¿Y dónde está el negocio? - Pasajero7

¿Y dónde está el negocio?

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Mucho se ha hablado de cómo solucionar problemas en materia de movilidad y transporte en México o cómo hacer más eficientes sistemas existentes, sin embargo, aún no se ha cuestionado si las empresas o entes que serán los encargados de orientar a la autoridad con el desarrollo de dichas soluciones tienen claro el proceso para lograr su implementación y derivado de eso desarrollar nuevas líneas de negocio.

Diversas son las oportunidades de negocio para quienes estén interesados en el mercado de las infraestructuras de transporte, ya que, podrían captar proyectos desde el diseño y concepción del sistema hasta la construcción de infraestructura y provisión de tecnologías que mejoren la gestión en la operación. De manera general, y a definición propia, los siguientes tipos de empresas podrían verse interesadas:negocio cuadro

En general los tres tipos de empresas pueden interactuar entre sí y lograr desarrollar líneas de negocio para cada una de ellas. Algunos ejemplos para el caso mexicano son los siguientes:

Supongamos que una empresa integradora de soluciones está pensando en una estrategia de desarrollo de negocio y se pregunta cuáles son los proyectos que en materia de infraestructuras de transporte el gobierno tiene en mente implementar durante los años de su gestión. Ante ello, si lo desconoce, lo que debería hacer es consultar los programas definidos, ya sea, en el Plan Nacional de Infraestructura (PNI) para el caso de proyectos de gran envergadura como pueden ser carreteras o autopistas o en Planes Integrales de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS) para los proyectos de movilidad y transporte en las ciudades.

En caso de no existir algunos de  ellos, se abre la primera línea de negocio, ya que se podría ofertar el desarrollo de dichos planes definiendo en conjunto con la autoridad los proyectos y programas a implementar durante su gestión con visión de corto, mediano y largo plazo. Este rubro lo aprovechan muy bien las empresas “tipo A”.

Identificando los proyectos en los planes, se abre la segunda línea de negocio, ya que lo que comúnmente hacen los gobiernos locales o federales antes de la implementación, es lanzar por licitación pública los estudios de factibilidad o preinversión de dichos proyectos. Esto con el fin de saber si realmente el proyecto a ejecutar resulta viable desde el punto de vista técnico, económico, financiero, legal y ambiental y con ello obtener los recursos públicos necesarios para su implementación. Este tipo de proyectos, al igual que lo descrito en el párrafo anterior, son muy bien aprovechados por las empresas “tipo A”. Sin embargo, los desarrolladores de tecnología e integradores de soluciones también podrían aprovecharlo si consideran lo que se describe a continuación.

Si el ente gubernamental carece de recursos para los estudios y proyectos, se abre la tercera línea de negocio, ya que la empresa interesada puede realizar una “Propuesta no solicitada”[2], para que entidades como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), entre otras, decidan si las aceptan o las rechazan, sin embargo, aunque esta figura señala que la empresa que proponga la obra puede participar en la licitación para construirla, recibirá un pago por parte del gobierno para cubrir los gastos de preparación del proyecto en caso de que no le sea adjudicada la obra.

La desventaja es que las empresas que compitan en la licitación pueden sentirse en desventaja frente a quien hizo la propuesta no solicitada, ya que la Ley contempla darle 10 puntos de ventaja. Como se mencionó en párrafos anteriores, este tipo de propuestas pueden ser muy bien aprovechadas por las empresas “tipo B y C” en asociación con una empresa consultora que asesore su desarrollo.

Una cuarta línea de negocio podría ser el gerenciamiento o supervisión de la operación, así como, el mantenimiento y rehabilitación del sistema, sobre todo para los sistemas de transporte público, ya que, por su complejidad, este rubro aún carece de lineamientos sólidos para la contratación por parte del ente gestor/regulador. El ejemplo, podría ser la supervisión mediante cumplimiento de estándares de desempeño, algunos de ellos podrían ser:

  • Frecuencias e intervalos de paso en los vehículos del sistema.
  • Cumplimiento y número de paradas efectuadas por los vehículos.
  • Satisfacción del usuario.
  • Porcentaje de evasión al pago con respecto al ingreso total.
  • Cumplimiento del recorrido previsto.
  • Índice de pasajeros por kilómetro IPK.
  • Pasajeros transportados por vehículo al día.
  • Reparación media entre fallas del sistema.
  • Estado físico de estaciones, paraderos y talleres.

Lo anterior apoyaría a la autoridad a tomar decisiones acertadas en cuanto pagos, penalizaciones y/o incidencias en la operación, así como, mantener buenos estándares de calidad en la prestación del servicio. Si rompemos paradigmas o mantenemos la mente abierta, sería algo similar a los contratos de Agente Administrador y Supervisor (AAS) para proyectos carreteros. En esta línea de negocio se pueden ver beneficiados fuertemente las empresas “tipo B”, ya que serán quienes provean las herramientas necesarias para la toma de información que permita estimar los estándares de desempeño.

Finalmente, una quinta línea de negocio y sobre todo para empresas “tipo B”, podría ser proponer en los PIMUS el concepto de “SMART MOBILITY”, donde se dicten los lineamientos, estrategias, proyectos y programas enfocados a tecnologías de gestión de la movilidad en la ciudad, tomando como base diferentes efectos evaluados en los aspectos de análisis que integran el plan, tales como:

  • Ahorro en tiempo.
  • Reducción de accidentes.
  • Reducción de emisiones contaminantes.
  • Efectos en la salud, especialmente en el caso de la bicicleta.
  • Impactos económicos de las peatonalizaciones.
  • Efectos en el reparto modal.

Sin duda existen grandes oportunidades de desarrollo de negocio en materia de infraestructuras de transporte, lo cual dependerá de romper paradigmas al momento de planificar las soluciones, así como de la adecuada gestión en su implementación. De seguir alguna de las líneas de negocio planteadas, se atraerán grandes beneficios tanto para aquellas empresas interesadas, como a la población, ya que estos últimos disfrutarán el día a día de la solución implementada.