Es necesario entender el término inteligente, que de forma emergente se utiliza en el desarrollo de las ciudades y que inició de la evolución del concepto desarrollado en el 2004 de ciudad digital por el Gobierno Español, y transformado posteriormente por el de ciudad inteligente, que hoy se asocia con el de ciudad eficiente y ciudad sustentable. Pero, ¿qué es una ciudad inteligente?
Tomando como base una de las definiciones de la red informática mundial, definen a esta como:
“La ciudad inteligente a veces también llamada ciudad eficiente o ciudad súper-eficiente, se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sustentabilidad y que es capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas, y de los propios habitantes, tanto en el plano económico, como en los aspectos operativos, sociales y ambientales”.
Es importante saber ¿de qué tamaño es el problema que enfrenta el mundo? Recordemos que los especialistas estiman que la superficie del planeta es de 148.9 millones de Km2 y se conforma por los siguientes porcentajes, el 71 % está cubierto de agua (105.72 millones de km2) y el restante 29% (43.181 millones de km2) es masa continental. También nos dan a conocer que el 96.5% es agua salada y el resto 3.5% es agua dulce, que se encuentra a nivel superficial en forma de ríos, arroyos y lagunas, a nivel subterráneo en forma de acuíferos naturales, y en forma de hielo en los polos y cimas de montañas.
Lo preocupante es lo dicho en el reporte que presentó Charbel Aoun, vicepresidente de Smart cities, en el que nos dice que, “los centros urbanos constituyen solo el 2% (2.97 millones de km2) de la superficie mundial, las ciudades albergan la mitad de la población del globo, consumen 75% de nuestros recursos energéticos y emiten 80% del carbono que contamina el medio ambiente”. Lo anterior nos determina que uno de los principales problemas del planeta son sus ciudades y, que resolviendo o controlando sus consumos y emisiones rompemos nuestro paradigma actual.
Con base en lo anterior debemos fijarnos un nuevo derrotero, derrotero que promueva incrementar la eficiencia funcional de la ciudad y la sustentabilidad –económica, social y ecológica- lo que permitirá a las autoridades mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
La ciudad inteligente se basa en eficientar la energía, la movilidad urbana, el agua potable, los servicios públicos, así como el consumo de energía para casas y edificios. Mi participación pone acento en la eficiencia de la movilidad urbana, como lo sabemos, es el mayor productor de gases de efecto invernadero, generando efectos letales a los residentes de las zonas urbanas del mundo. Sabemos que el problema seguirá incrementándose, dado que las ciudades se han convertido en la principal oferta para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales.
El crecimiento de la población en zonas urbanas es difícilmente controlable, recordemos que entre 1985 y 2018 la población mundial pasó del 41.23% al 55% y se estima que para el 2050 alcance el 68% de la población mundial. Esta concentración nos está generando serias ineficiencias conocidas como externalidades negativas que tienen un costo económico y social enorme, perdiendo la calidad de vida que caracterizó a las ciudades de mediados del siglo pasado. Hoy los administradores de la ciudad están sobrepasados, y señalan que el consumo sin planeación de los recursos dejará de ser una opción viable para el crecimiento económico y social.
Las emisiones generadas por la movilidad urbana para la realización de las actividades diarias, ubican a esta función como la principal prioridad de los gobiernos de las ciudades que desean conservar sus espacios con mejores condiciones medioambientales, para las generaciones futuras. Hoy existen importantes iniciativas por parte de la Unión Europea, que buscan promover y desarrollar una economía con baja emisión de carbono para 2050.
En México nuestro principal generador de gases de efecto invernadero es el sector transporte, al generar un 35.1% del total, es por esto que desde principios del siglo XXI el Gobierno de Jalisco ha impulsado una política seria y ordenada que promueva una movilidad urbana sustentable (MUS).
Después de 18 años de haber desarrollado al interior del CEIT y en coordinación con el ITESO, el libro “movilidad un visión estratégica en la Zona Metropolitana de Guadalajara”, en el que propusimos un nuevo modelo de movilidad, basado en interrelacionar tres políticas urbanas – desarrollo urbano, movilidad urbana y gestión vial-, que para lograrlo necesitábamos vencer importantes desafíos que a continuación expongo.
DESAFÍOS DESARROLLO URBANO
- Control del uso y la ocupación del suelo.
- Impulsar un desarrollo urbano sustentable.
- Abordar proyectos de forma coordinada.
- Defensa del patrimonio histórico.
- Continuidad de políticas urbanas.
- Control de los polos generadores de viajes.
DESAFÍOS DE LA GESTIÓN VIAL
- Medidas de impulso y restricción.
- Reducir los índices de accidentes viales.
- Reducir la contaminación ambiental.
- Una garantía de prioridad política al transporte público.
- Promover la participación de la iniciativa privada.
- Participación de la sociedad.
DESAFÍOS DE LA MOVILIDAD URBANA
- Integración de los diferentes modos de movilidad urbana.
- Creación de indicadores de la movilidad.
- Aumentar la eficiencia del transporte público.
- Reconquistar la confianza de los ciudadanos.
- Conquistar nuevo público.
- Mejor calidad de los servicios de transporte público.
- Consolidar una red integral de transporte.
- Reducción de costos y garantía de tarifas adecuadas.
- Impulsar proyectos de ciclovías.
- Incrementar el respeto por el transeúnte.
- Establecer un marco regulador para taxis.
Hoy vemos con satisfacción cómo la visión del programa que se impulsa a nivel mundial “ciudades inteligentes”, se asemeja a la visión presentada por el Estado de Jalisco, algunos años antes del inicio de este programa, sabemos, que el objetivo de “ciudades inteligentes” se basa en el uso eficiente de la energía; y la propuesta de Jalisco se basa en la interrelación de las políticas urbanas que hacen más eficiente la movilidad de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).
La nueva administración estatal, a la cual felicito, inició su administración vinculando el desarrollo urbano con la movilidad y de seguro el beneficio que esta fusión dará al ZMG será positivo, ya que los nuevos desarrollos deberán basarse en zonas urbanas orientadas al transporte público (DOT). Es necesario vencer los desafíos visualizados a principios de este siglo y creo que por los perfiles del personal que dirige las instituciones responsables los irán eliminando.
Finalmente, pongo acento en que si queremos cambiar el destino de nuestras ciudades, debemos de priorizar el desarrollo de tres políticas que hoy ya han iniciado, pero no con la contundencia que se requiere. La primera y creo la más importante es la capacitación y colaboración por parte de la sociedad civil; la segunda, el desarrollo de la infraestructura para impulsar un sistema integrado de movilidad; y tercera, la incorporación de la tecnología adecuada.
Sabemos que sin estas tres políticas estaremos lejos de alcanzar una movilidad urbana sustentable (MUS).





































