Transporte Escolar, válvula de escape al congestionamiento vial - Pasajero7

Transporte Escolar, válvula de escape al congestionamiento vial

TRANSPORTE ESCOLAR

Un informe publicado por la consultora internacional Inrix en el que se analiza el congestionamiento vial en 1,064 ciudades en todo el planeta, señala que la Ciudad de México ocupa el lugar 21 en la escala mundial, pero el cuatro en Latinoamérica; lo que se traduce en que los conductores de la capital mexicana pasaron en promedio 58 horas en congestiones durante 2018.

Estas cifras dejan en evidencia la necesidad de recurrir a mecanismos y programas que provoquen la disminución de tráfico en las ciudades, una de estas herramientas es, a decir de expertos, el transporte escolar.

De acuerdo con la empresa SinTráfico, en la Ciudad de México cada periodo de regreso a clase provoca un incremento de congestión vehicular de un 31.9%, además los puntos de mayor congestión se concentran en lugares cercanos a las escuelas. Ante ello una de las mejores opciones para reducir los embotellamientos es implementar programas de transporte escolar.

Según el mismo estudio, los embotellamientos se incrementan en los turnos matutinos sobre todo en las alcaldías Benito Juárez, Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco y Gustavo A. Madero, además la velocidad promedio registrada de los vehículos que circulan por la capital en vacaciones es de 35.2 kilómetros por hora y baja a 26.6 km/h con el regreso a clases.

Un estudio del Centro Mario Molina informa que en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) se calcula que de los 10 millones de viajes que se realizan diariamente, 20% corresponde a traslados a la escuela y de éstos el 17% se realiza en vehículos particulares.

Ante ello, informó que una de las soluciones para reducir el embotellamiento es “publicar una norma general de carácter técnico, que establezca los lineamientos ambientales de operación del transporte escolar, donde se incluya el uso de autobuses de última tecnología, con menores emisiones y filtros de partículas”.

Igualmente, el Centro Mario Molina indicó que la sustitución de vehículos particulares por unidades de transporte escolar (autobuses y Vanes) “arroja beneficios ambientales”, ya que las emisiones de CO2 se reducen en promedio 15% por ciento.

Gonzalo Peón, Director de Programa México, del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), dijo en entrevista, que el uso del transporte escolar ayudaría a reducir el tráfico en la ciudad.

El uso del automóvil puede generar mucha congestión, y se podría reducir ésta alrededor de las escuelas con los autobuses escolares”, declaró.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, hay alrededor de 4 mil 200 escuelas públicas y unas mil 140 particulares de nivel básico, a las cuales un 45% de los alumnos acuden en transporte público o automóvil particular, lo cual ocasiona que a la hora de entrada y salida de los colegios los vehículos sumen entre un 20  y un 25% del total de automóviles en circulación. Las mismas repercusiones de embotellamientos suceden en otras urbes del país.

Por ello no es de sorprender que muchos padres de familia se queden en doble fila y obstruyan las vialidades a la hora de dejar a sus hijos en el colegio, incluso los menores tienen que bajarse en las vías que no están adecuadas para el descenso.

“Uno de los principales elementos que genera tránsito es la de desorganización porque cada quien se quiere mover como se le acomoda y eso trae como consecuencia un desorden”, señaló, Víctor Alvarado, Coordinador de Movilidad y Cambio Climático de El Poder del Consumidor.

Además, según el índice de Tráfico Tom Tom, la Ciudad de México es una de las urbes con el peor tráfico del mundo y los capitalinos pierden cientos de horas al año en los embotellamientos. Asimismo, el informe de Calidad del Aire de la Sedema  señala que el 83% de la flota vehicular en la capital son automóviles, camionetas y motocicletas y, que se realizan 34 millones de viajes diarios en vehículos, lo cual genera altos índices de contaminación y de tráfico.

Victor Alvarado, añadió que ante la necesidad de contar con autobuses escolares también, se requiere una regulación por parte de las autoridades locales de cómo deben ser las unidades de transporte escolar para brindar la seguridad adecuada.

Ahí es donde entra la Secretaría de Movilidad a establecer lineamientos de cumplimiento de la seguridad, pues pasa que de repente escuelas privadas contratan vagonetas, microbuses o vehículos que realmente no tienen atributos para la seguridad de los infantes”, expresó.

Por ello, las secretarías de Movilidad deben asignar al transporte escolarizado rutas definidas y horarios específicos para que se reduzca el número de vehículos en circulación y se llegue en tiempo a los colegios.

“Si las escuelas buscan su propia forma de moverse generan un caos dentro de la ciudad; es decir, las rutas deben de estar definidas por la Secretaría de Movilidad para tener un control de la operación de movilidad y transporte de la ciudad”, dijo.

CAMINO SEGURO

De acuerdo con un estudio realizado por El Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés), las lesiones debido al tránsito son la primera causa de muerte entre niños de 5 a 9 años de edad y la segunda entre jóvenes de 10 a 20 años, por ende, es importante contar con una forma de brindar seguridad en los traslados de los jóvenes.

“Una de las grandes ventajas de contar con transporte escolar es que aporta seguridad en el traslado de infantes. La mitad de los viajes se realizan en transporte público y no ofrece las condiciones de seguridad adecuadas para personas menores de 12 años”, agregó Víctor Alvarado.

En México hay 25.6 millones de estudiantes de educación básica, y según Víctor Alvarado viajar en autobús escolar brindaría mayor seguridad a los menores que incluso acudir en el vehículo particular en compañía de sus padres.

En México se cuenta con lineamientos de doble estándar, es decir, se producen autos seguros, pero van a terminar en otros países y los vehículos de segunda o de tercera que tienen menos características de seguridad se quedan a operar en nuestro país”, afirmó.

Asimismo, las unidades de transporte público tampoco cuentan con las medidas de seguridad adecuadas. Muchas veces los vehículos de transporte colectivo, donde en promedio viajan más de un cuarto de los alumnos de educación básica, tienen una antigüedad de más de 20 años, van echando carreritas entre conductores, se pasan los topes o incluso van tan llenos que los estudiantes terminan colgando de las puertas de las unidades o apachurrados entre la gente.

“El transporte convencional no ofrece el tipo de características que brinda un transporte escolarizado, por lo menos tenemos que garantizar los elementos de seguridad para los infantes y personas menores de 12 años” aclaró Víctor Alvarado.

También señaló que las secretarías de Movilidad estatales son las que deberían regular los transportes escolares al establecer los lineamientos para la seguridad y, determinar el número de vehículos para ofrecer un servicio óptimo y dar certidumbre a las personas.

“Sí al transporte escolarizado, porque dota de una mejor certidumbre en los viajes de los infantes y menores de 15 años. Es un esquema que tendría que estar regularizado y con un nivel de exigencia especialmente a las escuelas privadas que son quienes ofrecen principalmente este tipo de servicio, pero tiene que ser un servicio que realmente dote de seguridad”, insistió.

Además de acuerdo con el gobierno capitalino, la empresa transportista de servicios escolares debe brindar lugar para llevar entre 30 o 50 pasajeros sentados y designar a un auxiliar que cuide la seguridad de los alumnos y el buen comportamiento de los mismos.

Según el registro de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, en la ciudad circulan 105 autobuses escolares públicos con capacidad para 53 personas sentadas, unidades 2009 a diésel, lo cual a decir de algunos de los expertos ya son modelos “relativamente viejos”.

Beneficio en zonas rurales y de marginación

Otro de los beneficios del transporte escolar es para los padres trabajadores que no cuentan con el tiempo suficiente para llevar a sus hijos a los centros educativos, especialmente en las zonas rurales donde hay pocas escuelas y los trayectos son largos y costosos.

“Para trabajadores, en zonas semi urbanas, o rurales donde no hay suficientes escuelas, sería de gran utilidad tener un sistema de transporte escolar”, declaró Gonzalo Peón, ya que miles de estudiantes de áreas rurales, muchas veces tienen que cruzar por zonas de terracería, por largas horas en climas diversos y no rinden de igual manera en la escuela.

El contar con transporte escolar en zonas rurales impulsa a que los jóvenes no abandonen sus estudios por falta de dinero para trasladarse, ni que caminen largos trayectos como en algunas zonas rurales.

La mayoría de los padres de familia lleva a sus hijos a la escuela, pero hay gente que siempre está trabajando y que no tienen nada de tiempo, entonces, este tipo de transporte escolar sí sirve, pero estos tienen que ser vehículos seguros”, dijo Ezequiel Palacios de la organización Previene México.

Por su parte Gonzalo Peón, agregó que al utilizar el transporte escolar en zonas no tan urbanizadas se reflejaría un impacto ambiental importante, ya que las distancias en dichos lugares son más grandes, y en las ciudades muchos de los trayectos a la escuela se realizan a pie.

De igual forma, el transporte escolar puede beneficiar a los alumnos de nivel superior cuyas universidades se encuentran en zonas que son focos rojos de la delincuencia; es decir, es donde hay mucha inseguridad, secuestros, robos lo cual influye en el aprendizaje, estado de ánimo y en su derecho a una educación libre.

Varios estudiantes universitarios del horario nocturno, que habitan en la periferia de la Zona Metropolitana del Valle de México aseguran que prefieren terminar las clases antes de la hora estipulada ya al que salir tarde se enfrentarían a la falta de transporte público para llegar a sus hogares. Los universitarios aseguran que a veces esto afecta el rendimiento académico pues no terminan de ver el programa educativo completo.

De acuerdo con el programa, Sendero Seguro, en el ciclo escolar 2017-2018 más de 456 mil alumnos, profesores e integrantes de la comunidad académica de niveles medio superior y superior se trasladaron de alguna estación de Metro a sus escuelas y viceversa.

En la Ciudad de México, unas 19 escuelas se beneficiaron con el programa Sendero Seguro como el caso de la Preparatoria 7 de la UNAM al Metro Chabacano, de la UACM San Lorenzo a Metro Olivos y de la UAM Iztapalapa al Metro Tepalcates.

El programa consiste en que los estudiantes muestren sus credenciales y sean trasladados a sus destinos de una forma segura, ya que hubo muchas denuncias de asalto a transeúntes y a autobuses de transporte público.

Muchos estudiantes celebraron la medida del transporte escolar como el caso de la estudiante Alicita Sánchez, quien aseguró que “toda la comunidad uacemita debe estudiar en condiciones dignas”.

Cabe mencionar que, según un análisis de ITDP, en las zonas a la periferia de las ciudades, donde los índices de marginación son altos, los viajes a la escuela caminando representan entre 39 y 51%, no obstante, estudios que demuestran que las zonas urbanas de menores ingresos suelen asociarse a una mayor frecuencia de siniestros por ello es necesario tomar medidas de seguridad para que los estudiantes lleguen bien a sus centros de estudios.

Seguridad móvil alrededor de las escuelas

Gonzalo Peón mencionó que hay un gran número de estudiantes que van caminando a la escuela, en urbes como Guadalajara y Monterrey representan alrededor del 48%, lo cual es un medio de movilizarse más sustentable, sin embargo, en algunas zonas no existen la infraestructura adecuada para que los estudiantes transiten de forma segura.

Las principales causas de muerte en los niños y jóvenes son los choques y los atropellamientos, en este sentido es esencial tener infraestructura segura para ir a la escuela, esto se hace reforzando las banquetas, estableciendo cruces seguros, pasos cebras y límites de velocidad”, declaró el integrante de ITDP.

Gonzalo Peón señaló que la zona escolar debería abarcar un radio más amplio a alrededor de los centros educativos e integre los grandes cruces y las estaciones de transporte masivo.

“La estructura es muy deficiente, por lo tanto, es necesario intervenir para reducir las velocidades de los automóviles en las escuelas y generar estrategias de acuerdo con la ley como poner cámaras para grabar alrededor de las zonas escolares. El problema principal son la velocidad de los automovilistas cerca de las escuelas, además tienen una estructura mal diseñada que pone en riesgo a los estudiantes”, señaló.

Apuntó que es obligación de la función pública fortalecer la inversión en una infraestructura peatonal segura y que incentive otros métodos de movilidad además de los automotores.

También subrayó que la seguridad vial es un problema que afecta principalmente a las poblaciones más vulnerables por lo que es necesario una mejor coordinación entre las dependencias a cargo de la movilidad, seguridad y el sector educativo con el fin de identificar las principales problemáticas de seguridad vial e implementar acciones correspondientes.

Cabe destacar que en las zonas donde los alumnos llegan en auto particular son de un nivel económico más elevado, no obstante, esto genera gran concentración de tráfico. “Para las zonas donde hay un nivel  económico superior, también genera caos, sobre todo para los conductores que coinciden con esos caminos y se ven atascados”, declaró el integrante de Previene México.

Entonces en zonas metropolitanas como Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México hay grandes niveles de saturación debido a los traslados a los centros escolares, por lo cual se debe implementar una movilidad colectiva.

“También deberían fomentar esa movilidad colectiva para que los estudiantes mismos vean que es más fácil moverse en un transporte, que lleva a más número de personas que las que solo se mueven en un solo carro”,  manifestó Ezequiel Palacios.

Indicó que en México no hay una ley que regule las medidas de seguridad internacional para los automovilistas, lo cual también afecta los servicios de transporte escolar, ya sea mediante combis o unidades.

“Estamos trabajando en el tema de seguridad vehicular para que se implementen las medidas especificadas por organismos internacionales de seguridad en automóviles, pero todavía no se ha tocado bien el tema de las vans y el transporte para las escuelas”, sostuvo.

Ante ello, el integrante de la organización civil hizo un llamado a los gobiernos para que se otorgue un presupuesto específico encaminado al transporte escolar “que tengan esas especificaciones de seguridad implementadas para que los alumnos puedan ir de manera segura”.

