La bicicleta puede reducir brechas de movilidad si conecta a más personas con la ciudad - Pasajero7

La bicicleta puede reducir brechas de movilidad si conecta a más personas con la ciudad

Bici y transporte

 

 

 

 

La bicicleta puede convertirse en una herramienta para reducir brechas de movilidad en las ciudades cuando amplía el acceso de la población a empleos, educación, servicios y otros destinos cotidianos. Su costo de utilización, la posibilidad de recorrer distancias relativamente cortas y su integración con el transporte público hacen de este modo una alternativa con capacidad para ampliar las opciones de desplazamiento de distintos grupos de población.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los sistemas de transporte tienen efectos directos sobre la equidad porque determinan el acceso de las personas a empleos, educación, servicios de salud, alimentación y actividades recreativas. El organismo también identifica a los grupos de menores ingresos entre quienes pueden beneficiarse de manera importante de mejores sistemas de transporte público y no motorizado.

En México, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) ha incorporado la movilidad activa dentro de sus políticas de planeación urbana. El Programa de Movilidad Urbana Sustentable plantea promover desplazamientos seguros y accesibles en bicicleta y a pie, así como redes que se integren con los distintos modos de transporte. El documento identifica además la desarticulación entre planeación territorial, desarrollo urbano y movilidad como uno de los factores que incrementan las desigualdades socioterritoriales.

La dependencia también ha desarrollado, junto con la cooperación alemana GIZ, el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) y la iniciativa Ciclociudades, un Perfil Ciclista para ciudades mexicanas. El instrumento recopila información sobre los motivos para utilizar la bicicleta, las distancias recorridas y los principales destinos, con el propósito de generar diagnósticos que sirvan para diseñar políticas públicas de movilidad ciclista.

La integración con el transporte público es otro de los elementos que puede ampliar los beneficios de la bicicleta. La NOM-004-SEDATU-2023 contempla infraestructura ciclista vinculada con el transporte público y establece criterios para el diseño de vías que permitan esa convivencia.

La investigación académica reciente ha comenzado a medir esta relación con mayor precisión. Una revisión sistemática publicada en Transport Reviews en abril de 2026 analizó 71 estudios revisados por pares sobre accesibilidad ciclista y equidad. Los trabajos consideran variables como tiempo de viaje, costo, esfuerzo físico y distribución territorial de los destinos, además de diferencias entre grupos de población. La revisión concluye que la accesibilidad ciclista y su distribución entre grupos sociales deben incorporarse de manera explícita en la evaluación de la equidad del transporte.

Un estudio publicado en Transportation Research Part D encontró resultados concretos en São Paulo y Río de Janeiro. La investigación comparó el acceso a empleos mediante bicicletas convencionales y eléctricas y encontró que las bicicletas eléctricas pueden ampliar considerablemente la cantidad de empleos accesibles, particularmente en recorridos largos y zonas donde la topografía aumenta el esfuerzo físico. El estudio también encontró una reducción parcial de las desigualdades espaciales de acceso entre grupos de ingreso, aunque las brechas no desaparecieron.

La relación entre bicicleta y transporte público también ha sido estudiada desde la perspectiva de la distribución territorial de las oportunidades. Una investigación publicada en Journal of Transport Geography encontró que la combinación bicicleta-transporte público puede mejorar la accesibilidad laboral y distribuirla de manera más equitativa que el automóvil en determinadas áreas, con beneficios particularmente visibles en zonas periurbanas. Los autores advierten, sin embargo, que esta combinación no elimina por sí misma las diferencias de acceso y que sus resultados dependen de la calidad del transporte público y de la estructura urbana.

La distribución de la infraestructura determina en buena medida quién puede beneficiarse de estas posibilidades. La revisión académica de 2026 advierte que las inversiones ciclistas no siempre llegan de manera proporcional a las poblaciones con mayores necesidades de accesibilidad y que existen diferencias asociadas con ingreso, género y territorio.

Por ello, la discusión sobre movilidad ciclista también pasa por la ubicación de las redes, su continuidad, la seguridad de los trayectos y su conexión con otros sistemas de transporte. Una bicicleta puede ser un medio de transporte de bajo costo, pero su utilidad cotidiana depende de que las personas puedan utilizarla para llegar de manera segura y razonable a los lugares que necesitan alcanzar.

La evidencia disponible permite así observar la bicicleta desde una perspectiva que va más allá del modo de transporte en sí mismo: su valor para la equidad urbana está relacionado con las oportunidades que permite alcanzar y con quiénes tienen acceso efectivo a esas oportunidades.

 




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