El taxi y el servicio de vehículos de transporte con conductor en la CDMX - Pasajero7

El taxi y el servicio de vehículos de transporte con conductor en la CDMX

transporte interconectado copiaEscrito por Monserrat Juárez Quiroz

Estudiante de Ingeniería en Sistemas de Transporte Urbano

de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México / monserrat.juarez@uacm.edu.mx

La gestión de la movilidad urbana plantea múltiples retos, tanto financieros, técnicos y operativos, como algunos que a menudo han sido poco atendidos a través del tiempo, como la adecuación del marco regulatorio para la prestación del servicio público de pasajeros, en función de las condiciones actuales y las tendencias identificadas alrededor del mundo.

Mientras que habitualmente los planes de modernización del transporte público en las ciudades mexicanas se centran en la adquisición de autobuses y minibuses, la línea de acción para potenciar otro modo de transporte con características especiales, como lo es el taxi, al parecer no ha recibido la atención suficiente.

La diferencia elemental del servicio de taxi con respecto del concepto de transporte público, radica en que el taxi no tiene un derrotero establecido, ni una tarifa exacta (ésta varía en función del tiempo o kilometraje transcurrido desde que se abordó el vehículo), aspecto que lo aproxima más a un servicio de alquiler (propio de servicios turísticos). Sin embargo, en numerosas ciudades de México este tipo de servicio reviste especial importancia, pues a diferencia de otras urbes alrededor del mundo, la población en general sí lo utiliza de manera habitual como un componente más del sistema de transporte de pasajeros.

Según información de diferentes ediciones del Programa Integral de Transporte y Vialidad (PITV) de la antes llamada Secretaría de Transporte y Vialidad (SETRAVI), así como en el Programa Integral de Movilidad 2013-2018 de la ahora Secretaría de Movilidad (SEMOVI) y las Encuestas Origen-Destino 2007 y 2017, la participación del servicio de taxi se ha mantenido alrededor del 6%.

Las deficiencias del sistema de transporte público de pasajeros (incluida la modalidad de taxi), dio oportunidad a la inserción de servicios del tipo “vehículo de transporte con conductor” (VTC). En CDMX comenzó su operación en 2013, resultando atractiva para algunos usuarios por la expectativa de recibir un mayor nivel de servicio que el ofertado por la taxis convencionales: vehículos con mejor aspecto físico, conductores con mayor preocupación por la atención de sus pasajeros, mayor confianza al conocer el número de matrícula, marca y modelo del vehículo que se está abordando, así como el nombre del conductor, entre muchas otras características.

El taxi es un transporte público que cuenta con características físicas que ayudan a distinguirlos del resto del parque vehicular y deben de cumplir con las regulaciones que dicta la SEMOVI, como por ejemplo:

  • Licencia de conducir Tipo B para operador de taxi
  • Registro de representantes legales
  • Cesión de derechos (con documentos   
  • del concesionario y cesionario)
  • Cromática en el vehículo
  • Taxímetros
  • Seguro para taxi

En cambio, para los servicios de transportación por medio de aplicación VTC, la tecnología permite vincular dos tipos de mercado: el de los usuarios y el de los conductores. De esta manera:

  • El usuario se conecta con el conductor a través de una app donde se le estima una tarifa según sea la distancia recorrida.
  • El conductor se conecta con el usuario a partir de algoritmos y datos que procesa la app de la VTC a la que él esté asociado.

Es decir, las plataformas VTC son empresas intermediarias entre el usuario y el conductor por medio de una plataforma digital, en donde la ganancia de la empresa se encuentra en la acción de conectar a la gente sin necesidad de ser empresa de transporte.

Las VTC son empresas que se basan en una modalidad llamada ride-sharing (o viaje compartido), la cual se caracteriza porque:

1. El conductor y el usuario (o usuarios) de transporte son particulares.

2. La transportación se realiza en vehículos particulares, que en su mayoría son propiedad del conductor.

3. El conductor y el usuario (o usuarios) mantienen contacto a través de una plataforma de internet que es operada por la VTC.

4. La empresa operadora de la plataforma digital recibe una comisión por poner en contacto al conductor y al usuario.

Por tanto, las VTC no son empresas de transporte, sino empresas de servicios, lo que significa que se conformó como una sociedad civil, y que en realidad lo que hace la empresa es conectar a la gente, mas no transportarla pues las VTC no cuentan con flota operativa de taxis, ni conductores. De tal forma que, aunque sí es regulado por la SEMOVI, al no poseer concesiones de taxi, no aplican las mismas regulaciones que para los taxis regulados.

Con respecto de la tarifa, el concesionario (taxi tradicional) debe de cumplir con una tarifa inicial, la cual va a variar entre un taxi libre o un taxi de sitio y ésta irá aumentando cada 250 m o 45 segundos según sea el caso y la tarifa aumentará un 20% en el horario nocturno (23:00 a 6:00 am); el modo de pago es solamente en efectivo y no cuenta con ningún tipo de promoción de descuento para sus usuarios.

En tanto, las VTC no ofrecen una tarifa mínima inicial, pues hacen uso de un término llamado “tarifa dinámica”, la cual se activa cuando la demanda del servicio aumenta y supera la oferta de vehículos disponibles, debido al congestionamiento, fecha festiva o cuestión climática, con el fin de que más vehículos que brinden el servicio se acerquen al lugar donde se demanda el servicio. También cuentan con beneficios en la forma de pago y con descuentos para sus usuarios.

Por tanto, aunque aparentemente son similares, ambas alternativas no ofrecen el mismo nivel de servicio ni se encuentran bajo el mismo régimen jurídico, de tal manera, que, aunque se quisiera regular de igual forma no es posible, pero probablemente se puede buscar una solución para que ambos servicios tengan un equilibrio en las regulaciones que les permita tener una competencia justa y equitativa, en beneficio de la colectividad.

 




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *