Sin duda alguna el camino del transporte en el mundo se orienta a tecnologías cero emisiones y es la electromovilidad la que más ha ganado atención en los últimos años. Fabricantes de equipo rodante, asociaciones y algunas autoridades dedican esfuerzos importantes al desarrollo e implementación de esta tecnología en pos del cuidado del medio ambiente.
Los beneficios de esta tecnología son evidentes, pero también lo son los retos para la adopción masiva de este tipo de transporte, ya que por ahora y debido a los costos y lo complejo de su infraestructura se puede esperar que esta solución pueda dar fruto en el mediano y no corto plazo.
Sin embargo, para el cuidado del medio ambiente existen tecnologías que ya cumplen con el cometido de reducir sustancialmente las emisiones de gases contaminantes. En México, están disponibles tecnologías que aunque siguen funcionando con base en hidrocarburos ofrecen un tratamiento altamente efectivo para la reducción de NOx.
En una economía tan debilitada como lo es el del segmento del transporte en nuestro país, estas tecnologías se presentan como una sólida opción intermedia entre un transporte altamente contaminante y un transporte cero emisiones. Motores con certificación Euro 5, Euro 6, EPA 10 o gas natural han demostrado gran eficiencia en la reducción de gases con efecto invernadero, además de que ofrecen gran eficiencia en su rendimiento y operación.
Desviar el objetivo de contar con un transporte eléctrico en México no debe ser considerado, pero sí debemos tomar en cuenta que el camino para llegar a él es aún largo. Por otro lado, reducir la contaminación no debe esperar, es por eso que impulsar políticas públicas para la renovación de autobuses fuera de norma debe ser una prioridad para las autoridades en todos los estados del país y la solución pasa por estas tecnologías intermedias.
Ya no se puede continuar con el doble discurso de pretender mejorar el transporte público sin brindar las bases presupuestales para ello. Invertir de manera organizada y transparente recursos públicos para el transporte colectivo es benéfico para las ciudades de México, el estado de Jalisco y la CDMX son muestra de qué esto es posible.





































