
Por: Brenda Jazmín Arias Cano
jazmin.arias@estudiante.uacm.edu.mx
El Metro de la Ciudad de México ha sido durante más de medio siglo uno de los sistemas de transporte masivo más importantes, grandes y utilizados del mundo, pero en la actualidad enfrenta innumerables retos para mejorar la calidad del servicio que ofrece a sus usuarios.
Siendo que los Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS, por sus siglas en inglés, Intelligent Transportation Systems) consisten en la integración de tecnologías de comunicación y electrónicas para identificar problemas de movilidad, facilitando la información que se requiere para la planeación, operación, diseño funcional y administración de cualquier modo de transporte y lograr su funcionamiento óptimo. El presente artículo explora las posibles áreas de oportunidad para la introducción de este tipo de sistemas en el Metro de la Ciudad de México.
En diferentes redes de metro alrededor del mundo, se han documentado numerosas historias de éxito de aplicaciones ITS que igualmente podrían ser implementadas en el ámbito local.

A continuación, se describen brevemente algunas de dichas experiencias.
- Código QR. Debido a la contingencia que se ha vivido mundialmente, muchos países aceleraron sus investigaciones tecnológicas para transformar el estilo de vida y los patrones de consumo. Un caso de éxito es China que durante el año 2020 mejoró su transporte público con un ITS, sin necesidad de efectivo, ni de tarjeta de transporte. Solo se requiere un teléfono celular para realizar el pago con la aplicación con transmisión de códigos QR, pasarlo por el torniquete y obtener el acceso. Esta implementación disminuyó el tiempo de entrada, brindó a sus usuarios un menor riesgo para su salud y mejoró el espacio de la estación, ya que estos torniquetes de nueva generación son más pequeños que los tradicionales.
- Automatización. París opera en algunas de sus líneas con automatización grado 4 (Unattended Train Operation, UTO), esto significa que sus trenes operan completamente sin conductor. Este sistema automatizado ha permitido aumentar la capacidad de sus líneas, transportando a más pasajeros en horas punta, toda vez que el intervalo de los trenes se redujo a los 85 segundos y por otro lado, el consumo de energía se disminuyó gracias a su optimización, ajustando la velocidad de los trenes para aprovecharla durante el trayecto y evitar consumos innecesarios de ésta.
- Centros de Control de Operaciones integrados. Permite a los operadores controlar las maniobras de trenes de forma segura y eficiente, al mismo tiempo que garantiza la mejor experiencia posible para los pasajeros. “Para garantizar operaciones fluidas y viajeros satisfechos, se debe monitorizar y controlar cada faceta de su red cada vez más compleja en tiempo real. Los sistemas integrados de comunicaciones y supervisión permiten trenes bajo demanda, entregas en tiempo, seguridad óptima y una vida útil muy larga para sus inversiones”, dijo Millar Crawford, vicepresidente ejecutivo de Thales para Sistemas de Transporte Terrestre.
- Sistemas de seguridad. En Europa se diseñó ROMAIN, un sistema para el seguimiento y el mantenimiento de los ferrocarriles, para que los equipos estén en buen estado de funcionamiento, con comprobaciones periódicas de su mantenimiento. La Red Ferroviaria Francesa asegura “que sus métodos de mantenimiento y de explotación garantizan la seguridad, además de darle a las infraestructuras ferroviarias una duración de vida larga”.
- Inteligencia artificial. El Metro de Panamá utiliza la solución de inteligencia artificial, misma que ofrece ALSTOM, la cual ha ayudado en la situación de Covid-19, adaptando las acciones operativas que mantienen la carga del tren en un 40% de su capacidad, utilizando datos como los viajes de los usuarios y el peso de los vagones, además de ir desarrollando nuevas funciones como el monitoreo en tiempo real de la densidad y flujos de pasajeros en estaciones y trenes, con nuevas alertas predictivas, simulación de apertura y cierre de acceso a las estaciones y análisis de la distribución de pasajeros a lo largo de los trenes.
La implementación de cualquier ITS precisa de un exhaustivo ejercicio de planeación, no solamente de un equipo o conector eléctrico, sino de todos los elementos que forman parte integral de éste, para cumplir con los objetivos y los retos que representa la movilidad urbana masiva. Al respecto, compañías líderes en planeación, ingeniería y supervisión de construcción de proyectos de movilidad, como Cal y Mayor y Gannett Fleming, refieren que “la base para el éxito de los sistemas inteligentes de transporte es llevar a cabo una planeación debidamente desarrollada, pues aumenta significativamente la probabilidad de éxito en un proyecto, reduce riesgos y costos al identificar los aspectos críticos de manera temprana en el proceso de implementación”.
Aunque a menudo una restricción importante para la posible implementación de sistemas ITS se refiere al costo de inversión que algunas de sus aplicaciones representan (que en ocasiones, pueden llegar a ser muy elevados), por ejemplo, debido a las modificaciones que deben ejecutarse en la infraestructura, su mantenimiento, o la gestión de sistemas especializados, en numerosos casos éstos quedan más que justificados por el impacto de los beneficios que proporcionan, como: hacer más eficiente la utilización de los equipos y el material rodante en la red del STC-Metro, reducir el consumo energético, optimizar los ciclos de mantenimiento, reducir los intervalos de paso con seguridad de marcha de los convoyes y el consecuente incremento en la capacidad de línea ofertada, la dosificación de usuarios en andenes y trenes para garantizar índices de ocupación convenientes, entre muchas otras.

Desde las Universidades e Institutos de Investigación, se podría impulsar el diseño de soluciones ITS con tecnología nacional para desarrollar y comercializar dispositivos funcionales, seguros y a menor costo que los que se encuentran disponibles en el mercado internacional.
En síntesis, la adopción de sistemas ITS en el STC-Metro y en general, en el sistema de movilidad urbana de la CDMX o cualquier otra urbe, debería reducir el número de horas de trabajo perdidas para la industria, mejorar el desempeño en cualquier actividad cotidiana que ocurre en la ciudad y también, en términos intangibles, disminuir las emisiones contaminantes para el medio ambiente, así como los niveles de estrés en las personas.


































