
La decisión del Gobierno del Estado de México de extender nuevamente la vida útil de las unidades de transporte público pone sobre la mesa una realidad que desde hace años acompaña al sector: la dificultad para renovar el parque vehicular al ritmo que demandan las necesidades de movilidad de millones de personas.
La medida, publicada en la Gaceta del Gobierno y firmada por el secretario de Movilidad, Juan Hugo de la Rosa García, permitirá que los vehículos concesionados y permisionados continúen prestando servicio hasta por 13 años contados a partir de su año modelo. El acuerdo estará vigente hasta el 18 de diciembre de 2026.
Con ello, miles de unidades que, bajo las reglas tradicionales del Reglamento del Transporte Público y Servicios Conexos del Estado de México, deberían retirarse al cumplir una década de operación podrán mantenerse en circulación durante tres años adicionales.
Más allá del carácter administrativo de la disposición, la medida refleja las complejidades que enfrenta el sistema de transporte mexiquense para avanzar hacia una modernización integral. El Estado de México concentra una de las mayores demandas de movilidad del país y cuenta con una extensa red de transporte concesionado que diariamente moviliza a millones de usuarios en trayectos urbanos, suburbanos y metropolitanos.
TE RECOMENDAMOS LEER: Modernizar el transporte público exige cambiar reglas, financiamiento y visión de ciudad
La Secretaría de Movilidad justificó la ampliación argumentando la necesidad de garantizar la continuidad del servicio mientras continúan diversos procesos de regularización administrativa dentro del sector.
Según el acuerdo oficial, la extensión permitirá que los concesionarios y permisionarios concluyan trámites relacionados con actualización de expedientes, regularización de concesiones y otros procedimientos pendientes que forman parte del proceso de ordenamiento del transporte público.
La dependencia sostiene que las circunstancias extraordinarias que han impactado la operación de los transportistas durante los últimos años también han dificultado la sustitución oportuna de unidades, por lo que la medida busca evitar afectaciones en la cobertura y disponibilidad del servicio para la población.
En este contexto, la administración estatal apuesta por una estrategia gradual que permita mantener la operación cotidiana del sistema mientras se generan condiciones para la incorporación de vehículos más nuevos y eficientes.
La posibilidad de ampliar la vida útil de las unidades tiene sustento en una reforma publicada en agosto de 2024, mediante la cual se abrió la puerta para que, en situaciones extraordinarias, el Sistema Estatal de Movilidad, Seguridad Vial y Transporte pueda autorizar extensiones más allá del límite tradicional de diez años.
Esa modificación normativa reconoció que los procesos de renovación vehicular no siempre avanzan al mismo ritmo en todas las regiones y que existen factores económicos, administrativos y operativos que pueden retrasar la sustitución de unidades.
Bajo este esquema, la ampliación anunciada representa la continuación de una política temporal que ya había sido autorizada en marzo de 2025 y que originalmente vencía a finales de ese año.
Ahora, el nuevo acuerdo extiende los beneficios hasta diciembre de 2026, otorgando un margen adicional para que los transportistas concluyan sus procesos de regularización y puedan planificar la renovación de sus vehículos.
Entre la continuidad y la modernización
La decisión vuelve a colocar sobre la mesa uno de los principales debates de la movilidad en el Estado de México: cómo garantizar un servicio suficiente para atender la demanda cotidiana sin retrasar los objetivos de modernización del sistema.
La renovación de flota suele asociarse con mejoras en seguridad, accesibilidad, eficiencia operativa y reducción de emisiones contaminantes. Sin embargo, también implica inversiones significativas para los concesionarios, particularmente en un contexto económico complejo para el sector.
Por ello, las autoridades estatales han planteado que la ampliación debe entenderse como una medida transitoria orientada a mantener la operación del servicio mientras continúan los esfuerzos de ordenamiento y actualización del transporte público.
El reto hacia adelante será que esta prórroga contribuya efectivamente a acelerar los procesos de modernización y no únicamente a posponerlos. La calidad del servicio, la seguridad de las personas usuarias y la competitividad de las ciudades dependen, en buena medida, de la capacidad de construir sistemas de transporte más eficientes, accesibles y sostenibles.
La nueva extensión otorgada por el Gobierno mexiquense busca dar tiempo al sector para avanzar en esa dirección. Sin embargo, también deja claro que la transformación del transporte público sigue siendo una tarea en construcción y uno de los desafíos más relevantes para la movilidad de la entidad.




































