloj, uno de los proyectos ferroviarios más relevantes del Valle de México se prepara para abrir al público sin tener completamente resueltos todos sus componentes operativos. El Tren Suburbano que conectará Lechería con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) podría iniciar servicio en cuestión de días, aunque el sistema de cobro —clave para su funcionamiento— aún está en proceso de asignación.
La Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI) lanzó una invitación restringida para contratar la instalación de la infraestructura tecnológica que permitirá el acceso de los usuarios. El esquema contempla el uso de la Tarjeta Única de Movilidad Integrada (TUMI), ya utilizada en la Ciudad de México, así como la posibilidad de viajes mediante códigos QR. Sin embargo, la convocatoria se activó apenas en abril, lo que ha comprimido los tiempos de implementación.
El contrato, con un techo de hasta 47 millones de pesos, incluye la instalación de torniquetes, máquinas expendedoras y de recarga, además de un sistema central compatible con la red de movilidad capitalina. Todo apunta a que la empresa Microsafe será la encargada, al presentar una propuesta significativamente menor frente a su competidora. Su experiencia en sistemas de peaje y cobro en proyectos como Cablebús y Metrobús juega a su favor.
Mientras inicialmente se contemplaba iniciar operaciones el 2 de mayo, autoridades federales han adelantado la posibilidad de una inauguración incluso antes, lo que intensifica la presión sobre proveedores y autoridades para dejar operativos los sistemas en tiempo récord.
Persisten otros frentes abiertos. Obras complementarias como pasarelas de acceso, iluminación, drenaje y mejoras urbanas en vialidades aledañas seguirán en ejecución durante los próximos meses, algunas con plazos hasta finales de verano.
Aunque la ATTRAPI ha asumido tareas de última hora, la operación del tren recaerá en el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), a través de Banobras, lo que añade otra capa de coordinación institucional.
El arranque del servicio, en este contexto, no solo será una prueba para la infraestructura física, sino también para la capacidad de sincronizar tecnología, operación y experiencia de usuario en uno de los corredores estratégicos hacia el AIFA.




































