Es fácil encontrar a lo largo y ancho del país, a empresarios del transporte público que en sus organizaciones presentan alguno de los síntomas abajo descritos, mismos que los están llevando en el camino correcto a un colapso financiero. Espero que no reconozcas ninguno en tu organización, de ser así, ¡felicidades! vas por buen camino, pero si encuentras alguno, la decisión es tuya; opta por innovar en tu empresa alguna nueva estructura administrativa.
LOS 10 SÍNTOMAS QUE NUESTRA ORGANIZACIÓN NO DEBE PADECER
1 Bajo desempeño de algunos directivos, debido a la baja capacitación académica en el área de sus responsabilidades.
2 Inadecuada función en las áreas de adquisiciones.
3 Un sector transporte estático, con bajo interés por desarrollar mejoras en la prestación del servicio, acorde a las necesidades de su clientes.
4 Deficiente planeación de las actividades, por parte de los directivos con sus equipos de trabajo.
5 Inadecuado control de la gestión del servicio de transporte público.
6 Toma de decisiones lentas y en ocasiones, poco acertadas.
7 Mala gestión administrativo-financiera.
8 Los tiempos de trabajo dependen más de los horarios, que de los resultados.
9 Incumplimiento en los programas operativos.
10 Nulos canales de comunicación entre la empresa y los usuarios.
Ante estos síntomas (debilidades), y la gran pérdida de usuarios por la competencia con el automóvil particular, especialistas y gobiernos están recomendando de forma insistente, la transformación del modelo hombre-camión, a un modelo de ruta-empresa. Este cambio le da un giro de 180 grados a la visión empresarial en la gestión del servicio. Sabemos que este proceso no es rápido y solo lo alcanzarán con el personal capacitado adecuado y con mucha voluntad de cambio; el principio básico de este modelo administrativo es generar confianza.
Los gobiernos corporativos nacen desde inicios de los años 90, donde los inversionistas vieron la necesidad de demandar una mayor representación en los órganos de las empresas, debido a la manipulación de la información que les presentaban; una situación irreal, que no correspondía a lo que estaba viviendo la compañía. Pero ¿qué es un gobierno corporativo? Lo podemos definir como un sistema de administración por el cual las empresas son dirigidas y controladas, es decir, es la estructura con la que se maneja la organización, permitiéndonos saber cuáles son los derechos y obligaciones de los diferentes actores que participan en ella, como son la dirección, la gerencia, los accionistas, los empleados y las diferentes personas que tengan un interés con respecto a la empresa. Esta estructura determina el conjunto de reglas y procesos con el fin de definir el rumbo, establecer el código de conducta que debe de regir en ella, vigilar su gestión y operación, y cumplir con las obligaciones de reportar información financiera.
Gran reto es, el que nuestras empresas de transporte tengan una estructura administrativa con esta visión, pues generarán la confianza necesaria ante los inversionistas, al impedir la manipulación de información como consecuencia de un mal manejo de la ética dentro de la empresa,
además de hacer llegar a la misma el progreso organizacional, de acuerdo con los objetivos y las metas planteadas. Permítanme esta comparación entre el método clásico de la administración y el gobierno corporativo: La primera es la ciencia y el arte de la toma de decisiones, mientras que el segundo es la estructura administrativa que nos permite llegar a ellas.
La importancia de un gobierno corporativo, es que nos permitirá la institucionalización de la operación de las empresas, generando un mayor profesionalismo y transparencia, además de ser una herramienta para medir la mejora en la productividad, al contar con controles internos e información financiera adecuados, fiscalizando apropiadamente los activos y los riesgos de la empresa y la gran noticia: Al cubrir este reto, se podrá acceder a financiamientos con mejores condiciones.





































