El concepto de Calidad, eufemismo del factor político en la determinación de la tarifa. - Pasajero7

El concepto de Calidad, eufemismo del factor político en la determinación de la tarifa.

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Uno de los grandes problemas que viven las ciudades latinoamericanas en la determinación de la tarifa de su transporte público, es que los factores políticos  siguen prevaleciendo sobre los criterios técnicos. Para añadir mayor grado de complejidad, en los últimos años el debate sobre los ajustes de la tarifa se centran en un nuevo criterio: la calidad del servicio.

Ni usuarios, transportistas o autoridades podrían estar en contra de que el transporte público mejore su servicio, sin embargo, incluir  como un criterio determinante para actualizar la tarifa el factor “calidad”  usado de forma  abstracta, se ha convertido en una trampa y en un callejón sin salida donde todos los grupos de interés, terminan como perros persiguiéndose la cola.

Es válido que todos esperemos calidad en los servicios que recibimos y sin duda alguna el transporte público no puede estar exento de ello; no obstante, incluir la calidad como parámetro para ajustar la tarifa se ha convertido en un falso debate, ya que en la mayoría de las ciudades de México no se han establecido claramente los estándares de calidad que debe prestar el transporte público.

Sin un manual o norma de calidad que atienda los criterios internacionales sobre la prestación de este servicio, sin un acompañamiento en la generación de procedimientos, implementación, planes de remediación y control, la palabra calidad seguirá siendo utilizada por las autoridades  como un juego perverso en el cual con demagogia  dicen proteger a los ciudadanos y sus intereses, cuando en realidad cada día que pasa se deja de lado la oportunidad de cambiar el modelo de transporte.

Cierta razón tienen las autoridades en no precisar parámetros específicos sobre la evaluación de los estándares de calidad, ya que para el cumplimiento de muchos de ellos el estado tiene importante responsabilidad. Para tener un modelo de calidad en el transporte, se necesita por lo menos,  infraestructura adecuada, un marco jurídico y regulatorio eficiente, transparencia y anteponer el mejoramiento de la calidad de vida en las ciudades, antes que los intereses políticos. Ese sería un buen comienzo.