Movilidad para todos, hacia un futuro incluyente - Pasajero7

Movilidad para todos, hacia un futuro incluyente

banners sup copiaEn diversas ciudades mexicanas se abordan políticas de transporte y movilidad basadas en la priorización del automóvil, en las que se ha relegado al transporte y los espacios públicos a un papel secundario. Esto ha supuesto la exclusión de los grupos sociales más desfavorecidos, es decir, aquellas personas con alguna discapacidad física, adultos de edad avanzada, niños y personas con bajos ingresos económicos, entre otros.

La inserción de todas las personas, sin importar distinción, implica abordar diversos aspectos si se pretende avanzar hacia acciones y proyectos integrales para una mejor inclusión social en el territorio mexicano, sin embargo, la habitual visión parcial de proyectos en la ciudad no ha permitido ver con objetividad los graves problemas sociales, económicos y urbanos en términos de movilidad. Es por esto que una movilidad sostenible e incluyente puede ser por un lado, el eje rector de transformaciones urbanas para reestructurar la planificación de las ciudades y al mismo tiempo, un instrumento que permita superar diversos problemas relacionados con la exclusión social, la calidad de vida y el espacio urbano.

Inclusión y movilidad incluyente

El concepto de inclusión en la movilidad urbana hace referencia a aquellas acciones, tanto políticas, económicas, de planificación y diseño urbano, sin importar la condición económica, sexo, edad, grupo social, etc., que permiten la participación de los diversos modos de movilidad que ofrece la ciudad de una manera eficiente. Una movilidad incluyente puede abordarse desde diversas perspectivas: Por un lado desde el aspecto social, ya que nos encontramos sumergidos en un territorio desigual en el que las oportunidades del transporte público se ven condicionadas por la localización y la distancia de los hogares a los lugares de trabajo, consumo o recreación, por mencionar algunos. Esto a su vez necesita abordarse desde una perspectiva económica, en razón de los costos del pasaje y el número de viajes que debe de realizar la población para llegar a su destino y también desde una perspectiva de diseño, hablando de una accesibilidad universal como rampas, semáforos auditivos, señalización, nomenclatura Braille, banquetas, texturas, etc. con dimensiones y diseños adecuados.

En este sentido, Cecilia Jiménez, colaboradora de la asociación “Levántate… Hoy”, destacó la necesidad de contar con una infraestructura y un sistema de transporte que permita a las personas con discapacidad moverse de manera libre y sin la necesidad de algún acompañante. Además, recalcó la importancia de intervenir y reacondicionar las paradas del transporte público concesionado por medio de sistemas inteligentes de transporte, es decir, información en tiempo real, tanto auditiva como visual, frecuencia de las unidades del transporte público, tiempo de llegada y todas aquellas características que permitan la inclusión de todos los sectores sociales en pro de una movilidad más sostenible.

La disponibilidad e implementación de esta tecnología en los sistemas de transporte masivo podría ser una de tantas llaves que den como resultado el incremento en la demanda de personas con discapacidad, cuyas condiciones pueden ser compensadas con ayuda de la tecnología a fin de igualar el derecho y las oportunidades para su movilidad.

Movilidad incluyente en territorio mexicano

Hoy en día, nuestras ciudades parecieran no estar diseñadas para los ciudadanos, sino a favor del automóvil, al invertir gran parte de los impuestos en grandes vialidades, privilegiando a éste en lugar de todos los ciudadanos y un transporte público incluyente. La movilidad urbana en México ha evolucionado de manera lenta en comparación con otros países, es decir, aún carecemos de una accesibilidad universal para personas en sillas de ruedas y personas con discapacidad física en muchos de los proyectos de infraestructura relacionados con el transporte público, aspectos en relación con el costo del pasaje y su integración entre los diversos modos de movilidad que ofrecen las ciudades: Metro + autobús + bicicleta, por dar un ejemplo. Así, centrar la problemática en las necesidades de una accesibilidad universal y una movilidad incluyente, permite entender en qué medida las grandes transformaciones experimentadas por los sistemas de transporte, inducen grandes modificaciones en las condiciones de vida de las personas con discapacidad y los sectores menos favorecidos de las ciudades.

Por ejemplo, en la capital de nuestro país el Gobierno del D.F. ha comenzado a trabajar en acciones puntuales. Desde la administración pasada se presentó un manual técnico de accesibilidad, que si bien aborda acciones relacionadas con las barreras físicas  y de accesibilidad universal (rampas, señalización, texturas en el espacio público, etc.), se encuentra desarticulado de los sistemas de transporte público como el Metro y el sistema de autobuses convencional.  Recientemente, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, anunció las acciones que fortalecerán a grupos con algún tipo de discapacidad que utilizan el Sistema de Transporte Colectivo Metro, con 19 elevadores adicionales a los ya existentes en más 10 estaciones del Metro, además de la instauración del sistema Braille.

En lo que respecta a las acciones llevadas a cabo en la ciudad de Guadalajara, podemos afirmar que se ha avanzado más en su inclusión desde la concepción de los proyectos, ya que tanto el sistema de Tren Eléctrico como el sistema Macrobús cuentan con infraestructura incluyente para personas con discapacidad: Orugas eléctricas para transportar a personas en sillas de ruedas, guías y placas Braille para personas con discapacidad visual y rampas eléctricas en autobuses convencionales.

A pesar de esto, muchas de estas acciones corresponden única y exclusivamente a acciones de forma y no de fondo, es decir, se realizan acciones puntuales en la infraestructura y el espacio público sin una planificación integral en la que se contemple una integración del costo del pasaje con otros modos de transporte, un análisis de la población que permita localizar a las personas con alguna discapacidad y que con base en esa información, se incremente el número de unidades con rampas más allá del porcentaje estipulado por la ley.

