
Por Mercedes Martínez
La congestión vehicular le cuesta a México más de 100 mil millones de pesos, pero sobre todo, cuesta tiempo de vida para las personas, expresó Jesus Padilla Zenteno, fundador de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM) durante su participación en el acto inaugural del XIV Congreso Internacional de Movilidad, denominado “De la crisis a la modernidad”, y que se realiza los días 26 y 27 de abril en las instalaciones del instituto Politécnico Nacional (IPN) Zacatenco.
Padilla lamentó que las personas pasen años de su vida en el tráfico, en traslados o en medio del congestionamiento vial. “Tenemos que hacer lo posible para disminuir los tiempos de traslados”, ya que eso significaría una oportunidad para brindar más tiempo a la dispersión de convivencia, de espacio para la familia, y para la recreación, agregó Padilla.
“Que no se nos vaya la vida (en el transporte), porque al rato vamos a hablar de que son cinco años (que perdemos) en el transporte. La congestión (vial) nos mata, y (tenemos que pensar que) mañana no tengamos una congestión verde. Vamos pensando hacia adelante”, dijo Zenteno en el arranque del Congreso donde se abordarán diversos temas en relación a la crisis actual de la movilidad en el país y en el mundo, y donde se intercambiarán experiencias y conocimientos para encontrar las mejores soluciones a la problemática.
El fundador de la AMTM recordó que es importante llevar a cabo una revolución tecnológica, pero también una revolución de colaboración y entendimiento, de diálogo y acompañamiento en temas de movilidad. Consideró que el tema central debe ser el usuario del transporte. “Cuando se corrige el transporte público se genera una mejor ocupación del espacio público, se reducen las emisiones contaminantes, se favorece la seguridad a bordo”, pero sobre todo, se beneficia al usuario. Y expresó: “Son tiempos de reinventarnos”.
Escuchar las voces de quienes trabajan para mejorar la movilidad: AMTM
Por su parte, Nicolás Rosales Payares, presidente de la AMTM señaló que en el evento se hablará desde diferentes perspectivas: personales y colectivas con la finalidad de resolver el rezago en el que se encuentra transporte público, mismo que estaba en crisis desde años atrás, y que se profundizó en el contexto de la pandemia por Covid-19.
Entre las principales problemáticas que enfrenta el transporte público y que deben ser resueltas, Rosales Payares mención el modelo hombre-camión, el cual “ya no cubre las necesidades para la sociedad y los usuarios”; mencionó también “el poco o nulo uso de tecnologías para la planeación del servicio”; y “el rezago de las unidades en el uso de las nuevas energías como el uso de diésel uso, de gas o de la electrificación”.
El presidente de la Asociación recordó que los mismos problemas se replican en latinoamérica, donde la movilidad resulta obsoleta, que niega el traslado seguro y oportuno, y donde se incrementa la motorización mientras se pierde competitividad. Por ello, hizo un llamado para que “sean escuchadas las voces de quienes trabajamos día a día para mejorar las condiciones de la movilidad en nuestras ciudades”.
“El transporte público debe estar disponible para todos, y debe importarnos a todos como usuarios del espacio público”. En su reflexión, Rosales señaló que las actividades de la vida humana se basan en la movilidad, así como las relacionadas con la economía, se basa en el transporte. Para el experto, la catorceava edición del Congreso es una “oportunidad de vinculación, de diálogo y de trabajo conjunto de distintos sectores”.
“Por eso reunimos a todos, porque es un esfuerzo conjunto, para discutir problemáticas de la región y dar soluciones”. Recordó que “las soluciones no se aplican en todas las ciudades”, sino que “cada quien tiene necesidades propias, soluciones eficientes para mejorar la calidad de vida de las personas, y para mejorar las condiciones de los operadores del transporte público”.
El transporte público es un tema de justicia social: Lajous
A la inauguración también asistió Andrés Lajous, secretario de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi), quien expresó que “el transporte público es una tema de justicia social”, y recordó que los peores traslados y los más caros, “los hacen las personas que vienen desde la periferia hacia la zona central de la ciudad”. Por lo que “mejorar el transporte público es construir y dedicar recursos para las personas que más lo necesitan”.
Por otro lado, destacó la importancia de enfrentar el reto del cambio climático y del control de emisiones contaminantes, donde la movilidad motorizada ha jugado un papel clave. “Nada tiene un impacto tal, a la escala que se requiere, como el transporte público. Nada tiene tanto impacto como pensar que se pueden mover millones de personas en servicios eléctricos”, dijo el funcionario en relación a la influencia del transporte público motorizado en la afectación del medio ambiente y las emisiones contaminantes.
“El objetivo para este año (en la CDMX) es la sustitución de todos los microbuses grises y la formación de empresas” conformadas por transportistas a partir del abandono total de un modelo hombre-unidad. Para eso último es necesario comprometerse como transportista con el uso de tecnología, y con la integración al sistema de la tarjeta de movilidad integrada, añadió el funcionario.
Una deuda histórica con la movilidad
Roxana Montealegre Buenrostro, directora de Movilidad de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (SEDATU), consideró que eventos como el Congreso Internacional de Movilidad, permiten que “la movilidad tenga el papel preponderante que tiene desde la función pública, con un andamiaje jurídico diferente al que existía hace 14 años”.
En ese entonces, “esas reflexiones no tenían la plataforma que hoy guía a la SEDATU para implementar las acciones de gobierno y los programas (necesarios) para colocar a la movilidad como un derecho humano.
Como ejemplo, la funcionaria hizo mención de la Ley de Movilidad y Seguridad Vial, aprobada hace un año a nivel nacional, y que define y diseña los caminos a seguir, “para que la movilidad y seguridad vial permita cerrar brechas de desigualdad que siguen lastimando”.
Expresó también que se tiene “una deuda histórica con la movilidad, donde (antes) el usuario no jugaba el papel preponderante que hoy tiene”.



































