El transporte público se convirtió en un foco de infección de covid-19 y, a la fecha, se mantienen las medidas más estrictas para reducir al máximo el riesgo de contagio. Para contribuir con este propósito, un equipo de investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) formuló pinturas que puedan ser utilizadas en unidades de transporte urbano y ha comprobado que estos pigmentos inhiben virus y bacterias que son más resistentes al SARS-CoV-2.
Desde el inicio de la pandemia del covid-19, se ha señalado que el transporte público es de riesgo, y se ha apostado por limpiar a fondo las unidades e implementar medidas sanitarias.
Los investigadores estiman que la pintura puede ayudar a minimizar el riesgo de contagio en usuarios y operadores, ya que estos últimos están en riesgo y expuestos cada día.
Para reforzar las acciones que buscan frenar los contagios, los investigadores de la PUCP se propusieron fabricar pinturas a base de taninos hidrolizables y cobre que podrían ser aplicadas como un recubrimiento sobre pasamanos, estribos y otros elementos del interior de las unidades de transporte urbano.
El Dr. Santiago Flores, coordinador académico del Instituto de Corrosión y Protección de la PUCP, explicó a la Agencia Andina que la investigación concluida ha permitido comprobar que “las pinturas formuladas tienen el potencial para afectar la estabilidad del virus SARS-Cov-2 y reducir su tiempo de permanencia sobre superficies contaminadas”.
¿Cómo se obtuvieron las pinturas anticovid-19?
La investigación, que recibió cofinanciamiento por el programa Prociencia del Concytec, empezó con la producción de dos tipos de tanato de cobre, usando como materia prima el polvo de tara (fuente de taninos hidrolizables) y sulfato de cobre de grado industrial (IND) y analítico (PA).
En el laboratorio se formularon 13 tipos de pinturas en tres colores principales (blanco, azul y amarillo/verde) que integraban estos componentes, además de otros como dióxido de titanio, tanatos de cobre y zinc, además de una fórmula en base únicamente al polvo de tara.
Antonella Hadzich, miembro del equipo y profesora del Departamento de Ingeniería de la PUCP, señaló que las pinturas antimicrobianas usaron pigmentos funcionales en diferentes concentraciones. Para las pinturas de color amarillo se usó una concentración de 4% y 10%, mientras que las de color azul fue de 5% y 10%.
“El amarillo es un color característico de los elementos que se encuentran dentro de los buses de transporte público. Pero por el color marrón oscuro del tanato de cobre, al final hemos obtenido una pintura un poco más verdosa. El azul (fue el otro color elegido) porque las pinturas contienen ftalocianina de cobre”, indicó Hadzich.
Las pinturas -de bajo costo por su materia prima- fueron formuladas con pigmentos (entre ellos el tanato de cobre), resina acrílica, solventes y aditivos. Luego fueron aplicadas sobre probetas de acero inoxidable 304.
Además de los pigmentos, se aplicó la resina usada para la preparación de las pinturas por lo que se espolvorea tanato de cobre fino directamente a otras probetas para sumarlas a las pruebas.




