Sofía Gutiérrez, investigadora y capacitadora de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos Jalisco, nos da a conocer sus apreciaciones con relación a la movilidad incluyente:

“El término de incluyente en perspectiva de derechos humanos, tiene que ver en que absolutamente todas las personas que viven en el territorio mexicano, tengan el acceso a moverse y desplazarse libremente por toda la ciudad”. 

Además, resalta de manera positiva que el estado de Jalisco ha avanzado en acciones gracias al trabajo de diversas secretarías e instituciones públicas. De igual forma, afirma que si buscamos transitar hacia una movilidad incluyente, debemos de abordar la inclusión desde dos líneas puntuales, una desde el ámbito gubernamental en el que se busquen tratados internacionales para su gestión e implementación y por otro lado, desde la esfera social, para su aceptación y cumplimiento, es decir, una dinámica recíproca a favor de todos los que vivimos en el territorio.

La perspectiva académica

En entrevista con académicos de la Universidad Panamericana, el Mtro. Carlos Garnier, Diseñador industrial, nos da sus impresiones sobre una Movilidad Incluyente: “Una movilidad incluyente permite el acceso a transitar en espacios o medios de transporte públicos, a cualquier tipo de persona, sin importar su condición o salud física, o los medios de ayuda que éste requiera”.

Al mismo tiempo, subraya: “El transporte urbano requiere modificaciones de fondo para hacer de las ciudades en nuestro país, espacios de convivencia en los que se emplee menos tiempo en desplazarse de un lugar a otro, y en donde se priorice el correcto uso de los autos y sistemas de transporte público, garantizando acceso a poblaciones específicas como niños, ancianos, personas con discapacidades físicas, peatones y ciclistas”.

La Mtra. Fabiola Cortés Chávez, Profesora Investigadora de Diseño Industrial, considera que transitar hacia una movilidad incluyente sugiere un trabajo de conjunto, es decir, universidad, sociedad, gobierno, empresas, expertos en diversas temáticas,  con la finalidad de realizar proyectos multidisciplinarios en los que estén contemplados factores determinantes, como la logística, ergonomía, normas viales, señalética, vehículos, sistemas de información, capacitación, administración, política, etc.

Por otra parte, es pertinente señalar que aunque la nueva Ley de Movilidad del D.F. así como la Ley de Movilidad y Transporte del Estado de Jalisco, abordan la problemática de los sectores más vulnerables, diferentes ONG e investigadores han señalado que la inclusión se aborda, en ambas leyes de  manera genérica,  por tal razón, subrayan que es necesario considerar en los proyectos de movilidad, a todos los sectores políticos, sociales y empresariales con el objetivo de que la inclusión sea considerada como parte fundamental de cualquier proyecto.

Y si bien el objetivo no está cubierto en su totalidad, el eco de estos esfuerzos ha generado réplicas en otros estados de la república, como el caso de San Luis Potosí, donde recientemente se presentó una iniciativa para reformar y adicionar diversos artículos de la Ley para la Inclusión de las Personas con Discapacidad y de la Ley de Tránsito del Estado de San Luis Potosí, con la intención de garantizar la movilidad y el acceso de las personas con discapacidad dentro de la misma.

Sistema VS Transporte Convencional

Un panorama diferente se presenta en la mayoría de los Sistemas Rápidos de Transporte, en donde autoridades, operadores y grupos de interés, han colaborado para diseñar una alternativa de transporte que reconozca las diferentes condiciones de una sociedad heterogénea. Sistemas como el SIT Optibús de León, Metrobús del DF o Macrobús en Guadalajara, el Sistema Ecovía de Monterrey o el ViveBus de Chihuahua, ponen la muestra en términos  de inclusión de sus usuarios. Algunas características que comparten estos  sistemas son:

  1.  Autobuses a nivel de las plataforma de las estaciones,  lo que permite el acceso a personas en sillas de rueda o niños pequeños.
  2. Áreas en el interior de los autobuses diseñadas para usuarios con necesidades especiales, tales como personas con discapacidad física, ancianos, mujeres embarazadas y niños.
  3. Infraestructura pensada para incrementar la accesibilidad a las estaciones por medio de rampas al ingreso de las estaciones.
  4. Marcas en el pavimento para guiar a los usuarios con discapacidad visual hacia las entradas de manera segura, así como placas Braille para la lectura básica del viajero.
  5. Semáforos auditivos.

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Actualmente, y a pesar de las notables inversiones en otros sistemas de transporte público masivo, Metro o BRT, el transporte público concesionado continúa siendo un sistema indispensable en las formas de movilidad urbana, sin embargo, es ahí en donde se encuentran los atrasos más significativos en términos de una movilidad incluyente. La propia figura que hoy prevalece de hombre-camión, se traduce, la mayoría de las veces, en la oferta de un servicio agresivo y omiso con las personas con movilidad limitada. Factores económicos, leyes y reglamentos en letra muerta, y soluciones de forma y no de fondo, agravan un problema que aunque sobrediagnosticado, no ha mostrado señales de mejora.

Hacia un futuro incluyente

Los mensajes son claros. Hay una fuerte necesidad de una movilidad incluyente desde el quehacer público y el empoderamiento de los sectores sociales, a través de un proceso participativo para comprometerse con acciones que den lugar a mejores ciudades y una mejor calidad de vida. Por lo tanto, se debe incluir todos a los especialistas, investigadores, académicos, profesionales, responsables políticos y activistas, en las áreas relacionadas con una movilidad y la planificación sostenible e inclusiva, medioambiental, de salud pública, ingenierías, transporte público, etc. Solo cuando estos actores integren un verdadero debate, así como una verdadera voluntad de cambio sobre la movilidad, habrá grandes resultados de fondo.