
En un contexto donde la movilidad urbana enfrenta retos complejos y cada vez más urgentes, empresas como Mobility ADO se posicionan como actores clave en la transformación del transporte público en México. Con una trayectoria de innovación y presencia internacional, la firma ha apostado por una visión integral que articula tecnología, inclusión social y planificación urbana.
Juan Carlos Abascal, director de Soluciones de Movilidad en Mobility ADO, comparte en entrevista los principales proyectos que están impulsando en México, desde la transición de modelos obsoletos hasta la incorporación de nuevas tecnologías como parte de un ecosistema de movilidad eficiente y centrado en el ciudadano. Asimismo, subraya que el verdadero desafío es lograr que la movilidad se convierta en una palanca de desarrollo urbano y social, más allá del simple movimiento de personas.
¿Cuáles son los retos que Mobility ADO ve en el transporte de las ciudades de México?
Lo dividiría en tres etapas. Primero, hay muchas ciudades que todavía tienen que migrar al modelo de sistemas integrados. Aún estamos en el proceso de pasar del modelo de “hombres-camión” a esquemas empresariales, y eso implica transformar completamente la forma en la que se estructura el transporte y, por ende, la ciudad.
En segundo lugar, está el grupo de ciudades que ya cuenta con sistemas organizados y ahora están en la transición hacia la electromovilidad. Y en una tercera etapa, que es donde estamos mirando hacia adelante, está todo el trabajo hacia el ciudadano: cómo avanzamos en tecnología para implementar soluciones como el “Mobility as a Service”, rutas diseñadas para grupos específicos —adultos mayores, estudiantes, personas con discapacidad— y cómo seguimos probando tecnologías aplicadas a las necesidades reales.
Mencionas que cada ciudad tiene su propia problemática. ¿Cómo abordan estas diferencias desde Mobility ADO?
Estamos aprendiendo de todas nuestras operaciones en el mundo, captando avances tecnológicos, de diseño, seguridad y operación, y viendo cómo traerlos a México. Un ejemplo concreto es nuestro proyecto llamado Buslab o laboratorio móvil, que iniciamos con pruebas en Mérida. Ahí usamos autobuses en operación diaria para probar tecnologías adaptadas a las necesidades locales, por ejemplo, hacemos encuestas directamente en las rutas a diferentes horas, analizamos cómo manejar objetos perdidos, o implementamos sistemas para detectar si el conductor está cansado.
Esto nos permite no solo traer tecnología, sino también validarla en campo con los usuarios y en condiciones reales la calidad del servicio. La movilidad no es estática, evoluciona todos los días, por eso es clave hacer estas pruebas y ajustes constantemente.
¿Cómo se combina esta visión con el crecimiento urbano que experimentan las ciudades mexicanas?
Ahí hay un reto muy importante. El desarrollo urbano está desarticulado de la planeación de la movilidad, muchas veces se piensa primero en los servicios como agua o recolección de basura, pero la movilidad termina siendo un problema. Nosotros buscamos que, en el desarrollo de nuevas áreas urbanas, se incluya desde el inicio la participación de expertos en movilidad, es la única forma en que vamos a evitar problemas futuros.
Han participado también en temas de bicicletas públicas y centros de transferencia. ¿Qué papel juegan estos elementos en su estrategia nacional?
Sí, por ejemplo, participamos en la licitación de Ecobici en la Ciudad de México; aunque no la ganamos teníamos la experiencia y el interés, toda vez que nosotros manejamos el sistema de bici pública de Madrid. Además aquí en México también operamos el centro de control del Metrobús, y diseñamos el Centro de Transferencia Modal de San Lázaro, donde integramos la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO), dos líneas del Metro y tres del Metrobús bajo un mismo techo.
Movilidad ADO impulsa tres grandes frentes de transformación en México: transición deciudades al modelo empresarial desde el esquema de “hombre-camión”, adopción de la electromovilidad ensistemas organizados, y evolución hacia modelos centrados en el ciudadano con tecnologías como Mobility as a Service y rutas especializadas.
Todo esto forma parte de una visión de integración. Porque no sirve de nada tener una ciclovía que no conecta con nada; las bicis son una gran solución, pero deben integrarse al sistema completo, cada parte debe sumar para que la movilidad realmente funcione.
¿Qué opinas de la velocidad con la que avanza la movilidad en México respecto aotros países?
El avance en el mundo es enorme. En España, por ejemplo, se tienen trenes, autobuses y bicicleta pública funcionando en red. En México, aún estamos en una etapa más temprana, algunas ciudades ya tienen un buen transporte urbano, pero no trenes, ni sistemas de bicicleta pública plenamente integrados; creo que vamos hacia allá, pero todavía hay mucho por hacer.
La tecnología está disponible, en ADO tenemos conocimiento y experiencia: en metro, tranvía, autobús, bicicleta. Pero lo más importante es tener expertos en movilidad, los otros elementos son solo medios; la clave es cómo se integra todo eso en una solución coherente para la ciudad.
¿Cuál es la visión de Mobility ADO como empresa en este proceso?
Tenemos una misión muy clara: mejorar la calidad de vida de las personas a través de la movilidad. Cuando una ciudad tiene buena movilidad, su gente vive mejor, y no solo se trata de bienestar individual, la movilidad también define la competitividad de una ciudad para atraer inversiones.
Una ciudad que no tiene una movilidad eficiente pierde competitividad frente a otras, por eso decimos que la movilidad no solo es una decisión de política social, sino también de desarrollo económico. No hay desarrollo sin movilidad.
La movilidad como eje de desarrollo urbano y económico: Abascal subraya que una ciudad con transporte eficiente no solo mejora la calidad de vida de sus habitantes, sino que también se vuelve más competitiva para atraer inversiones, destacando que “no hay desarrollo sin movilidad”.



































