Banquetas accesibles, el primer paso hacia una movilidad urbana segura e incluyente - Pasajero7

Banquetas accesibles, el primer paso hacia una movilidad urbana segura e incluyente

banquetas

Las banquetas son una de las infraestructuras más cotidianas y, al mismo tiempo, más determinantes para la movilidad urbana. De su diseño, continuidad y estado de conservación depende que una persona pueda caminar hasta una parada de autobús, llegar a la escuela, acudir a un centro de salud o recorrer los comercios de su barrio sin exponerse al tránsito vehicular ni encontrar obstáculos que limiten su desplazamiento. En México, hay normas oficiales que establecen criterios para diseñar estos espacios y garantizar recorridos peatonales accesibles, mientras que la legislación reconoce la movilidad como un derecho que debe ejercerse en condiciones de seguridad, inclusión e igualdad.

Las banquetas conectan viviendas, parques, escuelas, comercios y estaciones de transporte público; permiten acceder a otros modos de desplazamiento y contribuyen a que las personas utilicen el espacio público. Cuando son estrechas, discontinuas, están deterioradas o se encuentran ocupadas por vehículos y mobiliario, caminar puede convertirse en una actividad incómoda o peligrosa. Para quienes utilizan silla de ruedas, bastón o andadera, o tienen discapacidad visual, esas barreras pueden impedir por completo el recorrido.

El marco jurídico mexicano reconoce la importancia de atender estas condiciones. La Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, publicada en mayo de 2022, establece las bases para garantizar el derecho a la movilidad bajo principios de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad. También plantea priorizar los desplazamientos de las personas, particularmente de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. La infraestructura peatonal forma parte de las condiciones materiales necesarias para que ese derecho pueda ejercerse.

México cuenta con normas oficiales que establecen criterios para el diseño de banquetas y recorridos peatonales accesibles, con dimensiones mínimas y condiciones para mantener libre de obstáculos el espacio destinado a caminar.

En materia técnica, una de las referencias centrales es la Norma Oficial Mexicana NOM-004-SEDATU-2023, Estructura y diseño para vías urbanas. Especificaciones y aplicación, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 12 de abril de 2024 y vigente desde el 11 de junio de ese año. La disposición establece criterios para el diseño de calles urbanas y define la banqueta como una franja destinada a la circulación y estancia de las personas peatonas, además de alojar infraestructura, servicios, mobiliario y vegetación. La definición reconoce que la acera cumple varias funciones, pero que el espacio para caminar debe conservarse.

La norma establece que, en proyectos nuevos o de mejora, el ancho total de la acera no debe ser inferior a cuatro metros en vías primarias, 3.30 metros en calles secundarias y 2.50 metros en calles terciarias. Estas dimensiones corresponden al conjunto de la banqueta, no exclusivamente al espacio libre para caminar. La disposición distingue franjas para la circulación peatonal, guarniciones, mobiliario o vegetación y, cuando corresponde, fachadas. Para definirlas deben considerarse el tipo de vía, su función y los niveles de servicio peatonal.

A estos criterios se suma la NOM-001-SEDATU-2021, Espacios públicos en los asentamientos humanos, publicada en febrero de 2022. Esta establece que el recorrido peatonal debe permanecer libre de obstáculos, con un ancho mínimo de 1.80 metros y una altura libre de 2.10 metros a lo largo de la trayectoria. También señala que la ausencia de banquetas en determinadas calles no elimina la necesidad de garantizar el desplazamiento peatonal ni justifica reservar la vía exclusivamente para los vehículos.

Las especificaciones tienen consecuencias concretas. Una banqueta accesible requiere continuidad, superficies transitables, rampas adecuadas y cruces que permitan pasar de una acera a otra sin interrupciones. También necesita que postes, anuncios, puestos, vehículos estacionados y otros elementos no bloqueen la franja de circulación. No basta con construir tramos aislados: si el recorrido termina frente a una avenida sin cruce seguro o una rampa desemboca en un obstáculo, la accesibilidad de toda la ruta queda comprometida.

Caminar también tiene implicaciones para la salud y el medio ambiente. Un estudio publicado por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) en septiembre de 2024 analizó la construcción de más de 100 kilómetros de aceras en Chennai, India, entre  2013 y 2019. Con datos de 2019, estimó que entre el 9% y el 29% de quienes utilizaban las aceras mejoradas habrían recurrido a un modo motorizado privado si estas no se hubieran construido. El organismo calculó que las mejoras permitían evitar entre 4,200 y 12,000 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a dióxido de carbono al año. Los resultados corresponden a esa ciudad y no deben trasladarse automáticamente a México, pero muestran que invertir en infraestructura peatonal puede contribuir a modificar los desplazamientos urbanos.

La calidad de las banquetas también influye en la vida de los barrios. Un entorno donde se puede caminar con comodidad facilita el acceso a negocios, servicios y espacios públicos, así como los encuentros cotidianos entre habitantes. Sin embargo, estos beneficios dependen de las condiciones reales de las calles: la sombra, el mantenimiento, la iluminación, la seguridad de los cruces y la continuidad de los recorridos pueden determinar si las personas eligen caminar o buscan otra forma de desplazarse.

México cuenta, por tanto, con instrumentos normativos para orientar el diseño de calles y espacios peatonales. El reto consiste en que sus criterios se reflejen en proyectos, obras, mantenimiento y decisiones de gestión urbana. Para dimensionarlo, es necesario evaluar las condiciones de las banquetas, identificar interrupciones y obstáculos, y revisar cómo las autoridades aplican las disposiciones en cada localidad. La existencia de una norma no demuestra, por sí misma, que todas las calles cumplan sus especificaciones.

La infraestructura peatonal puede contribuir a reducir el uso de vehículos motorizados, facilitar el acceso al transporte público y mejorar la autonomía de las personas, siempre que los recorridos sean continuos, seguros y accesibles.

Caminar es la forma más básica de desplazamiento y el punto de partida de numerosos viajes en transporte público. Una ciudad que permite recorrer sus barrios a pie amplía las posibilidades de acceder a servicios, reduce barreras para las personas con movilidad limitada y reconoce que las calles también son espacios para la vida cotidiana. Garantizar banquetas continuas, seguras y accesibles no es un complemento de la movilidad urbana: es una de sus condiciones esenciales.

BIBLIOGRAFÍA

Norma Oficial Mexicana NOM-004-SEDATU-2023, estructura y diseño para vías urbanas. Especificaciones y aplicación. Diario Oficial de la Federación. https://sidof.segob.gob.mx/notas/docFuente/5723137

Ley General de Movilidad y Seguridad Vial (última reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de diciembre de 2023). https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGMSV.pdf

Institute for Transportation and Development Policy. (2024, septiembre). Steps to sustainability: The impacts of new footpaths in Chennai. https://itdp.org/publication/steps-to-sustainability-the-impacts-of-new-footpaths-in-chennai/




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