
La entrada en una nueva etapa de ordenamiento del transporte público en la zona metropolitana Veracruz–Boca del Río–Medellín de Bravo contempla el retiro inmediato de más de un centenar de autobuses que ya no cumplen con las condiciones mínimas de seguridad y operación. Así lo informó la gobernadora Rocío Nahle García, al señalar que 102 unidades continúan en circulación pese a su antigüedad y deterioro.
La mandataria explicó que estas unidades representan un riesgo para las personas usuarias y que, a pesar de acuerdos previos, los concesionarios no han retirado los vehículos como se les había solicitado. Por ello, el Gobierno del Estado mantiene mesas de diálogo con el sector transportista para concretar su salida definitiva y su sustitución por unidades nuevas.
Nahle García subrayó que la medida forma parte de una estrategia integral para dignificar el transporte público y mejorar la imagen urbana de Veracruz, tanto para la población local como para quienes visitan la entidad. En este contexto, recordó que el estado ha impulsado la renovación vehicular mediante la incorporación de los camiones Ulúa, que ahora operan a través de una empresa estatal.
De acuerdo con la gobernadora, este modelo permitirá avanzar en la modernización del sistema de movilidad sin incrementar la tarifa del transporte público, al mismo tiempo que se optimiza la recuperación de la inversión y se garantiza un servicio más seguro, eficiente y acorde con el desarrollo turístico y urbano del estado.




































