
Por Ivonne Arriaga
Durante el segundo semestre del año 2021, se estimó que 13.5% de las personas de 18 años y más, ubicadas en zonas urbanas de nuestro país, fue víctima de al menos un tipo de acoso personal y/o violencia sexual en lugares públicos (calle, transporte público, espacios recreativos, centro comercial, etc).
Lo anterior de acuerdo con datos de la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, en la que también se menciona que, de ese porcentaje, 20% corresponde a mujeres, mientras que en hombres la cifra es menor con un 5.5 por ciento.
Por su parte, ONU Mujeres en coordinación conjunta con autoridades locales y federales, obtuvo derivado de la Encuesta sobre la Violencia Sexual en el Transporte y Otros Espacios Públicos en la Ciudad de México, que “A lo largo de su vida, 96.3% de las mujeres usuarias del transporte y los espacios públicos de la CDMX han vivido, por lo menos en una ocasión, alguno de los actos de violencia sexual considerados en el estudio.
En materia de transporte público, el acoso sexual cobra relevancia, ya que tras el periodo de confinamiento, el número de viajes en transporte se redujo, más no así los hechos de acoso principalmente hacia las mujeres.
Si bien autoridades de las diversas entidades federativas han implementado algunos programas que buscan prevenir y erradicar agresiones en el transporte público, la activista y especialista en temas de violencia contra la mujer Verónica Salame, explicó que se tratan de medidas paliativas que no erradican de fondo el problema de la violencia en sus diversas formas, el cual se ha acentuado en espacios públicos como el transporte y en los hogares a causa del confinamiento.
Verónica Salame, quien desde hace 20 años apoya a mujeres que han sido víctima de algún tipo de violencia, dijo en entrevista con Pasajero7 que desafortunadamente en México aún no se cuentan con avances significativos en eliminación de agresiones contra mujeres, porque las soluciones siguen siendo solo un “parche”.
“Aquí el problema es que se generan programas que luego desaparecen o que no se les da seguimiento, se trata de crear verdaderas políticas públicas que atiendan el problema desde el origen; mucho se habla de campañas en el transporte público e incluso se divide a hombres y mujeres en el Metro o Metrobús; hay incluso sé un transporte rosa, pero esto no es suficiente porque es un problema multifactorial que tiene que ver con un tema cultural y de educación de la sociedad. Entonces si el problema es multifactorial, la solución es multifactorial”.
La especialista quien brinda apoyo en diversas fundaciones de mujeres que requieren apoyo, opina que desde el seno familiar hay que atender el respeto entre unos y otros, es un tema educativo también. Si a ello le agregamos incluir programas de sensibilización en las escuelas desde temprana edad, estaría fomentando una sociedad más consciente desde la primera etapa de la educación.
En el texto Urbanismo desde la perspectiva de género. Buenas prácticas con perspectiva de derechos humanos, se coincide con esta aseveración, el documento señala que “La situación de violencia que viven las mujeres y las niñas en el país obedece a la discriminación por género que se encuentra enormemente naturalizada, la cual se expresa en un contexto de cultura machista y misógina arraigada en la sociedad mexicana, reforzada por factores sociales, culturales, económicos y políticos, como la criminalidad y la impunidad, que se traducen en una violación sistemática a sus derechos humanos, pues atentan contra su dignidad, integridad física y mental, y hasta su vida.
Un elemento que juega en contra cuando hay acoso, -en el caso particular del transporte público-, es la falta de compromiso de las autoridades cuando las mujeres deciden presentar una denuncia, añade Salame y agrega, “te recalco el problema es multifactorial”. Si especializas a las fiscalías del país en el tema de atención hacia ellas y si desde el legislativo proponen acciones que sancionen estas conductas, entonces sí tienes soluciones integrales.
“No son malos los programas que buscan prevenir la violencia hacia ellas, pero no son integrales, son solo paliativos, aquí debe entrarle al quite las fiscalías, diputados, senadores, gobernantes, asociaciones y sociedad civil si es que de verdad queremos ver un cambio”.
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De acuerdo con datos de la última Encuesta Origen- Destino elaborada con datos del 2017, las mujeres representan 51% de quienes realizan viajes en transporte público en comparación con los hombres. Ante este panorama, Greenpeace señala que, “La planeación de las ciudades, que responde a una lógica patriarcal, privilegia las necesidades de los hombres y generalmente deja fuera las necesidades y experiencia de vida de las mujeres”.
El organismo de corte internacional agrega que ante el panorama de desigualdad en el campo de la movilidad, las mujeres se ven obligadas a abandonar ciertos espacios por faltas de garantías. Ante ello recalca la necesidad de garantizar transportes que sean seguros, eficientes, de calidad y con rutas variadas y no contaminantes.



































