El tema requiere de una pregunta inicial, ¿cuál debería ser la información básica que necesita tener la autoridad de transporte público, en el entendido que ésta le sirva para controlar y promover una mejora continua en la calidad del servicio? La primera conclusión; esta pregunta siempre se la han hecho a los empresarios del transporte como únicos responsables del servicio. En eso estoy de acuerdo, ellos son los responsables de la prestación del servicio, pero la autoridad debería contar con la misma información que le permita medir y dar seguimiento a los procesos de mejora que demanda la ciudadanía.
Sabemos que al día de hoy, el servicio se presta con un gran desconocimiento por parte de la autoridad responsable de controlar que éste se preste con calidad. Los invito a que imaginemos una ciudad como el área metropolitana de Guadalajara, donde se realizan más de 3.5 millones de viajes diarios, es decir, más de mil 277 millones de viajes al año; con una red vial concesionada superior a los 12 mil kilómetros; con un sistema de capacitación caduco, donde se obliga a los operadores a cursar 40 horas al año, con la misma oferta académica por tres años, sin tener una retroalimentación fundamentada en el historial acumulado por su manera de conducir; una revisión física – mecánica exprés semestral, es decir, 9 mil 600 autobuses al año; una supervisión ocasional del cumplimiento de los tiempos e itinerarios; una revisión ocasional de la documentación oficial de vehículos y operadores, nulo seguimiento a las quejas registradas por los usuarios; ocasional realización de pruebas de alcohol y drogas a los más de 9 mil operadores.
Es necesario conocer cuáles son los orígenes de los problemas arriba relacionados, principalmente se centran en una capacidad humana y tecnológica muy reducida para enfrentar una red vial de más de 12 mil kilómetros concesionados. Creo necesario que cada ruta sea analizada como una línea de producción, en la que se realizan un conjunto de actividades secuenciales para la producción del servicio. Todos estaremos de acuerdo que la principal fortaleza en las líneas de producción es el control de los procesos. En lo que respecta a la prestación del servicio de transporte, el control se debe enfocar en tres áreas, la primera, es el control físico de la calidad de la infraestructura por donde se realiza el servicio, la segunda es la eficiencia de las vías y la tercera los agentes que producen el servicio, en este caso son las unidades (estado físico – mecánico) y los operadores (actitud).
Los conflictos que enfrenta la autoridad para resolver estas tareas es enorme, hasta se pudiera pensar que resulta imposible el controlar la prestación del servicio con un reducido número de personas y sistemas electrónicos básicos de apoyo.
Me queda claro que si la autoridad lograra controlar las rutas de transporte como si fueran líneas de producción, a mediano plazo la ciudad tendría un sistema de transporte sobre vías urbanas eficientes, no solo en sus características físicas y operativas, también los agentes productores del servicio, permitiendo a la ciudad el consolidar un sistema de transporte que la ciudad y la ciudadanía demandan, en su proceso de consolidarse como ciudad orientada al transporte público.
Si de verdad las autoridades quisieran transformar los sistemas de transporte, éstas deberían cambiar no solo como sucedió en el pasado sexenio cambiando el nombre de la institución, se requiere un golpe de timón a la institución, el cambio demanda mayor responsabilidad y presupuesto económico, no solo cambiar el nombre. Soy consciente que el actual gobierno volvió a cambiar el nombre de la institución, pero también cambió la estrategia a futuro, al fusionar el desarrollo urbano con la planeación de los sistemas de movilidad, esta propuesta augura que los nuevos desarrollos que se integren a la mancha urbana tendrán una visión orientada a la movilidad sustentable.
Tenemos consciencia que hay muchas acciones que deberá realizar la autoridad, de verdad se ve la voluntad de cambio prometido, principalmente con los plazos dados para transformar a los concesionarios del servicio en rutas empresas, esto, les permitirá generar información veraz y continua que permita a la autoridad y los empresarios del transporte contar con la información requerida para impulsar verdaderos cambios.
La información debe ser el objetivo a observar, ya que la dimensión del sistema de transporte público es inmenso. Y deberá ser una observación cuidadosa que sirva para hacer la comprobación del status quo que presenta el servicio.
Al conocer diariamente la información abajo descrita, la autoridad podrá tener los elementos necesarios para intervenir a través de los controles que le mandata el legislativo, así como los acuerdos que estos generen con los empresarios.
Decálogo de la información básica requerida para el control del servicio
CONOCER DIARIAMENTE, LOS SIGUIENTES ASPECTOS:
- El estado físico de las unidades.
- La presentación física de los operadores.
- Las características de las quejas de los usuarios al servicio.
- La solución a los problemas planteados por los usuarios.
- El estado mecánico de las unidades.
- El cumplimiento de los derroteros.
- La actitud de los operadores.
- El número de unidades en operación.
- El número de unidades en el taller.
- El estatus de la documentación oficial de vehículos y operadores.
Finalmente, recordemos que la clave del éxito en el control y mejora del servicio de transporte público es tener información precisa de cómo se realiza la gestión y si ésta cumple con la norma establecida por las autoridades. Esta información les servirá a las autoridades y propietarios para la adecuada toma de decisiones, la falta de ésta, solo generará una interpretación de la realidad, interpretar, solo ocasiona que las acciones tomadas no sean las requeridas o adecuadas para promover un proceso de mejora continua en el servicio.


































