Se habla mucho acerca de respeto al ciclista y a la asignación de recursos económicos para una adecuada infraestructura para dar seguridad a éste, sin embargo, algo que es primordial, es generar una cultura de movilidad para los diferentes actores que conviven en las calles diariamente, así lo señala el Director de Cultura, Diseño e Infraestructura Ciclista de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), Iván De La Lanza.
“La parte de cultura, precisamente es el primer eje. Sabemos que es un eje medular, es un eje interno que nos debe regir y que debe de ser el primer paso de cómo nos acercamos a la bicicleta, o cómo nos acercamos al transporte no motorizado o inclusive al mismo transporte público”.
El segundo eje, es la infraestructura que por sí misma no genera cultura. La cultura debe generar la necesaria infraestructura y la infraestructura debe generar una demanda de transporte y una demanda en este caso, viajes en bicicleta; con la infraestructura a través del diseño se garantiza la seguridad y la comodidad, señaló Iván De La Lanza.
Indicó que la infraestructura en sí no es suficiente si ésta no cuenta con una verdadera red de ciclovías o una conexión directa con las principales estaciones de transporte público.
“Esto realmente catapulta a la bicicleta para que dé una opción viable, cómoda, segura y rápida”.
Por su parte, el experto en movilidad e integrante del Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte del Estado de Jalisco, Raúl Díaz Padilla, concuerda con Iván de la Lanza: “Esto va de la mano de la cultura vial, cuando digo cultura vial, es cuando nosotros entramos directamente con la gente de manera permanente; lo que pasa es que no hay diálogo, nuestros mecanismos de socialización de participación ciudadana son unilaterales”.
Díaz Padilla señala que las dependencias a cargo de esos temas deben de equilibrar la cultura en conjunto con una infraestructura acorde a las necesidades que la calle requiera.
“La Secretaría de Movilidad debería estar pensando en programas de cultura vial, diálogos bilaterales y eso combinarlo con infraestructura. No tenemos ni podemos invertir en ciclovías para toda la ciudad, porque la infraestructura de la ciudad no nos lo permite y porque no hay suficientes recursos destinados para eso”.
De La Lanza indica que la movilidad no motorizada debe ser reconocida, aportando las condiciones de seguridad necesarias para los usuarios de la vía más vulnerables, “crear una conciencia de cómo nos estamos moviendo la mayoría, no solo la minoría; entonces, en la parte nacional es urgente que podamos integrar las políticas nacionales y los planes de movilidad no motorizada, porque los beneficios que generan son muchísimos”.
Asimismo, enfatiza en la integración de los medios de movilidad para crear una completa red de intermodalidad: “Definitivamente la bicicleta no es nada si no se articula con el transporte público, con otros medios de transporte. Así es como pensamos la bicicleta, no la pensamos de manera aislada, tiene todo el potencial para hacerse, no sólo en la CDMX, sino en todo el país”.





































