CDMX plantea reducir el uso del automóvil en grandes eventos y aprovechar su red de transporte público - Pasajero7

CDMX plantea reducir el uso del automóvil en grandes eventos y aprovechar su red de transporte público

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Cada concierto, partido o competencia internacional que reúne a miles de personas plantea el mismo problema para las ciudades: cómo mover a una multitud hacia un mismo punto sin convertir sus alrededores en estacionamientos y corredores saturados.

En Ciudad de México, el Fondo Mixto de Promoción Turística busca que la respuesta sea cada vez más el transporte público. Carlos Martínez Velázquez, director general del organismo, llamó a residentes y visitantes a utilizar la red disponible durante los grandes eventos y sostuvo que la capital cuenta actualmente con más alternativas para realizar los desplazamientos sin recurrir al automóvil particular.

El funcionario destacó la infraestructura que, después del Mundial de Fútbol, quedó disponible para facilitar los viajes hacia distintos puntos de la ciudad. Entre las opciones mencionó la conexión entre Metro, Tren Ligero y Ecobici, así como la posibilidad de realizar trayectos intermodales mediante una misma tarjeta.

“Tenemos un sistema de transporte moderno, interconectado, multimodal”, señaló Martínez Velázquez tras participar en Mextropoli 2026.

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La apuesta adquiere relevancia ante un calendario que mantiene a la capital como sede de conciertos y eventos deportivos de gran escala. La Fórmula 1, por ejemplo, será uno de los momentos en los que la autoridad turística espera que los asistentes recurran a la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) y al sistema Park and Ride para completar sus viajes.

La experiencia del Mundial de Fútbol es, para el funcionario, una referencia de que los hábitos pueden cambiar cuando existen alternativas disponibles y una estrategia para dirigir a los asistentes hacia ellas. Según explicó, visitantes de 84 nacionalidades utilizaron durante la justa los sistemas de transporte colectivo de la ciudad.

“Los grandes eventos deportivos internacionales como ciudad nos han ido acostumbrando a movernos a través de esta configuración del sistema de transporte colectivo”, afirmó.

El planteamiento cobra otra dimensión cuando se observa la infraestructura vinculada con algunas de las sedes que concentran actividades masivas. Para quienes acudan al Estadio Banorte, Martínez Velázquez mencionó la Línea 14 del Trolebús, además de las intervenciones realizadas en la Línea 2 del Metro y el Centro de Transferencia Modal (Cetram) de Huipulco.

Desde su perspectiva, la infraestructura por sí sola no garantiza que los asistentes abandonen el automóvil. También se requiere incentivar ese cambio y explicar con claridad las alternativas disponibles antes de cada evento.

Ahí aparece una de las declaraciones más contundentes del funcionario: “Se debería prohibir llegar en coche”. La propuesta, explicó, parte de una experiencia que considera exitosa durante el Mundial, cuando una parte importante de los asistentes optó por el Tren Ligero y RTP para llegar a los encuentros.

La idea de restringir el acceso vehicular a determinados eventos abre, sin embargo, una discusión más amplia sobre la gestión de la movilidad durante las concentraciones masivas. Para que una medida de este tipo sea viable, la existencia de transporte público suficiente, accesible y cercano a los recintos se vuelve fundamental, así como la posibilidad de conectar distintos modos sin recorridos excesivamente complejos.

En ese sentido, la intermodalidad adquiere un papel central. Metro, Trolebús, Tren Ligero, RTP, bicicleta pública y sistemas Park and Ride pueden funcionar como piezas de una misma estrategia cuando los viajes se planifican con anticipación y los usuarios reciben información clara sobre rutas, horarios y puntos de conexión.

La discusión también alcanza al turismo. Martínez Velázquez aseguró que la mayoría de los visitantes de la capital utiliza transporte público y consideró que promover estos servicios debe formar parte de la política turística de la ciudad.

“Lo que nos toca desde la parte turística, es promover el sistema de transporte”, señaló.

La experiencia de los grandes eventos puede convertirse así en algo más que una operación especial para algunos fines de semana. También puede servir para modificar hábitos de viaje y mostrar que los espacios urbanos con alta concentración de personas necesitan una gestión distinta a la de un día convencional.

Para Ciudad de México, el desafío será demostrar que las inversiones en infraestructura pueden traducirse en una experiencia de viaje suficientemente cómoda y confiable para que el transporte público sea la primera opción, no solamente una alternativa cuando llegar en automóvil resulta demasiado complicado.

La discusión sobre limitar el acceso de autos particulares a determinados eventos seguirá siendo sensible, pero el planteamiento del Fondo Mixto coloca una pregunta sobre la mesa: si una ciudad puede movilizar a miles de personas con transporte colectivo durante un evento internacional, ¿por qué ese modelo no podría convertirse en la regla para conciertos, partidos y otros espectáculos masivos?




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