
El sistema de transporte público en Colima enfrenta un punto de inflexión. Entre los efectos acumulados de la pandemia y el crecimiento acelerado de alternativas informales, como las mototaxis, autoridades y concesionarios han comenzado a delinear una estrategia de modernización que apuesta por unidades híbridas y modelos financieros sostenibles.
El presidente de la Federación del Transporte Urbano y Suburbano de Colima, Zenen Campos Beas, informó que se ha planteado a la Subsecretaría de Movilidad (Semov) la adquisición de camionetas y camiones con tecnología híbrida, así como la repotenciación de unidades existentes, como parte de un esfuerzo por renovar la flota sin comprometer la viabilidad económica de los concesionarios.
Como base para la toma de decisiones, explicó que ya se realizó un estudio técnico para identificar cuántas unidades deberán salir de circulación al superar los 10 años de antigüedad. Sin embargo, reconoció que el contexto financiero del sector, debilitado tras la pandemia de Covid-19, representa un obstáculo para avanzar a la velocidad requerida.
En este escenario, la subsecretaria de Movilidad, Blanca Ballesteros Uribe, ha impulsado acercamientos con instituciones financieras y armadoras de vehículos para diseñar esquemas que permitan la renovación o reacondicionamiento de unidades sin generar endeudamiento. Entre las alternativas se contempla la creación de un fideicomiso con aportaciones compartidas entre gobierno y concesionarios, en cumplimiento con el marco legal vigente.
La propuesta técnica incluye la incorporación de unidades de menor capacidad —alrededor de 33 pasajeros—, con tecnologías más limpias, como modelos híbridos que operen con gasolina y gas LP. Este tipo de vehículos podría adaptarse mejor a las condiciones urbanas de municipios como Colima, Villa de Álvarez y Manzanillo, donde la demanda y la infraestructura vial requieren soluciones más flexibles.
El diagnóstico también revela una crisis de cobertura en algunos municipios. En Tecomán, el servicio de transporte urbano prácticamente desapareció hace más de tres meses. De las 41 unidades que operaban, sólo quedaron cuatro, que eventualmente dejaron de circular. En paralelo, el número de mototaxis creció de aproximadamente 70 a cerca de 400 unidades, modificando por completo la dinámica de movilidad local.
Un fenómeno similar, aunque a mayor escala, se observa en Manzanillo, donde las mototaxis pasaron de alrededor de 200 a cerca de 2 mil unidades, consolidándose como una opción dominante ante la falta de servicio formal suficiente.
Frente a este panorama, se analiza la adquisición de unidades a una armadora ubicada en Puebla. Su menor tamaño permitiría ampliar la cobertura al ingresar a vialidades estrechas donde actualmente los camiones convencionales no pueden operar, lo que podría representar una ventaja competitiva frente a las opciones informales.
En términos de inversión, Campos Beas detalló que un camión nuevo convencional tiene un costo de entre 2.4 y 2.6 millones de pesos, mientras que un modelo híbrido ronda los 1.6 millones. Por su parte, las camionetas se ubican en aproximadamente 1.15 millones de pesos, una cifra similar al proceso de repotenciación, que implica renovar carrocería, motor y componentes internos.
Para el caso específico de Tecomán, la propuesta contempla la introducción de camionetas híbridas con capacidad de entre 15 y 25 pasajeros, como una medida para restablecer el servicio de manera más ágil y acorde a la demanda actual.
Finalmente, el dirigente transportista expresó confianza en que los concesionarios participen en este proceso de transformación y en que el Gobierno del estado respalde las iniciativas, con el objetivo de recuperar la cobertura, mejorar la calidad del servicio y avanzar hacia un sistema de transporte más eficiente y sostenible.



































