A menudo nos enteramos por medios de comunicación o redes sociales de hechos de tránsito donde personas pierden la vida al ser atropelladas, por estar en una colisión, entre otras. Las muertes que se viven en las calles por este tipo de sucesos parecieran un tema inherente al uso de la calle y por lo tanto, hemos perdido sensibilidad hacia estos sucesos y los tomamos como parte de lo cotidiano, lo cual no debe ser así.
¿De qué grado es el problema? Las cifras nos dan la respuesta: cada año se registran en promedio 1.25 millones de muertes en el mundo por accidentes viales, mientras que México se ubica como la séptima nación con más hechos de tránsito en el mundo, y en el país estos sucesos se ubican como la primera causa de muertes en niños y jóvenes; en lesiones, 800 mil personas viven en México con una discapacidad por esta causa.
Para hacer frente a este tema, países y ciudades emprendieron medidas de seguridad vial, siendo Suecia uno de los primeros con resultados positivos. En 1997 Suecia emprendió Vision Zero que tiene por objetivo reducir al mínimo (cero) las muertes y lesiones fatales a causa de hechos de tránsito y tiene el principio ético de que ninguna pérdida de vida es aceptable a causa de un accidente vial.
En Suecia, con el lanzamiento de esta política de seguridad vial, se establecieron objetivos de reducción de 50% para los años 90, sin embargo se replanteó esta misma meta para 2020 y alcanzar el cero en 2050. La Organización de las Naciones Unidas, (ONU) incluyó en los Objetivos de Desarrollo Sostenible reducir de igual forma hacia 2020, la mitad de muertes por esta causa, con lo cual todas las naciones integradas asumen dicho compromiso.
En Europa, países como Alemania y Noruega adoptaron Visión Cero con resultados positivos, en Latinoamérica, la Ciudad de México fue la primera urbe en hacerlo con la construcción y aplicación de un nuevo reglamento de tránsito que entró en vigor el 15 de diciembre de 2015 con conductas que salvan vidas, al tomar en cuenta las recomendaciones que realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia de seguridad vial.
Dichas conductas se delinean en acciones que contribuyen a reducir el riesgo de muerte o lesión fatal, como conducir sobrio, utilizar el cinturón de seguridad conductor y pasajeros, respetar los cruces peatonales, dar vuelta continua únicamente donde un disco lo señale, no usar distractores (hablar por teléfono), usar casco en tripulantes de motocicletas, utilizar silla o sujetador para infantes, y respetar los límites de velocidad.
Visión Cero comprende además de medidas reglamentarias o legislativas para mejorar la seguridad vial, campañas de cultura y educación, capacitación a los usuarios de la calle, entre otras; acciones que por lo pronto en la Ciudad de México ya han logrado una disminución de 18% de muertes, impactando de manera positiva en los usuarios más vulnerables, peatones y ciclistas.
De esta forma, en la pasada edición de ONU Hábitat III, se incluyó a la CDMX en la Red de Ciudades con Calles Seguras, con la cual se podrá conformar un tablero de datos e información sobre los hechos de tránsito que se registran, para poder compartir de manera internacional con respecto a otras ciudades.
Las medidas de seguridad vial enfocadas a la reducción de muertes y lesiones fatales como Visión Cero, son impostergables como un tema de salud pública y de responsabilidad social, con lo cual las calles sean un espacio seguro para transitar, sin importar el sistema de movilidad que utilicemos. Implementar medidas que reduzcan los riesgos aún en contra de un error humano o mecánico, nos ayudará a tener ciudades más amigables.
Con esta edición, inicio mi participación en una de las publicaciones más importantes dedicadas a la movilidad y transporte, agradezco la apertura de este espacio y la atención que brindan a la seguridad vial, tema que estaré abordando en cada entrega debido a la imperante necesidad de reducir muertes y lesiones por hechos de tránsito.





































