En 2005, George Steiner, considerado actualmente uno de los críticos de literatura y cultura más importantes, publicó La idea de Europa. En su ensayo, fuerte crítica al futuro que parece vislumbrarse en el continente, Steiner busca identificar los elementos fundamentales de la naturaleza europea. El segundo elemento lo señala como: “la geografía hecha a la medida de los pies”.
George Steiner sostiene que el paisaje pedestre abonó en la constitución del pensamiento y la sensibilidad europea, a través de cercanía y unidad. Cómo pasar desapercibida la importancia que tenían sus cotidianos paseos a pie, o Fussgang, para la filosofía Kantiana; la naturaleza de flâneur por parte de Rousseau o Montaigne. Para Europa, se señala que: “Metafóricamente —pero también materialmente—, ese paisaje ha sido moldeado, humanizado por pies y manos”.
Es fácil —y hablo desde mi experiencia— olvidar que la labor que se hace diariamente de rescate en nuestras vialidades y espacios urbanos, no se reduce al ejercicio técnico y de eficiencia; sino que constituye lo más básico de nuestra identidad ciudadana, pues es en el ámbito local, en el que nos desenvolvemos día con día. ¿Qué hacemos entonces con el elemento fundamental de nuestro desarrollo?
El pasado jueves 16 de febrero, la Ciudad de México fue sede de uno de los ejercicios más importantes en materia de rediseño urbano. En primer lugar, y como parte de la política pública de Visión Cero Accidentes que ha sido implementada en la CDMX desde 2015, se logró el rediseño y próxima obra del crucero en Avenida Universidad y Eje 10 Sur Copilco. La intervención se suma a otras 100 que, desde el 2014, han sido parte de la política de seguridad vial de la Ciudad.
Estos esfuerzos de nivel local son parte de la transición al Nuevo Modelo de Movilidad en el que la seguridad vial y la mejora de la convivencia en las calles son los pilares fundamentales de la política pública urbana. Los cruceros seguros ahora incorporan el rediseño geométrico, el ajuste en la operación de semáforos, la señalización horizontal y vertical, reconfiguración de carriles y ampliación de zonas de resguardo peatonal. Durante las horas que duró el ejercicio sobre Avenida Universidad y Copilco, no se colapsó la zona en congestionamiento; sino, por el contrario, se pacificó en tránsito vehicular dando certeza en las trayectorias. Las nuevas zonas peatonales fueron un elemento de confinamiento que disminuyó sustancialmente la vulnerabilidad de los usuarios activos de la vía ante vehículos particulares.
Desde 2014, la Ciudad de México está apostando por convertirse en una ciudad a escala humana. Los resultados no han sido menores. En un año de aplicación del nuevo Reglamento de Tránsito, las muertes por hechos de tránsito han disminuido en un 18%. Siendo intervenidos 100 cruceros, aquellos con mayor incidencia de accidentes, hemos reducido en ellos hasta 50% los índices de atropellamiento. Steiner hablaba de la importancia del paisaje como elemento de desarrollo en ciudades europeas. Desde la CDMX estamos listos para ofrecer entornos urbanos de primer nivel, paisajes moldeados y humanizados por pies y manos.


































