
En un esfuerzo por modernizar el transporte público, el Gobierno de Puebla exigirá que las nuevas concesiones solo sean otorgadas a transportistas que operen con unidades eléctricas. Así lo confirmó la secretaria de Movilidad y Transporte del estado, Silvia Tanús Osorio, quien aseguró que esta medida busca mejorar la calidad del servicio y reducir el impacto ambiental.
La funcionaria detalló que la dependencia estatal avanzará con esta estrategia una vez que concluya la revista vehicular, proceso tras el cual se elaborará el Plan de Movilidad Urbana, un documento clave que incluirá una Encuesta Origen-Destino. Este estudio será fundamental para identificar las verdaderas necesidades de transporte en distintas zonas y definir hacia dónde deben dirigirse las nuevas rutas.
Sin embargo, la falta de planificación en años anteriores ha generado un desorden en la distribución de rutas, provocando saturación y conflictos entre transportistas en diversas zonas de la metrópoli. Tanús Osorio reconoció que la ausencia de este tipo de estudios ha afectado la eficiencia del sistema de transporte público en Puebla, permitiendo la superposición de rutas y afectando a los usuarios.
Como parte de la reestructuración, la Secretaría de Movilidad y Transporte también realizará modificaciones jurídicas para establecer el requisito de unidades eléctricas en las nuevas concesiones. Esta decisión se alinea con la estrategia estatal para avanzar en la electromovilidad y modernización del transporte público, un sector que sigue enfrentando rezagos en infraestructura y calidad del servicio.
Mientras tanto, la dependencia mantiene suspendidos trámites clave, como permisos, modificaciones de derroteros y licencias, hasta que se cuenten con los resultados del estudio. Esto significa que transportistas y usuarios deberán esperar a que las autoridades concluyan el análisis y definan la nueva estrategia de movilidad.
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A pesar de que la transición hacia un sistema de transporte eléctrico representa un paso hacia la sostenibilidad, la falta de incentivos, financiamiento y una infraestructura de carga adecuada podrían convertirse en obstáculos para su implementación. ¿Está Puebla preparada para dar este salto tecnológico sin afectar la operación y disponibilidad del servicio?




































