La Línea 13 del Trolebús en la Ciudad de México representa una alternativa importante de transporte público. Históricamente, el Eje 8 Sur siempre ha contado con el servicio de este medio de transporte y, durante muchos años, fue el principal corredor para conectar el oriente con el poniente de la CDMX. Resulta importante hacer un recuento de cómo, en administraciones anteriores, se intentó terminar con el sistema de transportes eléctricos bajo el argumento de la antigüedad de las unidades y las fallas continuas de la red, particularmente en el suministro de energía eléctrica, así como el robo constante del cableado de cobre, uno de los problemas más graves. Estas situaciones dejaron sin posibilidad de operación a las unidades, bajo el razonamiento de que la Línea 12 del Metro ofrecía una mejor conexión.
Así transcurrieron varios años sin transporte eléctrico en la zona. Con los cambios en el Servicio de Transportes Eléctricos (STE), el Gobierno de la Ciudad de México comenzó a adquirir nuevas unidades de última generación y a rehabilitar las líneas existentes. Como resultado, se inauguró la Línea 13, con terminal en el oriente en el paradero del Metro Constitución de 1917 y, al poniente, en el paradero de Mixcoac, con una conexión relevante y continuidad con el trolebús elevado proveniente de Chalco. En este caso particular, es importante destacar que fueron destinadas unidades de última generación, 18 unidades estándar y 28 articuladas. Esto permitió reconectar una red histórica a través del cableado de alimentación de las catenarias, lo que generó una oportunidad de movilidad para casi 40 mil personas, mediante una alternativa valiosa y, sobre todo, amigable con el medio ambiente.
Esta línea beneficia principalmente a estudiantes, trabajadores y familias que requieren traslados diarios hacia una zona particularmente compleja, ya que el Eje 8 Sur solo corre de poniente a oriente hasta la Calzada de la Viga. La falta de continuidad en otros sistemas de transporte obliga a realizar desvíos que implican una pérdida considerable de tiempo. Como un valor agregado, las personas adultas mayores prefieren este servicio frente a otras alternativas.
Sin embargo, uno de los retos más notorios en la operación de la Línea 13, particularmente en la alcaldía Iztapalapa, es la falta de un carril confinado a lo largo de todo su trayecto. Esta situación provoca que automovilistas invadan el carril exclusivo, generando demoras y afectando la frecuencia y eficiencia del servicio. De manera casi cotidiana, se despliegan células de oficiales de tránsito para agilizar la circulación; no obstante, la insistencia de automovilistas de todo tipo que estacionan sus vehículos en el carril confinado provoca que, una vez que los oficiales concluyen las labores de retiro e infracción, el espacio vuelva a ocuparse en cuestión de minutos.
La Línea 13 del Trolebús es una alternativa clave de movilidad en el Eje 8 Sur, con beneficios ambientales y sociales, pero enfrenta serios problemas operativos por la falta de un carril confinado continuo, especialmente en Iztapalapa.
Los puntos más críticos se localizan en las inmediaciones de estaciones de transporte, dependencias de gobierno —particularmente frente a la sede de la alcaldía Iztapalapa—, clínicas, hospitales, zonas bancarias y escolares. En promedio, se registran entre 15 y 20 sanciones diarias, principalmente a vehículos con placas foráneas, a los que se les retiran las láminas.
Para que la Línea 13 alcance su máximo potencial y realmente contribuya a mejorar la movilidad, es indispensable reforzar la infraestructura vial mediante la habilitación de un carril confinado continuo. Actualmente, este solo existe en el perímetro de la alcaldía Benito Juárez, mientras que en Iztapalapa está ausente, lo que provoca un serio caos de movilidad para la Línea 13. Esta situación se ve agravada por la presencia de franeleros, comerciantes y transportistas de la zona —microbuses, taxis y mototaxis—. La problemática es tan severa que el tiempo de recorrido se duplica en comparación con los tramos donde sí existe un carril exclusivo.
A ello se suma la dificultad para realizar ascensos y descensos seguros de personas usuarias, ya que no hay condiciones adecuadas para efectuar las paradas, lo que pone en riesgo a la población. Por esta razón, resulta necesario construir barreras que garanticen el libre tránsito del trolebús, al tiempo que se brinde mayor protección a los ciclistas, quienes enfrentan riesgos constantes sobre la Calzada Ermita Iztapalapa (Eje 8 Sur). Estas acciones permitirían mejorar la regularidad del servicio, reducir los tiempos de traslado y elevar de manera significativa la seguridad de las personas usuarias. Además, el uso del espacio vial se ordenaría mejor, ya que actualmente los motociclistas, al intentar rebasar por el extremo derecho, con frecuencia protagonizan incidentes con usuarios durante el ascenso o descenso de las unidades.
La Línea 13 del trolebús se consolida como una opción de movilidad de gran relevancia para quienes se desplazan a lo largo del Eje 8 Sur. No obstante, es urgente garantizar de manera efectiva el derecho a la movilidad de las personas usuarias, así como condiciones adecuadas para que los operadores puedan desempeñar su labor en la alcaldía Iztapalapa sin enfrentar siniestros viales. Las maniobras forzadas, especialmente con las unidades articuladas, generan mayores dificultades operativas y provocan caos vehicular, en particular en zonas donde vehículos mal estacionados obstruyen el paso.
Por lo anterior, resulta impostergable la rehabilitación de un carril exclusivo para el trolebús y ciclistas. Esta medida aportaría múltiples beneficios a la población usuaria, reduciría los incidentes en la avenida Ermita Iztapalapa, mejoraría los tiempos de traslado y permitiría ascensos y descensos libres de riesgos, especialmente para personas adultas mayores y con discapacidad. Asimismo, contribuiría a mejorar la imagen urbana de la zona oriente de la ciudad y a fomentar una cultura vial que respete la prioridad de los servicios de transporte eléctrico.
La ausencia de infraestructura exclusiva genera retrasos, riesgos para usuarios y operadores, y pérdida de eficiencia, por lo que es urgente habilitar un carril exclusivo para mejorar la seguridad, los tiempos de traslado y la calidad del servicio.



