Transporte colectivo sustentable

Cabe señalar que en algunos lugares de Europa como en Alemania, Holanda, y España se implementó el uso de bicibús que cuenta con hasta cuatro asientos por cada lado para niños de hasta 12 años y un conductor adulto, con el fin de utilizar un medio amigable con el medio ambiente y  económico.

“Aplican el bicibús que es una especie de autobús pero son puras bicicletas, todos los pasajeros pedalean y adelante hay un adulto que los guía y los mantiene alerta de que tengan precaución;  es algo que fomenta ese tipo de movilidad sustentable y también genera un impacto social”, dijo Ezequiel Palacios.

Mencionó que, aunque en México hay la infraestructura para las bicicletas no es suficiente, por lo que debe de haber un proyecto de gobierno para crear más ciclovías para que los menores se puedan mover de una forma más segura.

El camino para llegar a la escuela de los menores conlleva que tengan que atravesar por intersecciones peligrosas e inseguras, de acuerdo con los especialistas, las autoridades locales deben implementar más señales para disminuir las velocidades de los automovilistas, poner más topes, semáforos y radares escolares.

“Que haya suficiente baqueta para que puedan transitar de forma segura, sí implica muchas cuestiones que tienen que ver  tanto las autoridades de gobierno como las escolares, ellos deben de  ponerse de acuerdo para hacer más segura la zona escolar”, señaló Ezequiel Palacios.

Uno de los gobiernos que ya tomó medidas para evitar los accidentes viales alrededor de las escuelas es el de Claudia Sheinbaum, puesto que durante enero y febrero se instalaron 128 paneles de velocidad fuera de las instituciones educativas donde registró la mayor concentración de lesiones y muertes viales.

En el anterior gobierno capitalino había solamente 20 radares cercanos a los colegios y ahora estos nuevos aparatos muestran la velocidad de los automovilistas, bajo un letrero que tiene la intención de recordarles que tienen que reducir su velocidad, con el fin de cuidar a la niñez y a todas las personas en la calle.

Aunque los dispositivos no involucran sanciones administrativas, sí buscan concientizar a los conductores de manera no coercitiva y darles retroalimentación en tiempo real sobre la velocidad a la que manejan.

Medio mas amigable

El modo más sustentable de trasladarse a las escuelas es caminando, sobre todo en las grandes ciudades. Ante ello no es necesario hacer política pública para implementar el transporte escolar obligatorio, declaró Gonzalo Peón.

“Una obligación de la política pública es fortalecer la inversión de la infraestructura peatonal segura, sobre todo afuera de las escuelas, eso sería mucho más importante que cualquier estrategia distinta”.

Las caminatas a la escuela principalmente se realizan en grandes urbes, por lo que es más benéfico para evitar el uso del automóvil, uno de los problemas más grandes de las capitales.

De igual forma, refirió  que en lo principal que se deben enfocar las políticas públicas en relación con la movilidad estudiantil es “proteger a casi la mitad de los estudiantes que llegan a la escuela caminando”.

“Lo principal es la seguridad. La infraestructura para que lleguen caminando ya sea acompañados por los padres es muy deficiente, genera un riesgo por lo tanto es fundamental intervenir en zonas escolares y crear  estrategias de aplicación de la ley muy buenas”, dijo.

Cabe destacar que, según un análisis de ITDP,  en las primarias es más común que los niños lleguen caminando y aunque van acompañados de sus padres corren mucho riesgo de ser atropellados.

Por ello, según la organización de Gonzalo Peón, se debe fomentar un ambiente más adecuado para todas las personas usuarias de la vía, particularmente peatones y ciclistas, cuyas necesidades son frecuentemente olvidadas en el diseño urbano.

“Desafortunadamente, los usuarios de automóviles han reaccionado negativamente al ver afectados sus hábitos al conducir y sus voces han sonado más fuerte que las de aquellos que defienden la vida”, indicó.

Cabe destacar que el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA), dio a conocer que en el inicio del ciclo escolar del 2018-2019 se remitieron 27 unidades de transporte escolar en la capital mexicana, las cuales principalmente operaban sin documentos que las avalaran y  tampoco contaban con póliza de seguro.

Los vehículos deben contar con licencia tipo E, que es la que ampara una evaluación médica de los choferes, cursos de capacitación y examen de conocimiento acreditado por el Centro para el Fomento de la Educación y la Salud de los Operarios del Transporte Público.

Ante ello, el INVEA informó que es de suma importancia que los padres de familia y autoridades escolares aseguren que las unidades cumplan con los requisitos y éstas se encuentren en óptimas condiciones para mantener la seguridad de los estudiantes.