Ante los últimos asaltos que se han registrado en el servicio de transporte público, tanto en su modalidad de taxis como servicio urbano, el presidente de la Comisión de Seguridad Pública, Prevención y Reinserción Social del Congreso de San Luis Potosí, Eduardo Guillén Martell consideró que es necesario reforzar las medidas de seguridad y buscar que el esquema para la instalación de “botones de pánico” sea obligatorio y no a voluntad de los concesionarios.
En este sentido, destacó que estas medidas permiten disuadir la comisión de los delitos que se cometen en el interior de las unidades del transporte urbano, y del servicio de taxis; además, de que se garantizaría la integridad de los usuarios y de los propios conductores.
Destacó que estas medidas para instalar el botón de pánico en los camiones urbanos, así como en las unidades de taxis, son estrategias de seguridad que permitirán tener una mayor vigilancia para garanticen la integridad de los usuarios y de los operadores. No obstante, consideró que se debe seguir trabajando para que estos mecanismos estén conectados directamente en tiempo real, con las corporaciones de seguridad pública a través del C4.
Guillén Martell, reconoció que existen permisionarios del servicio del transporte urbano que han atendido la demanda para lograr la instalación de los botones de pánico; sin embargo, se requiere de que el gobierno del Estado, no sólo establezca un acuerdo para operar desde el C-4, dichos mecanismos, además de que se debe buscar que las unidades de taxis también cuenten con estos botones.
En la zona metropolitana de San Luis Potosí circulan tres mil 427 unidades de taxis y mil 100 unidades de transporte público.





































