
Durante la pandemia los sectores de transporte de carga y de pasajeros fueron de los pocos que se quedaron operando, y con ello demostraron que son esenciales para la subsistencia de las ciudades y ha reposicionado la relevancia de la movilidad, por lo que el Presidente Ejecutivo de la ANPACT, Miguel Elizalde resaltó la relevancia de crear una sinergia entre gobierno Federal, estatal e industria para generar un clima que permita que se mantenga la renovación de unidades de transporte público en las ciudades de todo el país.
“El transporte público y de carga fueron esenciales para la enfrentar la pandemia, esto reposiciona la importancia de la movilidad… para evitar un mayor impacto negativo debe haber una sinergia, las empresas deberán apoyar a los concesionarios con facilidades para que puedan cumplir con los pagos de las unidades que ya habían sacado a crédito, pero más importante aún es la necesidad de incentivos del Gobierno Federal.
“Es momento de invertirle más recursos a la Banca de Desarrollo, coincidimos los miembros de la AMAM en que si la renovación se frena se incrementará la inseguridad vía, aumenta las emisiones y le pega a la productividad de los transportistas. Sin embargo, si inviertes en renovación vehicular mejoras la calidad del servicio a los usuarios, la seguridad vial, y hay menos emisiones y por su puesto los tiempos inclusive del trayecto son menores”, apuntó.
Señaló que la situación que enfrenta el transporte de pasajeros es crítica, pues por más de dos meses han registrado una disminución en la demanda de más del 60% y ahora deberán trabajar con la sana distancia, que implica atender a menos usuarios por unidad y por lo tanto ser menos rentables, lo que ha generado que se apueste menos por parte de los transportistas a la renovación.
“En resumen, si a los transportistas les va mal, a la industria le va peor”, enfatizó Elizalde, durante su participación en Diálogos de Movilidad, una producción de Pasjero7.
Señaló que es importante considerar que el 41% de los trabajadores y el 27% de los estudiantes de se mueven en transporte público con más de 15 años de servicio, “por lo que es urgente apostarle a la renovación y a la movilidad sustentable”.
Tiempos difíciles
El Presidente Ejecutivo de la ANPACT reconoció que los últimos meses han sido difíciles para la industria de autobuses, camiones y tractocamiones, pues registran una caída en ventas general mayor al 70%.
“Al mes de abril vimos ya un impacto contundente en ventas al mayoreo, en pasaje cayeron 89.4% de haber colocado en 2019, 555 vehículos, se colocaron solo 59 unidades de pasaje, y donde vemos el impacto más fuerte es en la Clase 7, que son por lo general los autobuses urbanos, la caída en las ventas de la industria superan el 72%”.
Fue claro al señalar que las diferentes áreas del transporte se recuperaran de manera diferente, pues áreas como carga viven un buen momento, al menos en el rubro de paquetería, y la realidad que enfrenta el transporte de personal, las empresas de transporte público y los hombre camión son muy diferentes.
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“El viaje de foráneos ha disminuido en promedio 70%, en las ciudades 60% menos pasaje, pero carga por ejemplo paquetería está muy bien en este momento, es resumen cada área del transporte enfrenta una realidad diferente”.
Señaló que será necesario mantener la renovación y la profesionalización del sector.
Reactivación de la industria
Miguel Elizalde señaló que la industria cumpliendo con lo establecido por el Gobierno Federal, ha vuelto a las actividades garantizando la seguridad de sus trabajadores.
“Estamos dentro de la reactivación económica, se deberá cumplir con el semáforo y se deberá realizar con topes máximos establecidos de empleados, de una manera gradual, cauta y ordenada, incluida el área de proveeduría. Se están cumpliendo estrictos estándares de seguridad, se están cumpliendo con medidas internacionales, pero solo así se ha puesto en marcha la industria”, dijo.
Finalizó señalando que durante la etapa de la contingencia sanitaria, la pandemia ha generado una serie de retos sanitarios, “dicho fenómeno también representa desafíos económicos y sociales a las que la industria deberá responder de cara al futuro; pero también son una oportunidad para realizar cambios estructurales, particularmente en logística y movilidad”.


































