De acuerdo con la ONU-Hábitat, para los gobiernos del país, la movilidad ha sido tema importante en las agendas de trabajo, se ha convertido en uno de los asuntos prioritarios a atender y resolver, sin embargo en algunos casos, no se ha logrado crear las condiciones de bienestar para la población mexicana.
Según el Reporte Nacional de la Movilidad Urbana en México 2014-2015 presentado por dicha institución, si bien se han dado pasos importantes para la creación de una política de movilidad y planeación urbana, será primordial promover acciones coordinadas en todos los órdenes de gobierno que apoyen las consolidación de avances sustanciales, tales, como implementar estrategias que desincentivan el uso del automóvil y faciliten modos de transporte no motorizado; que fomenten el uso del transporte público y se invierta en que éste sea con menor consumo energético, así como el esquema de Calle Completa como un medio para favorecer la accesibilidad universal.
Para el ingeniero civil y experto en movilidad urbana de Mobility MPM, Edgar Pineda, aunque la mayoría de los recursos y presupuesto son invertidos para darle prioridad a vehículos motorizados, estos se olvidan de la punta de la pirámide de movilidad: el peatón, ya que para dar acceso a éste, se necesita la construcción de puentes peatonales, sin embargo, con esto se sigue priorizando al automóvil, ya que no interfiere ni altera la movilidad motorizada, propiciando en algunos casos, más dificultad al cruzar un paso elevado que la misma avenida.
“Este cambio, donde el vehículo debe de usar las calles y es el amo y señor de toda la red vial, tiene que modificarse, porque en realidad lo que ha generado a lo largo de los años es accidentalidad, altas emisiones contaminantes y al final se vuelve un obstáculo para todas las personas que tratan de andar a pie en las ciudades”, expresó.
Pineda explicó que el puente peatonal fue una buena solución hace 30 o 40 años, cuando se inició el incremento de motorización en las ciudades, pero detalla por qué dejó de ser un modelo para cruceros seguros:
Ya no es un modelo tan bueno por diversos factores en temas de seguridad, accesibilidad y hasta iluminación; no dan a nadie ninguna tranquilidad o certeza para cruzarlos y por lo tanto no se usan, y si se usan, eres vulnerable a un asalto”.
De igual forma, refirió el experto, a pesar de que en la Ciudad de México se ha puesto en marcha la creación de cruces seguros, falta dar solución a las avenidas rápidas y periférico. La política en la capital del país ha estado muy orientada a implementar estos cruces seguros, “la idea es no mandar a los peatones a un puente que les genera muchas más dificultades físicas, sobre todo a las personas con edad mayor y discapacidades”.
Edgar Pineda, señaló que con este plan de cruces seguros y mejoramiento de infraestructura, se cambia el paradigma de movilidad del peatón, pero más allá, donde cada vez se concentra mayor número de gente, es necesario mover a los ciudadanos en distintos medios sustentables.
“En las ciudades grandes donde cada vez hay más personas, tienen que moverse en diferentes modos; no solo en un vehículo o transporte público, sino que puedan realizar sus viajes mediante bicicleta o caminando”, apuntó.
El Nuevo Reglamento de Movilidad de la Ciudad de México, resalta la seguridad del peatón, modificando sus leyes para darle bienestar a éste, pero para el ingeniero, hace falta más trabajo por parte de las autoridades: “Para mejorar toda la infraestructura peatonal, se tiene que empezar por criterios muy sencillos, además de otros, en el punto de vista de secciones, pendientes, escaleras, pero no solo en puentes, sino en banquetas, cruces, rampas, andadores, etcétera. Modificando todas esas condiciones de toda la infraestructura, yo creo que el peatón va a proponer que viaje más seguro aunado a unas restricciones que en la Ciudad de México ya se están considerando, como la de reducir la velocidad de los vehículos de motor”, concluyó.
La perspectiva del peatón
Un artículo publicado en la revista Salud Pública de México (1), que parte de un estudio realizado en la Ciudad de México durante 2008, con el objetivo de conocer y analizar los motivos de uso y no uso de los puentes peatonales, indicó que la construcción de una vía rápida, por lo general prioriza al tránsito de los vehículos motorizados, sin considerar la necesidad de los trayectos de los habitantes de las zonas circundantes, que en algunos casos son siempre caminando. En países como México, la manera de ofrecerles una solución ha sido colocarles puentes peatonales, con las siguientes consecuencias:
- La mayoría de veces se tiene que caminar hasta donde se encuentran los puentes.
- Se percibe que la mayoría de ellos no están ubicados en los sitios más útiles.
- Tienen un diseño muy poco amable para la mayoría de los usuarios.
- Su utilización generalmente implica más tiempo, esfuerzo y, en algunos casos, mayor inseguridad.
Según el artículo, “Esta situación provoca que el peatón termine cruzando las calles en los lugares que considera más convenientes, sin importar el hecho de tener que enfrentarse a situaciones de alto riesgo o de riesgo agregado. Por lo anterior, cuando las modificaciones a la vía pública se realizan sin tomar en cuenta a todos los actores que la transitan, se convierten en el espacio más peligroso para el peatón, uno de los usuarios más numerosos y vulnerables de la vía pública”.
Los resultados del estudio arrojaron que, de los peatones encuestados: 72.7% generalmente usa los puentes peatonales. De estos, 80.2% los usa porque son más seguros y 15.8% los usa porque no hay otra forma de cruzar.


































